La abogada argentina Agostina Páez, quien cumple prisión preventiva en Río de Janeiro bajo cargos de injuria racial, denunció este fin de semana ser blanco de una violenta ola de amenazas de muerte y agresiones verbales a través de sus redes sociales.
Páez se encuentra retenida en Brasil desde mediados de enero, tras protagonizar un altercado en un bar donde fue filmada realizando gestos que simulaban ser un mono frente a empleados del establecimiento. El episodio quedó registrado en un video que se viralizó rápidamente y se convirtió en prueba central para la justicia brasileña.
La joven profesional, que permanece monitoreada con tobillera electrónica y tiene prohibido abandonar el país, decidió romper el silencio y exponer capturas de los mensajes que recibe. Entre los textos difundidos aparecen insultos y amedrentamientos directos como: “Cuidado en caminar sola”, “sudaca muerta de hambre” y “ojalá que te maten”.
El conflicto que derivó en su detención se originó, según la versión de la imputada, a partir de una discusión por una cuenta mal cobrada mientras vacacionaba con amigas. Páez relató que se retiró del lugar a los gritos tras un cruce con los mozos. Sin embargo, el gesto discriminatorio registrado en video fue considerado determinante por la justicia brasileña.
Por este hecho, la abogada enfrenta una imputación por injuria racial, una figura legal que en Brasil prevé una pena en expectativa de hasta cinco años de prisión efectiva.
En las últimas horas, la argentina sostuvo que el nivel de hostilidad en el entorno digital escaló a tal punto que teme por su integridad física. Según manifestó, no puede salir del departamento donde reside actualmente por temor a represalias. Entre los mensajes difundidos también se leen amenazas explícitas de violencia, como: “Ojalá te pongan en celda común con muchas chicas de preferencia afrodescendencia para que te den un masaje inolvidable”.
Ante la escalada de agresiones, Páez optó por bloquear los comentarios en sus publicaciones tras haber reabierto recientemente sus perfiles, que inicialmente había cerrado ante la masividad del repudio público generado por el episodio.
La causa judicial continúa su curso en Brasil, mientras el caso mantiene repercusión tanto en ese país como en Argentina.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas.




