
Bad Bunny no solo dio un show: llevó una postura. En el Super Bowl disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, fue protagonista de uno de los espectáculos de medio tiempo más comentados de los últimos años, en medio de un clima político atravesado por el debate migratorio en Estados Unidos.
Ante más de 75 mil personas en el estadio y una audiencia televisiva que superó los 120 millones de espectadores, el cantante desplegó una puesta con fuerte identidad boricua. El campo de juego se transformó en una escenografía caribeña con guiños a Puerto Rico, mientras sonaban hits como “Tití me preguntó”, “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa PR”.
Vestido de blanco y con el apellido Ocasio en la espalda, Benito Antonio Martínez Ocasio celebró sus raíces en uno de los escenarios más masivos del planeta. Pero su presencia fue mucho más allá de lo musical. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, lanzó y la frase no tardó en volverse viral.
Además, Lady Gaga y Ricky Martin aparecieron por sorpresa en el descanso del Super Bowl LX protagonizado por Bad Bunny. Con un vestido azul, la cantante cantó una versión en merengue de ‘Die With A Smile’ y se puso a bailar junto a Bad Bunny el inicio de ‘Baile Inolviable’. En tanto, Martin apareció sentado en una de las sillas blancas que dan portada a su disco ‘DtMf’.
El trasfondo político
En la previa y durante la semana del Super Bowl, el debate no giró solo en torno a su repertorio. En un contexto de endurecimiento del discurso contra la inmigración en Estados Unidos, impulsado por el presidente Donald Trump, la elección de un artista que canta íntegramente en español generó polémica en algunos sectores.
Días antes, al recibir uno de los premios Grammy por su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS -que hizo historia al convertirse en el primer disco en español en ganar Álbum del Año-, Bad Bunny había lanzado una frase contundente contra la política migratoria federal: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”.
La declaración fue interpretada como uno de sus posicionamientos más directos hasta el momento. Y su presencia en el Super Bowl, considerado un símbolo de la cultura popular estadounidense, amplificó ese mensaje.
Bad Bunny’s Full #SuperBowlLX HalfTime Show pic.twitter.com/2iI5dzkdB4
— celebsnapz (@celebsnapzx) February 9, 2026
Orgullo latino y respuesta a las críticas
Mientras algunos cuestionaron la elección de un artista latino en un escenario de esa magnitud, otros lo vivieron como una reivindicación cultural. En las tribunas, el clima fue de celebración. “Él representa amor y unidad, y eso es lo que más necesitamos”, expresó un fan puertorriqueño presente en el estadio.
Bad Bunny, que ya había participado del Super Bowl en 2020 como invitado junto a Shakira y Jennifer López, llegó esta vez como figura central, consolidado como uno de los artistas más escuchados del mundo y en el pico de su carrera.
Aunque en las entrevistas previas al show evitó profundizar en cuestiones partidarias y prometió “una fiesta boricua”, su sola presencia en el evento deportivo más importante de Estados Unidos, cantando en español y reivindicando su identidad, funcionó como una declaración en sí misma. En un país atravesado por tensiones culturales y políticas, el medio tiempo del Super Bowl volvió a demostrar que la música también es territorio de debate. Y Bad Bunny eligió pararse en el centro de la escena.

Trump: “Es una bofetada para nuestro país”
El show de Bad Bunny en el Super Bowl no terminó cuando se apagaron las luces del Levi’s Stadium. Tras la presentación, el presidente Donald Trump publicó un mensaje explosivo en sus redes sociales contra la performance del puertorriqueño.
“El show de medio tiempo es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia. No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de América y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad o excelencia”, escribió el mandatario.
En su mensaje también apuntó contra el idioma y la puesta en escena: “Nadie entiende una palabra de lo que este tipo está diciendo y el baile es desagradable, especialmente para los niños que están mirando en todo Estados Unidos y el mundo”.
Luego fue más allá y calificó el espectáculo como “una bofetada” para el país. Además, sumó críticas a la NFL -incluido un pedido para que se modifique la nueva regla del kickoff- y cerró su publicación con su ya habitual lema político.
La reacción presidencial se dio en un contexto ya cargado de debate. La elección de Bad Bunny como figura central del medio tiempo había generado discusiones previas, en especial por tratarse de un artista que canta íntegramente en español y que en los últimos meses adoptó una postura pública crítica frente a la política migratoria en Estados Unidos.

Fuente: TN.



