La médica clínica, especialista en medicina del estrés, Evelin Zamorano se refirió a la dificultad para lograr un descanso real durante las vacaciones y explicó cuáles podrían ser algunas de los motivos.
“Hay mucha expectativa puesta en las vacaciones. Muchas personas dicen: ‘me voy de vacaciones y tengo que volver súper descansado’, y la realidad es que a veces vuelven más cansados aún”, señaló la doctora en la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Indicó que “aunque nos vayamos a otra ciudad, llevamos nuestro cerebro del trabajo, ese cerebro que está en alerta, que planifica, que controla todo”. Y remarcó que “no tiene tanto que ver con irnos de la ciudad, sino con poder bajar el cortisol, autorregularnos y disminuir la inflamación”.
Zamorano explicó que el organismo necesita varios días para comenzar a recuperarse: “Algunos autores hablan de que, fisiológicamente, el cuerpo tarda entre tres y cinco días en empezar a regular el cortisol, mejorar la microbiota intestinal y los neurotransmisores. Recién después de la primera semana empiezan a verse los cambios que permiten un bienestar profundo”.
Por eso, “nunca terminamos de bajar ese sistema nervioso simpático, el sistema de alerta. Entonces, no le permitimos al cuerpo hacer los procesos de reparación propios del descanso”, sostuvo.
El desafío del estrés
La especialista aclaró que el estrés no es siempre negativo. “Gracias al sistema nervioso simpático estamos vivos. Es el que nos permitió sobrevivir, defendernos, reaccionar”, explicó. En ese marco, diferenció entre el estrés, o estrés positivo, y el distrés, que es el patológico.
“El gran desafío es aprender a vivir en esa línea tan delgada entre el estrés bueno y el que empieza a enfermarnos”, afirmó.
Entre los síntomas más comunes del estrés crónico, la médica destacó los trastornos del sueño y explicó: “Si te despertás todos los días entre las tres y las cuatro de la mañana, ojo ahí, porque es uno de los primeros signos”, advirtió.
Explicó que el cortisol tiene un ritmo natural a lo largo del día, pero “cuando estamos en estrés crónico, el cortisol nocturno no baja. Entonces la persona se despierta en un estado de hiperalerta y le cuesta volver a dormir”, señaló.
Además, alertó sobre hábitos que empeoran esta situación: “Cenar muy tarde o comer pesado hace que el organismo siga trabajando de noche. No entra en el estado de reparación que debería darse durante el sueño”.
Para Zamorano, descansar no es solo dejar de trabajar, sino permitir que el cuerpo y la mente salgan del estado constante de alerta. “El verdadero descanso implica darle tiempo al organismo para regularse”, concluyó.



