Mientras los grandes acuerdos regionales suelen debatirse en términos macroeconómicos y diplomáticos, en la frontera entre Posadas y Encarnación el intercambio comercial se sostiene todos los días desde otro lugar: el de los trabajadores, los paseros y las familias que cruzan para comprar, vender, abastecerse y sostener la economía cotidiana. Esa fue la radiografía que trazó Zunilda “Zully” Jaquet, presidenta de la Federación de Trabajadores de Frontera de Paraguay, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
“El intercambio comercial nunca termina”, afirmó Jaquet al comienzo de la entrevista, y explicó que el movimiento fronterizo es cíclico: hay momentos en que cruzan más los paraguayos hacia la Argentina y otros, como el actual, en los que son los argentinos quienes viajan masivamente a Paraguay para realizar compras. “Esta vez los argentinos son los que vienen realmente a hacer sus compras aquí”, señaló.
Según detalló, muchas familias misioneras cruzan temprano desde Posadas para tener tiempo de recorrer comercios y supermercados. En estos momentos, los productos más buscados son mochilas y calzados, que se consiguen a precios considerablemente más bajos que en la Argentina. “Una mochila o un zapato puede costar hasta tres veces menos”, explicó, aunque aclaró que algunos artículos, como los uniformes escolares, siguen siendo exclusivos del mercado argentino.
En ese circuito cotidiano, el rol de los paseros sigue siendo central. Jaquet describió que ellos compran mercadería, buscan ofertas y trasladan productos a precio mayorista, sosteniendo un flujo constante que no se interrumpe. “Todavía seguimos comprando desde Posadas”, remarcó, y destacó que el vínculo entre paseros y clientes se mantiene firme, basado en la confianza y en una relación que muchas veces excede lo comercial.
Los supermercados de Encarnación, agregó, están llenos de compradores argentinos que aprovechan para abastecerse para toda la semana. A ese movimiento se suma el costado recreativo: muchas personas combinan las compras con paseos, salidas gastronómicas o visitas a la playa. “Vienen, recorren, disfrutan de Encarnación, que es muy linda”, dijo, en un tono distendido, mencionando incluso las palometas y rayas que aparecen en temporada.
Jaquet también se refirió a los horarios de mayor afluencia, y explicó que quienes cruzan desde Posadas lo hacen temprano para poder recorrer con calma. En ese contexto, valoró especialmente el sistema de control migratorio unificado, al que consideró una mejora clave para agilizar el paso fronterizo. “Es mucho más cómodo: no tenés que hacer dos colas ni bajarte dos veces. Se hace todo en una sola instancia”, explicó, y sostuvo que este tipo de mecanismos deberían replicarse en otros pasos fronterizos.
Más allá de los precios, la dirigente puso énfasis en el trato humano y cultural que caracteriza al cruce. Señaló que en Encarnación se recibe a los visitantes con amabilidad y que existe un compromiso por facilitar la estadía, brindar información y cuidar a quienes llegan. Esa actitud, afirmó, también explica por qué muchas personas vuelven a cruzar, incluso más allá de las ventajas económicas.
La relación entre paseros y comerciantes, agregó, sigue intacta. “Se preguntan dónde alojarse, qué lugares son lindos o baratos, y se facilitan mutuamente el movimiento”, explicó, describiendo un entramado de vínculos que sostiene el intercambio desde abajo, más allá de las estructuras formales.
Consultada sobre qué se trae actualmente desde Paraguay hacia la Argentina, Jaquet fue contundente: “De todo”. Ropa, electrodomésticos y mercadería variada forman parte de las compras habituales. Además, destacó la llegada constante de tours de compras en colectivos, provenientes de distintos puntos del país, que refuerzan el movimiento comercial en Encarnación.
Para la presidenta de la Federación de Trabajadores de Frontera, este fenómeno demuestra que el intercambio regional no depende únicamente de los acuerdos institucionales. “Cada país tiene impuestos y precios diferentes y se rige por el contexto internacional”, explicó, y reiteró que estos ciclos se repiten: así como hoy cruzan más los argentinos, en otro momento volverá a invertirse la tendencia.
En ese marco, dejó una reflexión de fondo: los trabajadores de frontera y los paseros sostienen un intercambio comercial real, cotidiano y concreto, que muchas veces no es visible en los esquemas formales del Mercosur. En ese sentido, agradeció especialmente por visibilizar esa realidad. “Siempre preguntan por los paseros, por los comerciantes de frontera”, valoró.
Hacia el final de la charla, confirmó además su decisión de involucrarse en política, con la intención de representar a los barrios y a los trabajadores. Recordó su trayectoria en la lucha por la regularización del trabajo fronterizo, cuando lograron pasar de la informalidad a esquemas legales de importación, y aseguró que su objetivo es seguir acompañando a la comunidad desde un nuevo rol.
“Siempre voy a estar al lado de la gente”, concluyó, reafirmando una mirada que atravesó toda la entrevista: en la frontera, el intercambio no es una abstracción, sino una práctica diaria sostenida por personas concretas, mucho antes -y muchas veces al margen- de los grandes acuerdos regionales.




