El sistema de acogimiento familiar de la provincia, una alternativa para niños, niñas y adolescentes que deben ser separados de su familia de origen, dio a conocer que, entre 2023 y 2025, más del 70% de los chicos acogidos tenía entre 0 y 3 años, una franja etaria de prioridad por su necesidad de cuidados y vínculos afectivos estables.
El dato contrasta con lo que ocurre en los hogares convivenciales, donde la mayoría de los niños y adolescentes alojados tiene entre 6 y 11 años. Allí llegan, en muchos casos, después de atravesar situaciones familiares más complejas o cuando no fue posible ofrecer una alternativa familiar inmediata.
Rosanna Franco, defensora de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (NNyA) de la provincia, sostuvo en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que en ambos casos el objetivo está puesto “en la restitución de derechos” y no solo en la intervención ante situaciones de vulneración.
Primera infancia y plazos antes del egreso
Según los datos que compartió Franco, 23 niños, niñas y adolescentes que ingresaron al sistema de acogimiento egresaron en los tres años transcurridos desde su puesta en funcionamiento. El 74% tenía entre 0 y 3 años y otro 17% entre 12 y 17.
Al evaluar las cifras, Franco consideró que el acogimiento familiar es una herramienta importante para evitar la institucionalización temprana, a través de una medida excepcional que garantiza cuidados mientras se resuelve la situación judicial y familiar del niño.
“Para nosotros es fundamental el derecho a vivir en familia y por eso siempre estamos trabajando con esa mirada”, remarcó la defensora.
Sobre el tiempo promedio de egreso, Franco puntualizó que “se da entre 3 y 5 meses, cuando las medidas son hasta 6 meses”, y remarcó que los plazos dependen de la articulación con la Justicia.
Al finalizar el acogimiento, más de la mitad (53%) de los niños egresó por guarda con fines de adopción, mientras que un 47% logró la revinculación con su familia de origen o ampliada. “Cuando hablamos de familia ampliada, nos referimos a una tía, una abuela, pero la guarda queda en el ámbito familiar”, precisó.
Hogares: mayor presencia de chicos en edad escolar
La realidad es distinta en los dispositivos de cuidados. Allí, el grupo con mayor presencia es el de niños y niñas de entre 6 y 11 años, que representa el 42%, mientras que los más pequeños alcanzan solo el 18%.
Esta diferencia muestra periodos más extendidos dentro del sistema de protección. En muchos casos, se trata de niños que no pudieron ser incluidos de manera temprana en una alternativa familiar o que requirieron intervenciones más complejas.
Según los datos del Censo Nacional de Dispositivos de Cuidado Residencial de NNyA, la provincia cuenta con 19 dispositivos de este tipo para niños y adolescentes que están bajo medidas excepcionales de protección.
Franco explicó que esos espacios funcionan como hogares o residencias donde se alojan menores que no pueden permanecer con su familia de origen.
De ese circuito, “el año pasado han egresado 100 niños, niñas y adolescentes”, detalló.
Del total de salidas, el 62% fue por revinculación familiar, el 18% por guarda con fines adoptivos y el 15% por cumplimiento de la mayoría de edad, un dato que todavía marca los límites del sistema cuando no se logra una alternativa familiar a tiempo.









