Desde este jueves 15 de enero comenzará a regir el arancel cero para la importación de teléfonos celulares, tras la decisión del Gobierno nacional de eliminar por completo la alícuota del 9,5%. La medida apunta a reducir los precios en el mercado interno y desalentar el creciente turismo de compras hacia países limítrofes, en especial Paraguay.
La resolución se da en un contexto en el que la diferencia de precios entre Argentina y el exterior se volvió tan marcada que, en muchos casos, resulta más conveniente viajar y adquirir el equipo fuera del país que comprarlo en comercios locales. Uno de los ejemplos más citados es el denominado “Apple Tour”, una práctica que combina vacaciones con la compra de celulares de alta gama.
Un relevamiento de precios muestra que un iPhone 17 de 256 GB cuesta en Argentina cerca de $1.999.990. En contraste, un viaje turístico de seis días a Puerto Iguazú, con vuelos y hotel incluidos, tiene un valor aproximado de $222.697. Si a eso se suma la compra del mismo equipo en Ciudad del Este a US$ 970 —equivalentes a unos $1.384.275 al dólar blue—, el gasto total asciende a $1.606.972.
De esta manera, el comprador no solo obtiene el celular, sino también unas vacaciones, con un ahorro cercano a los $400.000 respecto del precio local. Esta lógica se replica en otros modelos de la marca, donde la brecha supera ampliamente el millón de pesos en los equipos Pro.
En el caso del iPhone 17 Pro de 256 GB, el precio en Argentina alcanza los $2.899.999, mientras que en Paraguay se consigue por US$ 1.190, unos $1.695.750, lo que representa una diferencia de más de $1.200.000. Algo similar ocurre con el iPhone 17 Pro Max, cuyo valor local es de $3.399.999, cuando en el país vecino se comercializan versiones de mayor capacidad a precios inferiores.
La comparación también se extiende a modelos anteriores. El iPhone 13 de 128 GB cuesta en el mercado argentino $1.199.999, frente a los US$ 460 que se pagan en Paraguay, equivalentes a unos $655.500, con una brecha superior a los $540.000.
El Decreto 333/2025 busca revertir este escenario al mejorar las condiciones de oferta y fomentar la inclusión digital. Si bien la quita del arancel reduce una parte del costo, desde el Gobierno reconocen que los precios locales aún reflejan una elevada carga impositiva y márgenes comerciales que esperan corregir mediante una mayor competencia y apertura del mercado.
Fuente: Agencia NA









