Los que sobrevivieron una internación prolongada en terapia intensiva recuerdan las voces e incluso lo que escucharon durante esos días de tiniebla y escasa lucidez. Pero un equipo de seis enfermeras misioneras no se quedó con eso: acaban de ganar un primer premio nacional en la categoría Trabajos Científicos durante el 6º Congreso Argentino de Enfermería en Cuidados Críticos de Neonatología, Pediatría y Adultos, por su proyecto de investigación que mostró el impacto que tiene el trato humanizado para reducir y hasta evitar la práctica de la sujeción terapéutica.
Es como suena, la “sujeción terapéutica” es la restricción de movimiento y sigue siendo una práctica frecuente en las terapias intensivas de todo el mundo cuando el paciente manifiesta excitación psicomotriz, se autolesiona, representa un riesgo para otros o se auto-retira los dispositivos.
El trabajo premiado se titula “Impacto de las intervenciones de enfermería en la sujeción terapéutica en pacientes críticos” y sus autoras son las enfermeras Micaela Acosta, Agustina Amaral, Yamila Barbosa, María Caballero, Priscila Cunhia y Tamara Núñez.
PRIMERA EDICIÓN se reunió con dos de las investigadoras, María Caballero y Tamara Núñez, además de la jefa de residentes de Enfermería en Cuidados Críticos del Adulto, Carolina Espíndola; y el jefe Servicio de Enfermería Crítica, Nicolás Muols, para hablar del día a día en la terapia intensiva y el cambio que se proponen implementar creando un protocolo de atención del paciente crítico.

Investigar para cambiar prácticas
“El trabajo surgió desde la residencia de enfermería de atención del paciente crítico adulto donde, como residentes, teníamos que buscar un objeto de investigación. Como vimos una serie de casos de sujeciones terapéuticas decidimos centrarnos en eso, en evaluar en qué medida nosotros, como profesionales, podríamos aplicar otras prácticas sin tener que llegar a la restricción de los movimientos o sujeción terapéutica”, contaron Tamara y María.
Recordaron que partieron la investigación con los casos y circunstancias donde se indica la sujeción terapéutica, “como el peligro de autolesión porque a veces el paciente se desorienta y tiende a ser un poco agresivo, también para evitar el retiro de los accesorios”, indicaron.
Comunicarse, la gran diferencia
La investigación de las enfermeras no fue meramente observacional, sino que buscaron acciones que permitieran reducir el periodo de sujeción o directamente evitarlo. “Una de las primeras intervenciones que fue muy positiva fue la contención verbal, nos comunicamos con el sujeto de cuidado, nos presentamos, preguntamos su nombre, de dónde es, tratamos de tranquilizarlo, de orientarlo en el espacio donde está… le decimos qué día es, dónde se encuentra, la fecha, la hora, por ahí nos preguntan si hace calor o frío”, recordaron.
Según confiaron las residentes, “vimos que acercarnos y hablar con el paciente hace una gran diferencia. Aplicamos la intervención en la Terapia Intensiva, en el Servicio de Unidad Coronaria y en el Servicio de Emergencia… además de la contención verbal utilizamos técnicas de relajación, de respiración, en los casos donde nos permitían dejábamos pasar a un familiar para que participara en la intervención”.
Manejo del dolor
Según precisaron, otra de las intervenciones más efectivas fue la del manejo del dolor… “muchas veces tienen mucho dolor y no lo pueden expresar si están intubados, entonces es muy importante verificar si están sufriendo dolor, esto reduce la ansiedad y agitación”.
Otra de las intervenciones fue la ambientación del lugar, porque tanto el ruido como las luces alteran a los pacientes. De hecho, según explicaron los profesionales consultados, el contexto, los ruidos, el constante movimiento de profesionales en espacios de cuidados críticos pueden alterar las funciones del sujeto y ponerlo más nervioso. “Son todos factores que pueden generar la necesidad de recurrir a la sujeción terapéutica”, coincidieron.

Por un nuevo protocolo de atención
Los resultados obtenidos en la investigación fueron contundentes: en el 62,5% de los 17 pacientes que pasaron por sujeción terapéutica entre abril y mayo de 2025 en el Hospital Madariaga se pudo retirar la sujeción tras la implementación de intervenciones de enfermería, destacándose la contención verbal, la optimización del entorno y la revisión o sugerencia de ajustes en el tratamiento. En otras palabras, aunque sedados, los pacientes respondieron con calma cuando se les explicó su situación, se les dijo dónde estaban, simplemente se les habló…
“Este trabajo replanteó el protocolo de atención dentro del hospital. Hasta ahora, no teníamos un protocolo de manejo de la sujeción terapéutica pero después del trabajo de investigación se está tratando de implementar este tipo de intervenciones, es una forma de retirar la sujeción más rápido o tratar de no utilizarla directamente”, explicaron las residentes.
“Como institución apuntamos al cuidado humanizado”
Hay pacientes con determinadas patologías, como las demencias seniles, que suelen requerir más este recurso tan extremo como es la sujeción terapéutica. Según indicó el jefe del Servicio de Enfermería Crítica, Nicolás Muols a PRIMERA EDICIÓN, “no somos ajenos a la visión del departamento de enfermería a trabajar bajo la consigna del cuidado humanizado. Es cierto que las sujeciones terapéuticas son muy recurrentes y en muchos casos son factores no modificables, por ejemplo la demencia senil, una patología que cada vez es más frecuente porque tenemos una población más longeva”.
“Como institución apuntamos y trabajamos fuertemente en cuidado humanizado, por lo que tratamos de erradicar la sujeción… por eso también surgió el tema de esta investigación. Por eso, también es tan importante que la sujeción no sea una práctica cotidiana sino que solo se utilice en las situaciones donde no hay otra opción”, remarcó el profesional.
Volver del abismo
Personas que pasaron por la terapia intensiva luego de una larga internación, como Joselo Schuap o el cantante Andrés González, contaron después de retomar su vida el valor del contacto visual y auditivo durante esos días críticos.
“También es muy importante que tengan un familiar que los acompañe y visite… porque las investigaciones demuestran que después de la segunda semana de internación pasan por un proceso de desorientación, por lo que acciones simples como orientarlos con la luz del día, decirles dónde están, decirles quiénes son, explicarles para qué están conectados al dispositivo, todo eso ayuda mucho a orientarlos. Lo contrario a hacer todo en forma automática, que el profesional haga su trabajo sin contacto verbal con el paciente”, indicó Muols.
Un lugar sin ventanas
La terapia intensiva es como un casino, entre los sedantes, la luz artificial permanente y la falta de ventanas se pierde la noción del tiempo. La diferencia es que no hay juegos, solo un equipo de salud tratando de salvar la vida de los pacientes. “La terapia intensiva es un espacio cerrado que suele percibirse como hostil para el paciente porque no están acostumbrados a este ambiente… no tenemos ventanas que se puedan abrir, no pueden ver si es de día o de noche, escuchan los ruidos de las bombas y los monitores… estas intervenciones hacen la diferencia, la contención verbal, que podamos orientarlos ya sea en forma verbal o a través de algún elemento que les ayude a orientarse”, destacó a PRIMERA EDICIÓN la jefa de residentes de enfermería en cuidados críticos del adulto, Carolina Espíndola.
No obstante, advirtió que estas intervenciones “pueden ser realizadas por cualquier personal del área crítica, porque este es un trabajo que atraviesa todas las disciplinas. La humanización del cuidado es algo que buscamos no solo los profesionales del área de enfermería sino de todas las disciplinas que atienden a los pacientes”, destacó.

Actor clave en la toma de decisiones
El trabajo sienta las bases para el desarrollo de un protocolo institucional que ordene criterios de indicación, tiempos de uso y reevaluación, y reafirma el rol de la enfermería como actor clave en la toma de decisiones clínicas. Además, proyecta a los profesionales del Hospital Madariaga como referentes en investigación aplicada, contribuyendo al avance de la disciplina en el ámbito nacional.
“La idea del enfermero como técnico o como ayudante del médico ya fue superada… el paradigma cambió, el profesional de enfermería se desempeña en el campo de la docencia, la investigación y la asistencial. Como profesionales, nuestro techo tampoco es la tecnicatura, de hecho ahora la mayoría sigue la licenciatura, luego una especialización y maestrías”, destacó el jefe del Servicio de Enfermería Crítica, Nicolás Muols.





