Después de un año con lluvias prácticamente normales, Misiones podría enfrentar un período de menor precipitación debido al ingreso del fenómeno La Niña. Así lo explicó el agrometeorólogo José Olinuck en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde advirtió que “hasta ahora venía todo muy bien, pero los pronósticos hacia adelante ya no son buenos”.

Según detalló, la provincia se mantuvo apenas 17 a 18 milímetros por encima de lo normal hasta fines de noviembre, con meses secos y otros muy lluviosos, lo que conformó un comportamiento equilibrado. Sin embargo, el enfriamiento del océano Pacífico -característico de La Niña- suele traer lluvias por debajo de lo habitual en la región, lo que enciende alertas en el sector productivo.
Consultado sobre el impacto en los cultivos, Olinuck explicó que las primeras afectadas son las hortalizas, seguidas de los cultivos anuales. En cambio, los cultivos perennes, como la yerba mate, el té, los forestales y las pasturas, resisten mejor por tener raíces más profundas que pueden explorar el suelo a mayor nivel. No obstante, advirtió que si la sequía se prolonga, “también podrían verse perjudicados”.
El especialista destacó que el invierno fue particularmente duro, con temperaturas muy bajas y registros de hasta -6°C, lo que dañó severamente las pasturas. “Ahora se habían recuperado porque las lluvias se habían generalizado y las temperaturas estaban aumentando, pero si vuelven a escasear las lluvias, puede disminuir bruscamente el crecimiento”, dijo.
Respecto de la yerba mate, señaló que en la zona sur el estado de los cultivos es “espectacular”, con una brotación muy buena y bajo nivel de ataque del sílido. En cambio, en el norte -donde las lluvias fueron menores- el “rulo” presenta un ataque muy intenso.
Olinuck aclaró que, aun con La Niña, las lluvias no desaparecen totalmente. Si bien el Pacífico frío aporta menos humedad, el Atlántico sigue siendo una fuente clave, ya que las corrientes que vienen desde Brasil, Paraguay y Bolivia también influyen sobre Misiones.
En cuanto a las recomendaciones para productores, remarcó la importancia de actuar con anticipación. Entre las medidas básicas, mencionó:
Cuidar las vertientes y sus cuencas, fundamentales para asegurar agua en períodos secos.
Construir tajamares o lagunas para reserva, especialmente para el suministro animal.
Evitar mover el suelo: “No arar, no carpir, no hacer movimientos innecesarios, porque el suelo se seca mucho y pierde humedad”.
Mantener cobertura vegetal para reducir evaporación.
A su vez, recordó que muchos productores enfrentan dificultades por simple desconocimiento de técnicas de conservación de agua y suelo.
Consultado sobre los temporales recientes, tanto en Misiones como en Brasil, Olinuck indicó que es frecuente que las tormentas más fuertes ocurran en primavera. Recordó episodios severos: el tornado de 2009 en San Pedro y eventos de hace dos o tres años que provocaron mortandad de animales y destrucción de invernáculos, todos ocurridos en noviembre. No obstante, señaló que estos fenómenos se intensificaron en los últimos años y que probablemente respondan al cambio climático, que potencia tanto temperaturas extremas como tormentas violentas.
Finalmente, analizó la posibilidad de que regresen las altas temperaturas con humedad extrema, como las del último verano. Dijo que es probable, porque Misiones recibe humedad constante desde el Atlántico. Pero, si además hay poca nubosidad por efecto de La Niña, la radiación aumenta y las temperaturas pueden dispararse: “Mucha gente hasta le tiene miedo al verano en nuestra provincia por la humedad y la presión”.








