Los números no cierran

03/02/2019 15:26


La agenda del ajuste y la voracidad por la recaudación que exhibe el Gobierno nacional está liquidando a las economías regionales que, al tiempo que pierden rentabilidad, observan incrédulas las medidas que se toman y que erosionan cualquier chance de repunte.

Tal el caso de las madereras misioneras cuya agonía se acentuó en los últimos meses de la mano de los tarifazos, de las retenciones, de la apertura a las importaciones y también de la depresión del mercado interno que perdió dinámica bajo la sombra de la crisis.

“Terminamos enero muy complicados. Tenemos empresas que habían dado vacaciones a su personal y ahora no pueden reincorporarlos. El gran problema que tenemos es el mercado interno que está paralizado, y la ilusión que teníamos de exportar se va cayendo por las retenciones que se aplicaron desde Nación de tres pesos por cada dólar de la exportación, es decir, ahora liquidamos un dólar de 33 pesos”, explicó al respecto el presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM), Guillermo Fachinello.

Y si los emprendimientos de mayor envergadura vienen pasando penurias, ni hablar de los pequeños y de mediana escala que habían apostado a proveer al mercado local.

Prueba de ello es la montecarlense Henter que desde el año pasado busca sin éxito una salida a su crisis que a estas alturas de teme terminal. Obreros de esa firma protagonizaron el viernes una protesta con corte de ruta que, en algunos casos, enardeció a algunos conductores que debieron frenar su marcha.

Sólo entre Eldorado y Montecarlo existen más de 35 aserraderos con lo que una crisis como la que se desarrolla por estos meses da de lleno contra una actividad que brinda empleo a cientos de familias de una de las zonas más productivas de la provincia. La baja o escasa rentabilidad termina en la reducción de horarios, en el mejor de los casos, y las economías de esas familias deben lidiar con una realidad exasperante.

Los esfuerzos que se puedan hacer a niveles provinciales o municipales para dar respuesta a crisis como la actual tendrán un efecto casi imperceptible para los principales damnificados si el Gobierno nacional no empieza a enviar señales más claras y a ofrecer estímulos más concretos a la actividad. Pero esos gestos todavía no aparecen y la agenda económica de la Casa Rosada se aleja cada vez más de las economías regionales.