arte de sanar
4 octubre, 2020
Las batallas que enfrentó no lograron endurecer su corazón, por eso cada mañana Lola parte a las labores donde se la precisa, cuando no recibe la visita de quienes demandan un oído atento, unas manos blandas para disuadir malestares, o para recibir simplemente el abrazo de un amigo agradecido.