POSADAS. En el último año 317.000 trabajadores dejaron de trabajar como asalariados y 176.000 pasaron a desempeñarse como monotributistas o autónomos. La singular desaceleración del ritmo de crecimiento de la actividad, resignó más de ocho puntos de aumento del PBI en sólo un año, determinó en ese período una brusca destrucción de puestos en el sector privado en diversos puntos del país y reactivó la precariedad laboral; reveló esta semana un informe del Instituto de Estudios Laborales y Sociales, dependiente de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.En el caso de Misiones la reducción de puestos de empleo asalariado registró una baja de 2,3% entre el segundo trimestre de 2011 y el mismo período de este año; de un total de 311.109 asalariados, de los cuales 188.532 se encuentran en blanco y 122.577 en negro. El número de trabajadores por cuenta propia en la tierra colorada se elevó a 135.887.La destrucción de empleos asalariados motorizó el cuentapropismo que también se incrementó de manera importante.Los datos surgen de un análisis desagregado de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec posibilitó al IDELAS observar “la ausencia de un patrón común de conducta por parte de los sectores generadores de empleos, sea del ámbito público o privado, de los productores de bienes o de servicios, y en particular en las diferentes regiones del país, dadas las altas disparidades de sus recursos naturales y de la infraestructura socioeconómica, hace pensar en la existencia de múltiples causas, que parecieran estar más vinculadas con factores viciosos que virtuosos”, que influyen en las decisiones de contratación de personal.Un año de profundizaciónEl Instituto remarca que este fenómeno se agudizó en el último año, en particular desde que a fines de octubre de 2011 cuando el gobierno nacional decidió encarar una política que denominó de “sintonía fina”, la cual derivó en un brusco freno del ritmo de aumento de la generación de riqueza en una magnitud que se ubicó entre la más relevante del mundo. Las trabas impuestas sobre todo tipo de importaciones y más controles sobre la acción de las empresas, hasta el punto de confiscar las acciones de Repsol en YPF, minaron la confianza y debilitaron la inversión.Una de las consecuencias de ese giro en la política económica se manifestó a una apreciable tonificación del empleo independiente, en detrimento del asalariado, sin que estuviera asociado a la revitalización de emprendedores exitosos que contribuyeran a apuntalar el crecimiento agregado del producto bruto interno.El balance agregado de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec describió un fuerte aumento de la tasa de participación del trabajo por cuenta propia, tan relevante que tornó expansiva la variación en una magnitud similar en comparación con el cuadro existente un lustro atrás.El resultado expansivo en el agregado nacional conspira contra la intención proclamada por el gobierno nacional de alentar el crecimiento del PBI con inclusión social, porque está determinando una forma de desocupación encubierta, y que ha determinado un inquietante “efecto desaliento” a buscar un empleo en relación de dependencia, tras varios intentos frustrados por alcanzar el objetivo.De ahí que, con la misma sorpresa con que los agentes económicos recibieron los impactos contractivos sobre sus actividades de la intensificación de las regulaciones y restricciones al intercambio con el resto del mundo de bienes y servicios, se observó un freno en el agregado nacional de la tasa de empleo asalariado y la destrucción neta de puestos de esas características en la sumatoria de las provincias de Buenos Aires y en los agregados de las regiones del Nordeste y, en menor medida en las Pampeana y Patagónica.Sólo las regiones de Cuyo y del Noroeste mantuvieron avances de la participación de los trabajadores en relación de dependencia respecto del empleo total en la comparación interanual, como en el lustro. En el resto de las divisiones geográficas la apreciable disminución en los pasados doce meses fue clave para echar por tierra con los progresos previos.Ese cuadro puso freno al aumento de población asalariada registrada, el cual había sido un rasgo distintivo en la los últimos diez años de la política de inclusión social, e incluso en términos relativos se verificaron retrocesos en los agregados de las regiones de Cuyo y Pampeana.Al parecer, la insoportable pérdida de competitividad cambiaria de las empresas exportadoras, al perder dinámica la mejora de los precios internacionales de sus productos y acrecentarse la brecha entre el alza de los costos, principalmente los laborales, respecto de la tasa de devaluación nominal de peso, llevó a destruir puestos asalariados y alentar la contratación independiente.Reimpulso de la informalidadEn contrapartida, en los pasados doce meses no pudo sostenerse el blanqueo generalizado del trabajo, puesto que si bien en términos netos la tasa de asalariados no registrados se estabilizó en 34,5% de los ocupados en relación de dependencia que había descendido en el segundo trimestre de 2011, la EPH detectó que la proporción de puestos no declarados a la AFIP se redujo en 23 aglomerados, se estabilizó en uno y aumentó en 13, sin que existiera un patrón común según la capacidad de generación de riqueza de cada área.A nivel desagregado se observó que los aglomerados del interior del país fueron los que ahora se constituyeron en las más activos creadores de empleos netos, en contrastes con el comportamiento en el cuatrienio previo, en una proporción de dos a uno entre asalariados e independientes. Pero que se elevó a casi cinco a uno entre los empleados en relación de dependencia no registrados y los contratados legalmente.En la construcciónUno de los sectores más dinámicos, que asimila rápidamente el impacto económico es el de la construcción. De acuerdo a datos oficiales del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric) este sector acarrea una caída acumulada de 5,3% durante el 2012 en comparación con los primeros 8 meses de 2011.En 2011, entre marzo y agosto, el empleo registrado en la construcción se mantuvo en torno a los 10.500 empleos; sin embargo este año se notó una clara disminución que llevó a los números a oscilar entre 9.561 empleos en marzo, 9.570 en abril, 9.512 en mayo, 9.630 en junio, 9.753 en julio y 9.830 empleos en agosto; totalizando una reducción acumulada de -9,0% en 2012.





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