POSADAS. Se llama Edith Frutos, tiene 42 años y hace veinte sufre neurofibromatosis múltiple, enfermedad congénita que se caracteriza por el crecimiento de múltiples tumores en los nervios craneales y espinales, y por otras lesiones cerebrales y del cordón espinal. A los veinte años, uno de esos tumores la dejó cuadripléjica, y desde entonces anda en silla de ruedas, tiene muy poca movilidad en los brazos y manos. En esa época debieron operarla en Buenos Aires para colocarle una placa de platino en la parte superior de la columna vertebral. Pasaron veinte años y la placa se ha desgastado y torcido, por lo cual deberán cambiarla.Tras innumerables trámites, que se hacen mucho más complicados en las condiciones en que debe moverse, consiguió que la obra social IPS la derivara a Buenos Aires para ser atendida por los especialistas que la tratan, quienes evaluarán la posibilidad de renovar la prótesis.La derivación se concretó el lunes por la noche, pero paradójicamente, en colectivo, es decir, que Edith junto a la mujer que la acompaña, debió afrontar un largo viaje de doce horas hasta Buenos Aires. ¿Podría haber viajado en avión?, se preguntan los conocidos de Edith, quienes hicieron llegar su inquietud a este matutino. Sí, seguramente. Pero aparentemente, ese pasaje en colectivo fue todo lo que desde IPS lograron conseguir. ContratiemposYa para acceder al colectivo fue todo un contratiempo, superado por el grupo de personas solidarias del entorno de Edith, quienes la cargaron hasta el asiento. El viaje no fue mucho mejor, habida cuenta de los dolores que sufre y que tiene una sonda colocada a la vejiga. Como agravante, al llegar ayer a Capital Federal y acercarse a la clínica donde debía ser atendida le dijeron que había caído el turno, contratiempo que se podría haber evitado, seguramente si se pusiera un poco más por delante la vida de las personas. Hoy podrá ver al equipo de médicos que la viene tratando. Entonces comenzará una nueva odisea para poder concretar la cirugía.




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