PUERTO IGUAZÚ. El paco llegó a la ciudad de las maravillosas Cataratas del Iguazú y está causando estragos entre los adolescentes de esta localidad. La capacidad de respuesta a esta situación social que afecta a muchas familias de la zona nació de un grupo de personas, entre personal de las fuerzas y civiles comprometidos. En septiembre nació la ONG “Libres al fin”, que con mucho esfuerzo y sin subsidios trata en forma ambulatoria o internados a los jóvenes adictos. Al frente de esta organización, que tiene trece integrantes en la comisión directiva y unos cincuenta socios, está el comisario Juan Carlos Cáceres, segundo jefe del Comando Radioeléctrico y actualmente a cargo del mismo. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Cáceres confirmó el consumo creciente de pasta base en Puerto Iguazú, “acá llegó la pasta base, paco o “pedra” (piedra en portugués) como le dice la gente en la calle. La piedra es muy adictiva y está haciendo estragos en Iguazú. Una vez que el chico consume produce una adicción total, psicológica al principio y después física… una mínima dosis de diez gramos destruye a los chicos. En la calle la venden a 10 pesos, es un negocio redondo para aquellos que la comercian”.Según advierten los especialistas, una de las características del paco es que el consumidor experimental pasa a ser un adicto de altas dosis a los dos meses del primer consumo. “Los chicos, ya sea por problemas familiares u otros motivos, son los que empiezan a consumir y casi inmediatamente empiezan a robar a sus propios padres la plancha, el televisor, celulares… y los canjean por drogas”. Ya no es lugar de pasoEl año pasado, el área de Tóxicos de la Policía en Iguazú tenía detectados a diez posibles vendedores de paco que cruzaban la droga desde Paraguay y Brasil. “Logramos atrapar a dos de esos vendedores, se hizo una causa con oficio que ya se judicializó y ahora están en Candelaria, una tal Marta y un tal Pedro, que vendían droga en 1 de Mayo, donde se hizo un allanamiento. Pueden ser condenados a entre cuatro y seis años”, contó Cáceres que por ese entonces se desempeñaba en Tóxicos. Según detalló el comisario, empezaron a detectar el consumo de pasta base a mediados de 2010, siempre en adolescentes. “Primero se cruzaba la pasta base para llevarla a otros lados, Iguazú era un lugar de paso. Pero después empezó el consumo y ahora es masivo, realmente está ocasionando destrozos en las familias. Los adolescentes salen a la calle, prueban y después de eso es muy difícil salir, les quema la cabeza… no pueden hilvanar una frase, están hablando de fútbol con vos y al rato te salen con el tema del tiempo, no tiene coherencia lo que dicen… es triste ver los que les hace el paco”, confió este hombre que lucha para ayudar a estos chicos. Tratar la adicción, la tarea más difícil“La ONG nació con el propósito de hacerle frente a la adicción al paco, queremos dar una asistencia a los padres, orientarlos al menos sobre cómo detectar el consumo en sus hijos, cómo tratarlos, que sepan que hay una solución, pero el chico solo no podrá salir del paco”, destacó. Como policía, Cáceres trabajó mucho tiempo en prevención de drogas y en el combate de la tenencia y tráfico de drogas. “Ahora di un paso más y estoy en la contención y tratamiento del adicto que, sin dudas, es lo más complejo. Pero estos chicos necesitan nuestro apoyo, están enfermos y es muy difícil que puedan salir solos del consumo”, argumentó. En la actualidad, el centro de rehabilitación de la ONG funciona con recurso humano idóneo que pone sus energías y voluntad en forma ad honorem. Encabeza este equipo Armando Fuentes, un sexagenario que se desempeñó durante muchos años en el Sendronar y tiene mucha experiencia en adicciones, además se capacita permanentemente. “Hemos presentado algunas notas a distintos organismos públicos solicitando la incorporación a este centro de rehabilitación de un gabinete profesional que se sume a esta tarea: contar con un bioquímico y un psicólogo es prioritario”, aseveró Cáceres. Pequeños logros El presidente de “Libres al fin” recordó que el chico que lograron rehabilitar comenzó a consumir a los trece años y la mamá lo trajo a los quince. “Comenzó con nosotros el año pasado, estaba tan desesperado que quería consumir hasta combustible. Estuvo bajo tratamiento durante seis o siete meses y ahora está mucho mejor, rehabilitado para la sociedad, tiene ciertas responsabilidades y está estudiando en la localidad de Puerto Libertad”. El centro de rehabilitación está ubicado entre avenida República Argentina y calle San Víctor, en el barrio Santa Rita. Es un tinglado que cedió a la ONG -por ahora verbalmente- la Municipalidad de Puerto Iguazú. “Hicimos todo el proyecto, pedimos el comodato y que nos den un tiempo para edificar… porque es un lugar que está abierto. Queremos hacer un muro perimetral, para que no sea fácil la visualización del exterior, porque esa zona está cerca de la aldea guaraní, cerca de la villa, donde pasa mucha gente fumando cigarrillos… y ellos están en período de abstinencia y eso los afecta”, comentó Cáceres. Diez piedras por noche El comisario Juan Carlos Cáceres contó que en casi todos los casos, el consumo comienza con el cigarrillo de tabaco. “La pasta base la consumen en una pipa en la que mezclan con tabaco o marihuana. La pasta base es el residuo del clorhidrato de cocaína. De cien kilos de hojas de coca, se produce alrededor de un kilo y medio de cocaína. A los restos de este proceso de refinación se le agrega cal viva, acetona, querosén y hasta el ácido de baterías eléctricas para obtener la pasta base”.Según detalló el comisario, los efectos de euforia causados por el consumo de paco duran entre cinco a ocho minutos, luego sobreviene el período de disforia (angustia, depresión y deseos incontenibles de volver a fumar). “Es muy adictivo, hay chicos que están consumiendo hasta diez piedras por noche que consiguen por 100 o 150 pesos. Hemos detectado robo de motos nuevas -que valen cerca de 7 mil pesos- que entregan a gente sin escrúpulos por 100 pesos o diez piedras”.




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