Nunca se supo qué destino tuvieron -o tendrán en el caso de haber sido conservados en algún lugar- los materiales originales de los pabellones demolidos del antiguo edificio del Hospital Central Ramón Madariaga. Por ese motivo, hay preocupación de parte de profesionales vinculados a la arquitectura y al patrimonio histórico, acerca del futuro del pabellón central, única nave de la estructura original construida en 1906 que queda en pie, Patrimonio de la Ciudad de Posadas-, y protegido por la Ordenanza 46 / 97. Los pabellones, tipo chalet en estilo suizo rodeados de jardines (de hecho se los compara con algunos edificios de hoteles históricos de Mar del Plata), con amplios ventanales que buscaban aprovechar las virtudes “curativas” de la luz del sol, llegaron a constituir un modelo de organización deseable para la ciudad, pero casi todos han desaparecido y el que queda en pie, da la impresión que el paso del tiempo se encargará de él.“En general no se tiene noción de su importancia, valor social, histórico y arquitectónico. Entre demolerlo o dejarlo como está hasta que se caiga, no veo la diferencia”, criticó Nicolás Lorenzo, tras una inquietud muy profunda que derivó en una investigación para sus estudios de arquitectura.“El pabellón de infecciosos y la morgue, que eran edificios parecidos ya no están, fueron tumbados para la construcción del nuevo edificio, inaugurado en 2009. Uno de esos edificios, de hecho fue tumbado innecesariamente, porque no estaba en la traza de la obra y se podía haber conservado”, opinó. Lo cierto es que el edificio que persiste en pie, actualmente es utilizado en el funcionamiento de algunas oficinas administrativas, no así los pisos superiores, ya que aparentemente no se pueden usar porque se hallan en estado de abandono. Políticas eficientes de protección“La calidad arquitectónica era de avanzada, las terminaciones, la ubicación de los ventanales para favorecer el ingreso de sol pero que a la vez permanezcan frescos.El pabellón en cuestión es el que cumplía la función central del hospital, consultorios clínicos e internaciones en las plantas superiores”, detalló Lorenzo. Con el tiempo, y con las ampliaciones que se fueron haciendo necesarias (Maternidad y Pediatría, por dar un ejemplo ), al principio, ese pabellón central sirvió para otros usos, incluso en su momento para administrar la comida y la limpieza de la ropa de cama de todas las áreas, entre algunas otras funciones administrativas. “Tener un edificio histórico en la ciudad, que se pueda acondicionar para dar conferencias o quizá que simplemente lo puedan visitar y que represente nuestro pasado reciente no debería ser un problema. Sin embargo, se lo suele ver así. Claro, que no se pasa por alto que tiene un gran costo hacer este tipo de rescates. “Se necesitan mejores y más eficientes políticas de protección de edificios patrimoniales más rigurosas en la provincia, o por lo menos que se cumplan las que ya están, para que no sucedan más episodios como el la ciudad de Concepción de la Sierra hace muy poco tiempo.El desafío está en que la población, desde su lugar, se comprometa a cuidar algo que le pertenece, por algo son ciudadanos”.




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