En la chacra 147 los vecinos aseguran que las responsabilidades son compartidas. “Una buena cuota la tenemos los pobladores que no nos interesamos por mantener el barrio limpio, en condiciones, utilizando los contenedores, resguardando bien los deshechos para que no se vuelquen con facilidad, pero otro tanto es culpa de los recolectores que cuando se les cae algo al suelo, allí queda, y se van formando los montículos”, dijo una habitante de la zona, harta del mal aspecto de su barrio y de los olores nauseabundos que deben soportar, particularmente en las inmediaciones de Eva Perón casi Blas Parera. “Es inaceptable cómo no se preocupan por mantener limpios los espacios, sobre todo los comunes, sabiendo que el año pasado Villa Cabello tuvo la mayor cantidad de enfermos de dengue”, lamentó. Esto se suma a quienes hacen podas durante los fines de semana y depositan allí las ramas sin preocuparse por el destino de esa basura, y quienes tiran los deshechos orgánicos, huesos y pañales dentro de los contenedores. Los gatos suben, rompen las bolsas y desparraman, y los perros callejeros hacen lo suyo sobre el suelo. Desde principios de semana, desde antes de 8, el vaho nauseabundo invade todo el sector y los negocios tienen que trabajar a puerta cerrada debido al mal olor y a la invasión de moscas, que a esta altura del año “son insoportables”. Días atrás “por acá pasaron los promotores entregando folletos con instrucciones para la prevención del dengue, pero no tiene sentido la campaña mientras sigamos de este modo”, dijo la vecina, al tiempo que ironizó: “deberíamos darnos el premio al mugriento”.Y como si los problemas fueran sencillos, muchos de los vecinos hartos de esta situación, que en la zona es una constante, “no tuvieron mejor idea que quemar la basura dentro de los contenedores” con las consecuencias que ello acarrea y con la imprudencia puesta de manifiesto.




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