Producir y salir adelante trabajando la tierra no siempre suele resultar una tarea sencilla. Pero con esfuerzo y dedicación diaria todo se puede lograr. Tal es el caso de Samay Saysombath, quien junto a su hermano y sus hijos llevan adelante hace dos años un emprendimiento poco común para los misioneros, dedicarse a la producción de jengibre. Esta planta con tallos subterráneos tomó relevancia hace unos años a partir de todo el movimiento de la comida sana. Fue allí que empezaron a conocerse sus propiedades curativas además de su delicioso sabor en las comidas gourmet.Para Samay y su familia, el jengibre es “de uso común”. Ellos pertenecen a la comunidad laosiana y explican que “decidimos plantar jengibre porque es muy utilizado entre nuestra gente para muchas cosas. Nosotros lo empleamos bastante en las comidas y en Buenos Aires -hacia donde envían sus productos- hay muchos orientales que lo utilizan mucho. Ahora la gente lo pide para el té, por sus propiedades y también para adelgazar”, relató Samay a PRIMERA EDICIÓN. Hace dos años decidió alquilar una hectárea de tierra en el templo laosiano Hmong, a la salida de Posadas -donde hace unos treinta años se asentaron- e iniciar este emprendimiento familiar. “Alquilamos la tierra y comenzamos a plantar, pero es muy costoso y difícil. Nosotros hacemos todas las cosas a pulmón, entre mi hermano y mis hijos. Comenzamos literalmente de cero, tuvimos que preparar la tierra, cuidar que no se llene de gusanos y lo que más gastos provoca es cubrir el cultivo, protegerlo con media sombra y postes, porque el sol en Misiones es muy fuerte y la planta se muere”, explicó. Todo para Buenos AiresSamay indicó que este año, de una hectárea sacaron cinco toneladas de producción que están vendiendo a Buenos Aires “porque acá casi no nos conocen. Por eso mandamos allá, donde hay muchos orientales y consumen bastante. Acá los comercios locales a los que les ofrecimos no mostraron ningún tipo de interés o quieren pagar muy poco”. Con paciencia, sacrificio y sin resignarse, Samay y su familia no claudican y sueñan con ampliar su producción y venderla acá en Misiones. “Trabajamos mucho para tener nuestra propia tierra y seguir produciendo jengibre”, concluyó.ProyecciónSamay explicó que la cosecha de jengibre se hace cada seis u ocho meses y que “ahora alquilamos una hectárea más, que pretendemos ir preparando y plantando para el año que viene, entones se podrá sacar una mayor cantidad de producción. Pero también es muy costoso, necesitamos más gente y todo hay que pagar, se nos hace muy difícil, aunque tiramos para adelante”, dijo. El objetivo de Samay y su familia es “comprar nuestra propia tierra para cultivar, ahí el gasto sería menor, porque sería nuestro. Incluso alquilamos una casita para dejar las herramientas, entonces se encarecen los costos de mantenimiento. Pensamos que en algún momento vamos a poder comprar nuestro lugar, eso sería lo ideal”, se esperanzó. Samay y su familia llegaron a la provincia hace más de treinta años, ya son parte de la tierra colorada, con la ilusión de poder cumplir su sueño y algún día tener su tierra propia.





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