POSADAS. Después de resistir todo tipo de presiones internas y externas, el candidato a gobernador del radicalismo, Gustavo González, se plantó firme y negó cualquier posibilidad de bajarse de la candidatura, respetando así el voto que habían tenido los afiliados en las internas del año pasado.El diputado nacional Luis Pastori y Hernán Damiani (presidente del centenario partido), los principales cerebros de la alianza con el PRO se rindieron y dejaron de presionar. Un dato que fue trascendente esta semana, para que cedan las presiones contra González, fue que el presidente del radicalismo nacional, Ernesto Sanz les habría prometido a los dirigentes radicales misioneros, que Macri habría confirmado que les daría permiso de llevar su boleta. Este mensaje, habría tranquilizado a las filas radicales (incluso con algunos candidatos en fuga hacia el espacio macrista), cerrando así las conversaciones con Ramón Puerta y con el PRO en forma definitiva. Pero en el campamento del PRO, según se pudo saber, los avezados jurisconsultos trabajan acaloradamente para impedir que el radicalismo se adhiera a Macri presidente y redactan todo tipo de presentaciones para impugnar esta posibilidad, argumentando que el radicalismo misionero no se adhirió a tiempo al frente con el macrismo.Cada minuto cuentaLa novela continúa con dos realidades bien marcadas: mientras la UCR baja las tensiones y confirma a Gustavo González como candidato sin alianzas con otros sectores; en el PRO se burlan de los radicales porque no hay ninguna intención de cumplir la palabra de Ernesto Sanz.Queda poco tiempo para las negociaciones, se vence el plazo para la inscripción de los lemas y en breve se confirmará cuál de los dos sectores es el que efectivamente leyó mejor el escenario político. Y así, se queda con la victoria pírrica en este tironeo insólito al que se presta un partido con más de cien años de existencia.




Discussion about this post