PUERTO RICO. Si bien en un principio se informó que dos temibles delincuentes cortaron tres candados para escapar de la comisaría Primera de esta localidad, ahora trascendió que nada de esto habría ocurrido. Fuentes de la causa indicaron que, en realidad, ambos habrían contado con ayuda de terceros. La teoría conspirativa prevé dos alternativas: o dejaron abierta la celda o entregaron una copia de la llave a los fugitivos.Lo cierto es que la situación pareciera complicar a la guardia policial que entre la noche del domingo y la madrugada del lunes trabajó en la citada dependencia de seguridad. Como informó este diario en la edición de ayer; son cuatro los uniformados que aparecen en el ojo de la tormenta y en el centro de la sospecha judicial.Todos fueron demorados durante gran parte de la jornada del lunes. No obstante, para la noche de ese día, el juez de Instrucción 1 de Puerto Rico, Éctor Acosta, los supeditó a la causa y dispuso su libertad.En un principio, están siendo investigados por la supuesta comisión de los delitos previstos en el artículo 281 del Código Penal, referido a las penas previstas para el personal policial, o de otra fuerza de seguridad, involucrado en la fuga de un detenido, sobre todo si es por complicidad o negligencia (ver Encuadre Legal). Voceros de la investigación indicaron que los policías encargados de custodiar a los detenidos, comúnmente llamados “llaveros”, tenían sus respectivas llaves.Sobre este punto se centran las sospechas.Un portavoz del caso indicó que los candados no estaban violentados, razón por la que cobró fuerza la teoría de que contaron con algún tipo de ayuda.No obstante, los investigadores actuaron ayer con cautela. No dejaron de contemplar la posibilidad de una negligencia por parte del personal policial.En medio del escándalo, se sospecha también de la franja horaria en que se produjo la fuga de ambos reos.La primera versión, probablemente la oficial, indicó que la evasión sucedió entre las 4 y las 7 del lunes pasado.La arista que sembró dudas sobre este aspecto es el momento en que se produjo el cambio de guardia. Según aquella versión, ocurrió a las 4. Cuando el relevo arribó a la comisaría, se habría cruzado con el que dejaba la guardia. “Está todo tranquilo”, le habría dicho.El que recién llegó, aparentemente, no se tomó el trabajo de controlar la cantidad de detenidos y principalmente, si estaban todos.Entonces, no está confirmado si los fugitivos escaparon antes o después de las 4.Ese mismo lunes trascendió que los dos criminales habían cortado los candados. Ahora trascendió que no. La pregunta es instantánea: ¿cómo hicieron entonces para huir sin ayuda o complicidad policial?Probablemente es el mismo interrogante que se plantea el juez de Instrucción I de Puerto Rico, Éctor Acosta.En cuanto a los criminales, al menos hasta anoche continuaban prófugos de la Justicia en el contexto de un cerrado operativo de las dependencias policiales, ávidas de encontrarlos para acallar las voces del escándalo.





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