POSADAS. Mantiene las fuerzas porque lo único que lo mueve en este momento es la necesidad de conocer a su hija. Muriel Nunes Da Silva (27) debe volver a su país natal, Brasil, porque su madre se encuentra internada en estado delicado, pero avisó que continuará con la huelga de hambre que inició el pasado 14 de julio y que sólo la levantará cuando pueda ver a su hija, a la que nunca conoció desde que nació el 11 de mayo de 2014.También es cierto que el paso del tiempo debilita las exigencias y que su estado físico es una preocupación para este hombre de 27 años, entonces pidió a toda aquella persona que tenga contacto con su hija que le envíe “una foto o un video, aunque sea por WhatsApp al número (+55) 4896505480, porque quiero verla. No la conozco, jamás la vi desde que nació y si me llega una foto actual de ella o un video donde la vea jugando y bien, voy a levantar la huelga de hambre”, aseguró en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.Según señaló “el jueves pasado teníamos una audiencia para que pueda conocer a mi hija, pero la mamá nunca se presentó y cuando la Policía fue a buscarla no la encontró. No estaba en su casa ni en ningún lado. Es por eso que pido por su paradero, cualquiera que sepa donde está ella con mi hija, que se comunique a dicho número, porque ahora está como prófuga porque no cumple con la orden de la Justicia”. También a ese número pidió que le envíen una foto de su hija. “Yo voy a volver a Brasil porque necesito cuidar a mi madre que se encuentra internada por problemas de presión alta, está delicada y tengo que ir. Pero continuaré con la medida hasta tanto pueda conocer a mi hija”, remarcó.El brasilero aseguró que no tiene dinero con el que costear el viaje hacia su país natal, por lo que viajará “a dedo” para llegar hasta su madre. “No tengo dinero, entonces así será mi viaje hasta el estado de Santa Catarina en Brasil”.Igual remarcó que “ni bien mi madre se recupere voy a volver a Posadas porque no voy a parar hasta poder conocer a mi hija. Tengo un regalo para ella que compré cuando nació que quiero dárselo. Lo llevo conmigo en la mochila siempre porque no pierdo las esperanzas de cruzarme con ella”, insistió. Volvió a tomar aguaEn un primer momento, cuando inició la huelga el pasado 14 de julio, Muriel no consumía ni alimentos ni bebidas. Sin embargo, al noveno día, deshidratado, fue visto por una doctora en el Hospital Madariaga, quien le insistió que consuma agua porque sin el líquido vital no podría aguantar mucho más. “Entonces decidí volver a consumir agua. Me hizo bien, pero no voy a comer ningún alimento hasta tanto no pueda volver a ver a mi hija. Voy a ir hasta las últimas consecuencias con la huelga de hambre”. Keila Betania, su hija, nació el 11 de mayo del 2014, producto de una relación de cinco meses entre Nunes Da Silva y la madre de la niña, una posadeña llamada Paola. La relación terminó cuando la mujer tenía pocas semanas de embarazo y la madre siempre negó que él sea el padre de la niña. Aún así, el joven movió cielo y tierra y logró que la Justicia dictamine un examen de ADN que decretó que Keila era su hija. Esa niña a la que hasta ahora nunca pudo ver. Vuelve a Brasil, pero “no pienso bajar los brazos”, finalizó.





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