POSADAS. Todavía es de madrugada y en la Capital de provincia no son muchos los que permanecen en vigilia. “Negro” y “Polaco” preparan el carro mientras esperan a Pablo Zeballos. Es un joven investigador a quien conocieron esa semana y como “llegó bien recomendado” le permitieron acompañarlos a buscar papeles, cartones, metales o vidrios. Los elementos que juntos recuperarán y venderán para sobrevivir en esos días.“Si no vendían el material, no comían. Había días en los cuales la ganancia era de 20 pesos y eso era todo. Antes de salir a cartonear con ellos desde la madrugada hasta caer la tarde yo los veía desde afuera, quizá como el resto de los ciudadanos. Conocerlos cambió sustancialmente mi mirada”. Pablo Zeballos ya defendió su tesis, para la cual los había contactado, pero esa experiencia “cirujeando” con los hermanos Benitez le hizo darse cuenta de muchas cosas. La primera es que los recuperadores urbanos son tan invisibles como necesarios. Según estimaciones de la subsecretaría de ambiente de la Municipalidad en promedio, unas 500 personas se mueven en carros cada noche para rebuscarse entre los desechos. Los puntos de recolección favoritos son microcentro (lugar de mayor producción de residuos reciclables de Posadas) Villa Cabello (segunda en importancia por la densidad poblacional), Itaembé Miní y la avenida Uruguay, pero en general llegan a todos los lugares que puedan y sepan que valdrá la pena. El tiempo es oro y ellos lo saben.En charla con PRIMERA EDICIÓN, el investigador comentó algunas cifras que llaman la atención: 120 millones de pesos es el presupuesto que se destina para recolectar y enterrar la basura, dato cotejado con el secretario de servicios públicos, Manuel Sánchez quien especificó que el gasto cubre sueldos del personal y logística. En la Capital se producen ocho mil toneladas anuales de residuos, que representan el 60% de lo que llega al relleno sanitario de Fachinal. Sánchez agregó de las cuales el 60% es recuperable. Un indicador de que el cartoneo está en vías de convertirse en un futuro no muy lejano en una fuente genuina de trabajo para poder hacer un tratamiento responsable de la problemática. “Hay mucho trabajo por hacer y se está realizando, pero las cosas van a cambiar cuando la gente comprenda que si no tomamos conciencia nos va a terminar tapando a todos una montaña de basura porque no va a haber más lugares para enterrarla. Es un problema mundial”, señaló el funcionario.Reciclar El tema de la basura es cotidiana; sin embargo existen muy pocos estudios al respecto. De hecho tampoco se divulgan investigaciones ni datos. En la provincia casi no hay datos oficiales accesibles y lo último que se pudo saber sobre la situación en el ámbito local fue en 2010. Ese año en Misiones se colectaron estos datos: la basura que se enterraba por día, por habitante era de 650 gramos. En el relleno sanitario de Fachinal (sin contar las demás plantas de AESA) según los últimos datos publicados en 2014, sólo Posadas, que traslada allí el 100% de los desechos, fue la productora de ocho mil toneladas. Ese año en Misiones se habían enterrado 13 mil toneladas en total. En promedio el 60% de esos residuos son recuperables y allí radica la importancia de los recuperadores. Para Pablo Zeballos la situación social actual de los recuperadores urbanos debe hacer un giro.“Entre las propuestas que formulé y sigo sosteniendo: no realizan una tarea menor. Con su forma de vida nos sacan de encima gran cantidad de basura que puede reutilizarse y eso genera un impacto ambiental positivo. Deberían encontrar la manera de organizarse, que no estoy seguro que sea a través de cooperativa porque nunca funcionaron los intentos. Sí creo que en un futuro no muy lejano se hace necesario que la recuperación urbana sea una actividad laboral más, con todos los beneficios que supone tener un trabajo. Contar con cobertura social, indumentaria apropiada (ellos manipulan bolsas de basura que podría ser peligrosa, zapatos especiales porque arrastran carros y un punto de encuentro, para retirar los residuos reutilizables y otro punto donde depositarlos. En la actualidad dejan sus cosas debajo de los árboles, pero si llueve pierden todo el trabajo del día o la semana”.Recordó Zeballos una anécdota que bien refleja cómo viven estas personas “mientras cartoneábamos ellos respondían las preguntas para mi estudio y recordaron una anécdota: se había hecho limpieza de las oficinas de la Municipalidad y encontraron un container repleto de papeles: Con el dinero que procuramos aquella vez pudimos festejar un día del niño y los cumpleaños”, me contaron y me quedé impactado. Para ganar 80 pesos deben recuperar más de 120 kilos de basura, pero el negocio lo hacen los grandes empresarios. Es hora de que los vean, que salgan de esa invisibilidad en la cual los dejó la sociedad”, pidió. Buscavidas “El 2001-2002 fue un año en que el cartoneo, al menos lo era en mi percepción, fue la época en la que estaba en auge y en 2013 no era algo que había desaparecido, sino que se afianzaba como actividad de subsistencia para un grupo de la población que hoy se conoce como recuperadores urbanos”.“Uno puede llegar a pensar que de aquella época a la actual en el país hubo un cambio en sus políticas sociales, hay muchos más subsidios para desempleados, uno podría pensar que de esa forma los cartoneros no dependen exclusivamente de vender el material que recuperan, pero en 20013 cuando inicié mi investigación, la familia a la cual acompañé no estaba inscripta ni recibía ninguno de los planes del estado. Vivían y viven de lo que recolectaban. Están absolutamente fuera del sistema. De hecho a uno de ellos lo acompañé para que haga el trámite del DNI. Están fuera del sistema. Son invisibles”.





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