COLONIA MADO. Sin novedades. Así está la situación para la comunidad de Ysyry, ubicada cerca de Colonia Mado. Hace tiempo que reclaman por la construcción de viviendas y el arreglo del precario salón donde los niños dan clases, pero todos sus pedidos no encuentran respuesta y a dos meses de una reunión con el ministro de Derechos Humanos, Edmundo Soria Vieta, ninguna de las promesas realizadas en su momento se han cumplido.La primera era para solucionar su imperiosa necesidad de viviendas. De las casi veinte familias que componen la comunidad, siete viven en precarias carpas hechas con algunos palos de madera y con un improvisado techo de plástico. El reclamo de las viviendas ya tiene su tiempo, pero se agudiza con el invierno y las constantes lluvias que azotan la zona. “Las familias tuvieron que levantar las carpas con palos y tienen piso de barro. Los chicos no pueden vivir así porque se enferman constantemente por el clima. El lugar en el que viven es muy peligroso para ellos”, aseguró Dalmacio Ramos, cacique de la comunidad, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Ante esta situación, a principios del mes de mayo, Ramos se trasladó a Posadas para reunirse con Soria Vieta, quien se comprometió a mediar para que el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) se comprometa a construir las siete viviendas que necesitan. Luego de la reunión, según explicó Ramos, el funcionario les avisó que Iprodha había aprobado la construcción de las siete viviendas que necesitan con mayor urgencia. “Cuando nos enteramos de que iban a construir las casas nos pusimos muy contentos porque es algo muy bueno para nosotros, pero hasta ahora no pasó nada. Dijeron que iban a venir pero pasaron semanas y nadie se acercó a hacer ninguna medición ni a traer materiales. No sé qué estará pasando porque nadie vino”, se lamentó Ramos.Un problema de vieja dataHace años que desde Ysyry reclaman la construcción de viviendas para las familias más vulnerables. Pero su pedido recién tuvo eco a principios de mayo, cuando Marcelo Mendes, parte de la comunidad, asistió con su familia a una celebración en Mado para volver y encontrar que su casa había sido consumida por las llamas. Entonces, Mendes construyó una precaria carpa en la que ahora vive con su mujer embarazada y sus dos hijos. Misma situación para otras seis familias que esperan ansiosas la llegada de los constructores para poder vivir dignamente. Sin solución para la “escuelita”Acondicionar la precaria casita de madera donde los chicos dan clases era otro de los pedidos de la comunidad. La escuela de la aldea es un aula satélite de la Escuela 283 de Mado, que funciona en una precaria construcción que se levantó sobre tacos de madera en el 2010. Desde entonces, muchas tablas se han roto y el aula no ha tenido ningún tipo de mantenimiento, pese a que desde la aldea solicitaron reparaciones al Municipio en varias ocasiones. A fines de mayo, una viga cayó sobre la cabeza de una nena de ocho años que estaba en clases, por lo cual debió ser trasladada a un hospital. Si bien la situación no pasó a mayores, desde Ysyry volvieron a hacer una nota dirigida a la directora de la escuela. “Dijeron que iban a hacer una ampliación de la escuela, nos visitaron desde el Ministerio de Educación, pero hasta ahora nadie vino”, indicó Ramos. En teoría van a comenzar los arreglos durante las dos semanas de vacaciones que comienzan el lunes, pero hasta el momento no se acercó nadie.A causa del estado de la construcción, los alumnos daban clases afuera, lo que impedía hacerlo en días de lluvia y mucho frío. “Los chicos perdieron muchos días de clases”, se lamentó Ramos.





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