BUENOS AIRES (DyN). El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, aseguró que la pobreza “existe” y es de “dos dígitos siempre”, y estimó que según datos de la Universidad Católica es de un 25%. “Los números suponen estadísticas o parámetros diversos. En eso la Iglesia no se mete”, aclaró, y sostuvo: “La pobreza existe y se habla de dos dígitos siempre”.Arancedo expresó su confianza “en los índices del Movimiento Los Sin Techo para la ciudad y de la Universidad Católica para el país, que dan un 15 y un 25% de pobres, respectivamente”.“Necesitamos las estadísticas, y tiene que ser una tarea de mucho respeto elaborar los números objetivos, porque son para todos y sirven para planificar un país”, precisó en declaraciones a LT10 radio Universidad del Litoral.El presidente del Episcopado reiteró que la Iglesia considera ciertas “las cifras de 25, 15, 20 por ciento, de Los Sin Techo y la UCA”.Asimismo, consideró que el tema de las estadísticas “es un tema sociológico y político, pero el pobre es una persona y eso lo convierte en un tema evangélico. Entonces, ponernos a discutir temas de números y chicanas es alejarnos de la persona que necesita concretamente”.Arancedo también convocó a la Colecta anual de Cáritas Argentina que se hará este fin de semana, por lo que pidió a los santafesinos “compartir. Y compartir no es dar lo que sobra, es dar lo que uno tiene para estar cerca del otro. Siempre esa caridad se multiplica”.La realidad se impone El titular de Cáritas, monseñor Oscar Ojea, sostuvo que más allá de la polémica sobre el número de pobres en la Argentina “la realidad se impone” y advirtió que la Iglesia está “muy preocupada” por las “nuevas pobrezas”, categoría en la que incluyó las “adicciones, la trata de personas”, la violencia y el “delito joven”.“Si tomamos el Gran Buenos Aires, vemos que una parte importante de nuestros jóvenes están sufriendo la exclusión social, la falta de trabajo, las carencias familiares, lo que tiene que ver con problemas de educación y todo esto junto conforma una realidad que nos preocupa mucho”, alertó el obispo de San Isidro. El purpurado indicó que “en los últimos años ha decrecido lo que podemos llamar la pobreza extrema, la vinculada con las necesidades básicas y que hacen a la dignidad de la persona, aunque todavía tenemos enormes déficits y bolsones de pobreza en muchos lugares del país y déficit habitacional, comprobado por el hacinamiento en que viven muchos hermanos nuestros”.El prelado habló por radio Continental sobre este tema en medio de la controversia que desataron declaraciones de la presidente Cristina Fernández ante la FAO acerca de que la pobreza en el país es inferior al 5%, sumado a los dichos del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien estimó que en Alemania hay más personas carecientes que en Argentina.“Respecto a la discusión sobre el número (de pobres) y estar como tan empecinados en la lucha para ver quién tiene razón, corremos el riesgo de escamotear la realidad”, evaluó monseñor Ojea, y recordó que “el papa Francisco dice que la realidad es más importante que la idea”.El obispo hizo hincapié en este punto: “La realidad es mayor que la idea; la realidad se impone, la idea se elabora”.“Hay que lograr unir las dos cosas, por supuesto, pero nuestro temor es que hay realidades que se dan de hecho y nosotros las percibimos, las sentimos”, deslizó.Manifestó que “no tenemos indicadores precisos” sobre la cantidad de pobres “porque la tarea de Cáritas no es precisamente hacer encuestas: para eso hay organismos como el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica”.Enfatizó que “más allá de esto”, los miembros de la Iglesia “estamos muy preocupados por las nuevas pobrezas que tienen que ver con las adicciones, con la trata de personas, con nuevas formas de violencia, con problemas familiares muy agudos”.Fue en este contexto que el titular de la diócesis de San Isidro advirtió sobre el “crecimiento” del “delito joven”.“La parte más importante del delito joven tiene que ver con el consumo de droga”, deploró.Sostuvo que ningún sector de la sociedad debe quedar al margen para intentar resolver este flagelo.“Si no encaramos esto, si no nos acercamos, si no vemos de qué manera podemos ver el tema de un modo global, no solamente con consejos parciales, vamos a perdernos la oportunidad de ocuparnos de un tema que nos puede unir en el país que son nuestros jóvenes, y nuestros jóvenes en riesgo, precisamente”, aseveró.Para el obispo, “lo importante es estar cerca de los jóvenes y ver en qué podemos ayudar”.





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