PUERTO IGUAZÚ. Un anciano de 75 años confesó que violó a su nieta de doce para acordar una pena a diez años de prisión. Sin embargo, debido a su edad, cumplirá la sentencia en su domicilio.Si bien el caso -basado en un luctuoso episodio ocurrido en Puerto Iguazú en 2013- trascendió recién durante la jornada de ayer, el juicio abreviado se acordó la semana pasado en el Tribunal Penal 1 de Eldorado.Además de la edad, una de las restricciones impuestas al acusado establece, precisamente, la obligatoriedad de no salir más allá de los límites de su domicilio.De lo contrario, debería ser alojado en un complejo penitenciario, indicaron fuentes consultadas.Sería interesante saber cómo harán para controlar esta circunstancia, indicaron por otro lado.El condenado reconoció su responsabilidad penal para alcanzar un juicio abreviado y, por ende, una reducción de la pena en expectativa.Así, su abogado defensor y el fiscal del TP 1 de Eldorado, Federico José Rodríguez, acordaron una condena a una década de cárcel.El lamentable episodio se remonta a abril de 2013, en una vivienda del barrio Villa Florida, en Puerto Iguazú.El imputado, en ese entonces, tenía 72 años. El día del hecho, curiosamente, “cuidaba” a sus dos nietas, una de nueve y la otra de doce años. Fue como un lobo en medio del rebaño.Las niñas, primas entre sí, jugaban creídas que estaban bien contenidas.En determinado momento, ya con el macabro plan en la mente, el anciano le dio dinero a la nena de nueve años y le dijo que fuera a comprar helado.Minutos después, ésta regresó a la vivienda y se encontró con que la puerta estaba cerrada.Entonces tuvo la idea de trepar hasta la ventana y mirar en su interior.En ese momento fue testigo de lo peor: el degenerado en plena acción criminal.Entonces, corrió al límite de sus energías y a los gritos pidió ayuda a su tía.Casi al instante, el tío acudió en su auxilio y redujo al depravado.Con posterioridad, patrullas de la Comisaría de la Mujer y otras dependencias de la Unidad Regional V, con asiento en Puerto Iguazú, arribaban al lugar para detener el degenerado.La niña, en tanto, era trasladada al centro de salud más próximo.En un principio, el anciano logró escapar pero fue apresado antes de que pudiera atravesar la frontera hacia Paraguay.Ahora fue condenado a prisión, pero cumplirá la pena en su casa. Habrá que tener cuidado porque, a pesar de lo que diga la ley, el palo torcido no suele enderezarse.





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