WASHINGTON, Estados Unidos (Agencias y diarios digitales). El período de José Miguel Insulza al frente de la Organización de Estados Americanos (OEA) estuvo marcado por una fragmentación inédita en el continente americano que redujo el papel de la organización en las grandes crisis, con un legado marcado fundamentalmente por el informe sobre drogas y la integración gradual de Cuba en la región.Insulza dejará este martes de ser secretario general de la OEA después de diez años en el cargo que, según expertos y fuentes diplomáticas, estuvieron marcados por la dificultad para alcanzar consensos en el organismo y la competencia de otros foros regionales.Al político chileno le tocó lidiar con una organización dividida, con clarísimos problemas internos, con países que no pagan sus cuotas, y con un nivel de polarización que nunca tuvo la OEA en toda su historia.La etapa de Insulza como secretario general se recordará como una de una gran fragmentación política en Latinoamérica, y la emergencia y el crecimiento de otros grupos regionales.La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) surgió en 2008 y dos años más tarde nacía la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), que muchas veces eclipsaron a la OEA con respuestas más rápidas y eficaces a las crisis regionales, aunque Insulza siempre apostó por la convivencia de las tres organizaciones.Pero el titular de la OEA insistió en que integrar a Estados Unidos y Canadá en el debate hemisférico es un activo fundamental que da relevancia al organismo que dirige, aunque a ese foro le sigue faltando una de las voces del continente: la de Cuba, suspendida en el foro político desde 1962.Entre los fallos de la gestión de Insulza, quienes vivieron su primera etapa en la OEA lamentan que dedicara parte de sus energías a construir una plataforma para una posible candidatura presidencial en Chile, donde estuvo a punto de presentarse a las elecciones de 2009 pero finalmente desistió.El golpe de Estado en Honduras de 2009, que llevó a suspender durante alrededor de un año al país centroamericano de la OEA, se podría haber gestionado mejor.Pero la gran piedra en el zapato de Insulza fue Venezuela, que le generó críticas tanto del Gobierno como de la oposición, esta última convencida de que el secretario general no quiso hacer lo suficiente ante la crisis política que comenzó en 2014 en el país.





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