SAN VICENTE. Una nena de siete años del barrio San Roque de esta localidad cayó a una alcantarilla y fue arrastrada por el agua. Gracias a los vecinos, salvó su vida. Lo más llamativo es que los pobladores venían pidiendo mejoras para este sector desde hace un tiempo y desde la Comuna les respondieron que “no se justifica el gasto por la poca cantidad de vecinos”. El lunes al mediodía se desató un feroz chaparrón donde cayeron 80 milímetros de agua en menos de media hora. En ese mismo momento, cerca de las 12 del mediodía, los chicos de las escuelas dejaban los establecimientos escolares y se dirigían a sus casas. Fue el caso de Marisol, la pequeña de siete años del barrio San Roque González, que caminaba hacia su casa con una compañerita y le sorprendió la tormenta.Con la inocencia de una criatura, no dudó en seguir adelante, presurosa por llegar a su casa. Su compañerita de grado y de juegos entró a su hogar y ella siguió. Ella debía caminar unos cincuenta metros más para llegar a la suya: bajar desde el trillo hacia la calle y cruzar la alcantarilla. Ese recorrido lo hace a diario, pero el agua cruzó por encima de los tubos que hacen de puentecito y tapó el camino donde tenía que caminar.La pequeña intentó pasar sobre los tubos y cayó al arroyo, perdiéndose de las superficie. Una vecina (Miriam) que salió a ver cómo iba a cruzar, no tuvo tiempo de alertarle y cuando desapareció fue en su auxilio. Con el apuro, tomó a la chiquita y quiso sacarla del agua, pero le estiraba para abajo y se trabó el pie. Raquel, hermana de Miriam vio que esta última estaba en peligro junto a la niña y también fue en auxilio de ambas. No pudo ayudarlas y las tres cayeron al agua, fueron tragadas por el cauce y cruzaron por la alcantarilla.Raquel Millán lo contó así: “Vi cuando mi hermana quería sacarle a Marisol y no podía porque estaba atorada por una pierna. Fui a ayudarla y el remolino nos estiró a las tres a la alcantarilla. Nos golpeamos todas y cruzamos por debajo y nos pudimos agarrar en el otro lado, pero perdimos a Marisol”. A la chiquita, la correntada la arrastró por el canal y sólo se le veía la mochila que salía sobre la superficie del agua.Otro vecino, Ricardo, un albañil, que vino más temprano a su casa por la lluvia, vio la escena escalofriante y que la pequeña seguía aguas abajo. No dudó: salió corriendo, saltó varios tejidos y cercos de maderas de más de un metro de altura para llegar al otro paso de alcantarilla del arroyo. Cuando vio la oportunidad, se tiró al agua y rescató a Marisol. Ricardo sabía que si la niña pasaba esa nueva alcantarilla iba a ser imposible rescatarla. El arroyo, unos cincuenta metros más adelante, se junta con el cauce de otro más grande y luego hay un salto de unos cuatro metros de alto. En ese momento el caudal de agua era cuatro veces por encima de lo normal.Este hombre cargó en sus brazos a la niña unos 100 metros hasta que se encontró con los otros vecinos que venían desesperados a ayudar. Marcelo, otro poblador de la zona, tomó a la niña con una manta y corrió a buscar ayuda. “Los vecinos ya habían llamado a los bomberos y al Comando Radioeléctrico y fue un móvil de estos últimos, que me encontró corriendo con la niña en brazos. Le hicieron los primeros trabajos de recuperación y fuimos al hospital. Después me trajeron y fueron a buscar a la madre, que había ido al Registro de las Personas a hacerse el documento y no había vuelto”, contó Marcelo.Marisol estuvo internada en el hospital hasta el martes a la tarde y fue dada de alta. Presenta golpes y magulladuras en todo el cuerpo. Todavía está en estado de shock por el horror que le tocó vivir.Las otras dos mujeres que intentaron rescatarla cuando cayó también están golpeadas y con raspones por todo el cuerpo. Raquel dijo que su hermana no puede caminar porque uno de sus pies quedó trabado y tiene golpes por todo el cuerpo. Ella tiene dolores de cabeza, además de golpes por todo el cuerpo y raspones en las piernas y la espalda. Las vecinas contaron que pidieron en varias oportunidades que la Municipalidad construya una alcantarilla más alta en ese lugar porque la que tiene es chica y cuando llueve un poco el agua pasa por encima. La última vez que reclamaron fue hace dos meses y, según dijeron varias de las mujeres, “el secretario de Obras Públicas, ‘Richi’ Sosa, vino, miró y dijo que no se justifica tanto gasto para tan poca gente que vive y ocupa ese camino”. El martes, tras este episodio extremo, empleados municipales estuvieron en el lugar e hicieron una inspección ocular. Prometieron volver ayer a hacer las mejoras necesarias, pero no lo hicieron. Uno de los vecinos se acercó a la Comuna a preguntar si iban a ir al lugar y le dijeron que no hay máquinas para hacer ese trabajo. Mientras, el peligro sigue latente.





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