CANDELARIA. Cuatro delincuentes a cara descubierta irrumpieron en un domicilio particular y, tras reducir y maniatar a la dueña de casa, una mujer de 78 años, y a su hija de 50, se alzaron con 400 mil pesos en efectivo que estaban dentro de una caja fuerte, señalaron fuentes oficiales. El robo damnificó a una conocida familia de comerciantes de Candelaria, propietaria del supermercado “Yiyi” y de una farmacia, agregó un portavoz del caso.El domicilio de las víctimas está situado sobre la avenida Mitre de esa ciudad. El hecho fue perpetrado ayer a las 2, mientras las ocupantes de la vivienda se hallaban descansando. De acuerdo a las fuentes, los malandras sorprendieron a las dos mujeres tras forzar una puerta de acceso y, tras maniatarlas, fueron directamente a la caja fuerte, donde utilizaron un soplete para poder forzarla. Acto seguido se llevaron la mencionada suma de dinero y escaparon, desconociéndose si utilizaron algún vehículo. Por el mal momento que les tocó atravesar y por el nerviosismo de la dramática situación, las mujeres no pudieron describir con exactitud a los delincuentes, quienes al parecer no llevaban armas en su poder. Se pudo saber a través de las fuentes que la banda hablaba con acento local y que no lesionaron a madre e hija. Por estas horas la policía buscaba circunstanciales testigos que pudieran haber observado algo extraño en la zona en el mismo horario en que fue consumado el audaz atraco. En esa misma línea de búsqueda de pistas que permitan dar con los malvivientes, se supo que se analizan los registros de varias cámaras de seguridad que existen en cercanías a la vivienda de las víctimas.Una comisión de la División Criminalística de la Unidad Regional X realizó las pericias en la escena del robo, donde constataron que la caja fuerte tenía precisos cortes, efectuados con soplete. “Por lo general, los ladrones de cajas fuertes utilizan amoladoras para vulnerar el metal, sin embargo, por los indicios que hallamos en el lugar, se valieron de un soplete. No había rastros de la viruta metálica que suele dejar la manipulación de las amoladoras”, explicó un pesquisa a este diario. La vivienda donde fue perpetrado el hecho está a escasos metros del citado supermercado y detrás del depósito del comercio.





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