POSADAS. Quizás “inseguridad” sea la palabra más dicha de los últimos tiempos en la Argentina. Antes era una “sensación” que se veía desde el otro lado de la televisión, pero ahora se vive a diario en los barrios de esta ciudad. Al menos así lo manifiestan los vecinos. Es más, algunos recurrieron a cuadrillas de seguridad con la intención de darle un corte definitivo al tema.Es el caso del barrio Los Lapachos. En el lugar viven trabajadores de clase media que lograron armar un armonioso vecindario, pero sucede que de un día para el otro comenzaron a sufrir pincelazos de esa inseguridad que antes veían por la televisión. “Sucedía a plena luz del día, eso era lo que nos llamó la atención. Eran chicos que ingresaban a las viviendas durante el día”, relató a PRIMERA EDICIÓN una vecina del lugar que pidió no revelar su identidad por temor a represalias por parte de los delincuentes.“Cuando yo llegué eran muy pocas las casas, sólo había monte alrededor. Pero después se pobló todo”, aseguró otra vecina. Justamente esta nueva población -según ellos- fue la que generó varios de los hechos delictivos que se viven en la zona. “Los nuevos asentamientos, que se encuentran lindantes al barrio, fueron los responsables de que se inicien los hechos delictivos acá. Al menos así lo creemos, porque desde que están es que todo esto pasa, antes no pasaba”, destacó una vecina. Esta situación fue la que provocó que la comisión barrial se reuniera y, con este tema como orden del día, decidiera contratar a seguridad privada para que realice operativos durante la mañana y la noche. “Nosotros teníamos miedo porque era impresionante la cantidad de robos que había a media mañana, por eso pusieron las casillas”.Tras esa reunión, realizada hace aproximadamente seis meses, se procedió a la contratación del personal de seguridad: “No somos seguridad privada, nosotros nos organizamos porque la gente hizo una reunión y ahí se habló de la inseguridad y nos llamó”, le comentó a este diario Federico Rafael Salinas, uno de los jóvenes que recorre las calles de Los Lapachos en su moto en alerta ante cualquier actividad fuera de lo normal. Hasta el momento hay una sola casilla donde el personal de seguridad deja sus pertenencias y tiene una pequeña heladera donde guarda elementos para refrigerio durante la jornada de trabajo. “A la mañana somos tres y a la noche somos ocho. Nuestros horarios son desde las 7 de la mañana hasta las 12 del mediodía y desde las 19 a las 7 del otro día”, afirmó Salinas. “Desde que están los chicos mermó mucho la actividad delictiva”, aseguran los vecinos del lugar. Un lugar ¿tranquilo?Más allá de los hechos delictivos, los vecinos del barrio aseguran que el lugar es tranquilo. “No tenemos inconvenientes con la música alta ni nada de esas cosas. El principal problema está en la plaza, allá es donde se arma”, indicó la vecina. Justamente la plaza que da inicio al barrio -es el límite con los asentamientos que rodean a Los Lapachos- es donde se produjo la mayor cantidad de hechos delictivos y donde “se juntan las barritas”, indicaron. “Nos dimos cuenta de que son ‘patotitas’ que vienen de ‘arriba’ (pasando la exruta 213) y se agarran con los de ‘abajo’ (pasando la Juan José Paso)”, dicen los vecinos sobre los “enfrentamientos” que se producen en el lugar. “Suele haber casos de personas apuñaladas y detrás de nuestras casas hay un baldío donde había mucha oscuridad, propicio para sus actividades. Entonces, para defendernos, tenemos perros grandes. Esperemos que con las casillas disminuyan los casos, aunque cuando no están, durante el mediodía, tenemos que cuidarnos”, relataron. “Había muchos robos”El personal de seguridad contratado asegura que “ahora está tranquilo en comparación a como era antes. Había muchos robos y cuando llegamos los vecinos estaban preocupados porque no sabían qué hacer”, relató Federico Salinas, uno de los trabajadores de seguridad. Su jefe es Jorge Franza e informó que el recorrido incluye todo el barrio Los Lapachos. “Tuvimos que lidiar con varios robos, incluso nos salvamos de un par de tiros. Es la gente de los asentamientos la que nos atacó”, indicó. Los hombres se encuentran en contacto con la Policía y portan cachiporras, pero “una vez le corrimos a uno que se había robado una ventana. Le cerramos el paso al otro lado de la plaza pero el ‘vago’ (sic) no largó la ventana, la tiró hacia el lado de la villa y sacó el ‘fierro’ y nos disparó”, relató Salinas, que aprovechó para quejarse del destacamento del barrio: “Es evidente que si los vecinos contratan seguridad es porque ahí no hacen nada”.




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