Los cruentos y condenables atentados de París volvieron a instalar el miedo y la paranoia en el corazón occidental, pero también una discusión que necesita nutrirse de argumentos más sólidos que los esgrimidos durante las horas posteriores a la masacre.No se puede generalizar el mundo islámico, y mucho menos desde un contexto occidental, basados en datos incorrectos y generalizaciones inoportunas sobre los musulmanes, a los que se engloba y describe como “retrógrados” y “violentos” merced a las acciones de los extremistas. Citando al papa Francisco, se hace necesario establecer límites (al menos discutirlos) a la hora de burlarse u opinar sobre la fe del otro. El islam, eje de las discusiones tras los atentados al semanario satírico Charlie Hebdo y a la tienda de alimentación judía, no promueve la violencia ni la paz, es una religión y como cualquier religión del mundo depende de lo que cada uno haga en su nombre. El propio Jorge Bergoglio expuso días atrás que la historia del cristianismo está repleta de guerras encaradas por hombres que, persiguiendo fines personales, cubrieron con sangre banderas religiosas.Es irresponsable hablar de un islam bueno y otro malo. Así con el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo o cualquier otro credo. Son los gobiernos, los sistemas… las personas. A la vuelta de estos dos meses el mundo occidental mira espantado las execrables atrocidades que comete el Estado Islámico en Irak y Siria, pero nada o muy poco se dice, informa u opina acerca de que el Gobierno de Arabia Saudita (un reino mayoritariamente islamista y tajantemente restrictivo en cuanto a la libertad religiosa), aliado estratégico de Occidente en Medio Oriente, decapita semanalmente a personas de manera oficial.Que quede claro: los atentados de París, así como cualquier manifestación violenta en nombre de cualquier fe, deben recibir la condena. Pero a la vez, se debe exigir que la discusión de fondo sea abordada con todos los argumentos y desde una perspectiva lo más amplia posible; y no desde imágenes globales formadas con datos incompletos y sesgados.Otra bombaClaramente el ámbito judicial es un terreno incómodo para un kirchnerismo que, mientras mantiene a raya a una dispersa oposición, hace crecer en sus jardines escándalos de grueso calibre que explotan en los tribunales. La presidenta, su canciller y dos de sus “obreros” políticos cerraron la semana con una grave denuncia que puso a trabajar de inmediato a todo el aparato oficialista. Cristina Fernández de Kirchner, Héctor Timerman, Luis D’Elía y Andrés “Cuervo” Larroque (líder de La Cámpora) fueron acusados por un supuesto encubrimiento a Irán en el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) en 1994.De acuerdo a la investigación del fiscal federal Alberto Nisman, la maniobra se habría gestado a partir del interés del Gobierno por el petróleo de Irán y como moneda de cambio, la Argentina aceptó llegar a un acuerdo con los funcionarios de ese país sospechados de perpetrar el atentado, lo que se transformó en el Memorándum de Entendimiento.Así las cosas, Nisman afirma que el Gobierno instaló una diplomacia para-estatal que integraron el diputado Larroque, el piquetero D’Elía; el líder de Quebracho, Fernando Esteche; y el iraní Jorge “Yussuf” Khalil. La gravedad institucional que conlleva una acusación de ese calibre haría tambalear a cualquier gobierno. Entonces, ¿cómo llegar al final del mandato con la sombra de este escándalo? No hay que ir muy lejos para buscar instrucciones, el vicepresidente algo entiende en esa materia.No ha lugarEl Gobierno cerró con otra pálida que, si bien no es judicial, está atada a sus compromisos en un mundo en constante cambio. La Organización Mundial de Comercio (OMC) determinó que el país debe desmontar sus sistemas de control de importaciones, luego de perder un recurso de apelación en el conflicto que le siguen unos 40 países que le iniciaron un panel ante ese organismo.El extenso trabajo publicado en el sitio web del organismo derrumba los argumentos expuestos por la Cancillería argentina en septiembre pasado, cuando se conoció el fallo de primera instancia formulado por un grupo especial.Una de las principales medidas aplicadas por la Argentina es la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones (DJAI), un paso burocrático establecido desde la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) que obliga al importador a detallar los bienes que desea ingresar al país.Entre otros argumentos, el Gobierno argentino consideró que tal medida constituye una formalidad aduanera de legislación interior, pero el tribunal de apelaciones avaló la tesis del grupo especial de que las DJAI constituyen una “restricción al comercio” que viola la normativa OMC. A partir de este momento, la Argentina tiene derecho a pedir un último recurso de reconsideración y como es altamente probable que sea rechazado, deberá desmontar el control a las importaciones. En caso de que el país no cumpla con las exigencias del organismo, la OMC puede autorizar a los países demandantes a adoptar medidas restrictivas contra exportaciones de origen argentino.Crisis agrariaEn Misiones, el problema del mercado tealero ha encontrado poca ayuda en el Gobierno y mucha bronca entre los productores. Esta semana se sucedieron reuniones y asambleas que siguen lejos de conformar soluciones respecto al destino de miles de kilos de té que esperan ser comprados a un precio justo. En este sector, el Gobierno de Maurice Closs no supo leer las múltiples quejas del año pasado cuando dirigentes de todos los colores advirtieron que no se cumplían los pagos oficiales. Hoy, las bases volvieron a superar a los dirigentes porque la incertidumbre del mercado desespera. Atrás quedaron las promesas de controles fiscales a incumplidores, la creación del instituto nacional del té, entre otras. Un dato de la década renovadora en el agro y su desgaste, se vio en la asamblea de Campo Grande, donde los presentes prácticamente echaron del lugar al director de Yerba Mate y Té, José Semeguén. Apenas un fusible en la cadena de mandos.En otro orden, previendo la dura negociación que se viene, en el sector yerbatero propusieron subsidiar el precio a los pequeños productores. Se utilizaría un fondo en el Inym para “balancear” la grilla de costos que el propio instituto estima y que ni siquiera fue tenido en cuenta en el último laudo nacional del producto.Finalmente, con una estimación de pérdidas del 30 por ciento, el tabaco iniciaría en febrero la concertación de precios. Con un antecedente nada alentador: en el NOA se cerró apenas un 10% de aumento en el precio. ¿Volverá a ser el Fondo Especial del Tabaco el que subsidie una mejora de pre
cios? Subsidiar no parece una solución cercana a precios justos.Elecciones, ¿y después qué?Sorprendió esta semana la convocatoria a elecciones internas en el justicialismo misionero para el 1 de marzo próximo, en medio del receso veraniego y cuando no hay fuertes definiciones del camino que seguirá el sello pejotista en las elecciones de este año.La pregunta dentro y fuera del edificio de López y Planes gira en torno al interés que tiene la dirigencia que se quedó en el partido y que buscará quedarse con su conducción, en “normalizar” un complicado esquema interno cuando la verticalidad de una intervención resultaría mucho mejor para ubicar al PJ en un frente electoral.Sigue agitándose el fantasma de la unidad kirchnerista con la renovación misionera. ¿Será necesario tener los papeles al día para usar el nombre ante una posible fractura interna en la Concordia Social?“Coleco” Un fuerte rumor anda circulando en las arenas políticas. En un mes más, el exintendente Alberto Krysvzuk sería excarcelado y, sin condena firme, se volvería a presentar como candidato renovador. Todo puede suceder en El Soberbio. Los hechos dan fe a las palabras.





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