BUENOS AIRES (NA). La brecha entre el salario real antes y después de pagar el impuesto a las Ganancias es creciente en el tiempo y de mayor magnitud para el caso de remuneraciones elevadas.Así opinaron los economistas Marcelo Capello y Alejandra Marconi en el Informe de Coyuntura del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de Fundación Mediterránea al analizar la evolución del salario real en 2014, antes y después del pago del Impuesto a las Ganancias.Explicaron que “el incremento del poder adquisitivo entre 2001 y 2014 puede llegar a ser de sólo 1% (trabajador soltero que actualmente tienen un salario bruto de 30.000 pesos); o de 14%, si se trata de un trabajador casado con hijos e ingreso actual de 23.000 pesos- brutos; o de 23% para quien no está alcanzado por el Impuesto a las Ganancias”.En términos reales, los especialistas, señalaron que “la presión tributaria de Ganancias sobre personas físicas se ha duplicado desde 2006 al presente”.Analizaron que luego de la caída que sufrió el salario real de los trabajadores durante la crisis económica de 2001-2002, “el mismo fue recuperándose a la par de la actividad económica”.Sin embargo, hay un factor que ha afectado este crecimiento, provocando un efecto dispar sobre los trabajadores: “Es el caso del Impuesto a las Ganancias, cuyos parámetros no han sido actualizados a la par de la inflación que ha sufrido nuestro país en los últimos años”, dijeron.Por este motivo, expresaron que “una mayor cantidad de trabajadores van siendo alcanzados por el impuesto conforme aumentan los salarios nominales en pos de mantener un poder adquisitivo aproximadamente constante, a la vez que rápidamente van quedando gravados por altas alícuotas”.En 2014, según el análisis, se sumó un factor adicional que mermó el poder de compra de los asalariados, y es que la inflación superó el promedio de aumentos salariales acordados en la partitarias a inicio de año.“El salario real promedio de los trabajadores formales privados, neto de aportes personales, se ha incrementado en un 23% entre 2001 y 2014, teniendo en cuenta una inflación que ronda 40%” para el año que pasó.Sin embargo, al tomar en cuenta la variación del salario real promedio en 2014, éste habría sufrido una caída de más del 6%.“No obstante, ese resultado varia sustancialmente cuando se analizan casos de salarios que han aumentado al mismo ritmo, pero se encuentran en un nivel superior al promedio, como para encontrarse ya gravados por el impuesto a las ganancias”, afirmaron.Así “el salario real después de pagar el Impuesto a las Ganancias muestra una reducción en su poder de compra, lo que puede haber afectado el consumo en asalariados de tales niveles de ingresos”.De acuerdo con el informe, el efecto combinado de una inflación y la mayor presión tributaria del impuesto a las ganancias, ha producido el salario real de los trabajadores alcanzado por este tributo se encuentren en niveles similares a los de 2006.InflaciónPor otro lado, el Gobierno estima que la inflación se ubicará por debajo del 20% en el 2015 pero para los especialistas privados rondará 35%, tras un fin de año con una desaceleración de precios reconocida por oficialistas y opositores.Para el gobierno, los indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) están arrojando una tasa de variación de precios de entre 1,2% y 1,4% mensual, y aspira a bajarla del dígito, mientras que para la oposición sus mediciones no descenderán del 2% mensual.La estrategia oficial consistirá en prolongar todo el año el programa de “Precios Cuidados”, que aspira a renovar en los próximos días con un aumento de entre el 3 y el 5%.El programa, según voceros de los supermercados, contribuyó a contener los precios y modificó los hábitos de consumo hacia las segundas marcas, lo que origina una presión a la baja de los productos que están fuera de la lista oficial del programa.En el ámbito de la Secretaría de Comercio se espera que los precios del petróleo continúen en baja y con el descuento del cinco por ciento en combustibles, que bajará los costos de la logística, esperan que ayude aún más a la desaceleración de precios.Para los privados, en cambio, esa baja no contribuirá demasiado en la formación de precios, ya que afirman que su incidencia es mínima o nula en esos costos.Según un estudio del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom) vinculado con los supermercados chinos y comercio de proximidad, el 2014 mostró un proceso inflacionario que promedió 24,6% para el segmento que incluye a más del 75% de los asalariados y 25,8% sobre los sectores de menores recursos, que conforman la base de la pirámide de consumo.Los números muestran que la inflación promedio ponderada retrocedió en forma considerable, más de 10% con relación a 2013, cuando se ubicó en 35%.El presidente de Indecom, Miguel Calvete, estimó que la inflación entre los productos que integran el programa de “Precios Cuidados” registró un incremento del 16,8% interanual.Calvete consideró también que el acuerdo entre el Gobierno y los supermercados contuvo la expectativa inflacionaria de los productos que no integran ese acuerdo, evitando que los índices se dispararan entre 2 y 3% más.Para el presidente de Indecom, el programa provocó “cambios en los hábitos” de los consumidores, que muestran que se han comenzado a adquirir una gran cantidad de artículos de segundas marcas, acrecentando una conducta de sustitución de productos y el posicionamiento de nuevas marcas.Para el vocero del sector de grandes supermercados Fernando Aguirre, quien recordó que el sector “no es formador de precios”, “en alimentos y bebidas el aumento estuvo algo por encima de lo que marca el Indec, aunque en otros productos ha bajado”.Coincidió en que el programa de “Precios Cuidados” modificó los hábitos de consumo porque “la gente palpa día a día la variación de precios ya que lo sufre en su bolsillo y gasta en lo que podríamos considerar una canasta personal”.“El programa mete presión a la baja de los precios, alienta el consumo de segundas marcas, por cada salida al supermercado compra menos que en años anteriores esperando ofertas, y el consumo se está direccionando hacia productos de menor valor agregado y calidad”, señaló Aguirre.El vocero de los supermercados consideró, en declaraciones a NA, que el programa de “Precios Cuidados” fue una iniciativa “exitosa” aunque advirtió qu
e “con eso sólo no se puede pretender terminar con la inflación”.Para Jorge Todesca, economista opositor al Gobierno, la inflación del 2014 “tuvo dos etapas, una en la primera mitad con un 4% de alza mensual, ahora estamos en un nivel cercano al 2%, con lo cual la inflación del año próximo se mantendrá en en un 10% menos que este año”.Todesca reconoció que la inflación “se ha desacelerado, pero como consecuencia de una menor actividad económica o caída de la economía, ayudada por la quietud del dólar, la baja de los combustibles y en los precios del trigo, por ejemplo”.Consideró que la clave de la inflación para el próximo año estará en como “lograr movimientos en el tipo de cambio que no se trasladen a los precios”, en diálogo con NA.Para el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales, Scalabrini Ortiz, Andrés Asiain, la inflación se está desacelerando y “si continúa el éxito del actual control cambiario tendremos precios hacia la baja en los primeros meses”.“Lo más probable es que continúe el proceso descendente de precios de los últimos meses y a fin de año tener una inflación de alrededor del 15% o un poquito más en todo el año próximo”, dijo el economista próximo al Gobierno.Asiain consideró que los programas oficiales de “Precios Cuidados” y “Ahora 12” no son “políticas contra la inflación, pero ayudan evitar abusos de remarcación de precios, sobre todo en os supermercados, y contribuyeron a moderar el alza de precios”.En cambio, para el economista de la Fundación Instituto de Estudios Laborales (Fiel) Daniel Artana, la inflación del año próximo no podrá reducirse al 15% anual “por el elevado déficit fiscal” y el escaso financiamiento externo y doméstico.Sostuvo que la escasez de reservas “provocará que se siga emitiendo a un ritmo importante para financiar al Tesoro, lo que pone presión a la tasa de inflación, aún en el supuesto caso en que la depreciación del tipo de cambio oficial sea del orden de 15% anual”.Para el economista de Fiel, la “combinación de recesión y atraso cambiario adicional puede reducir la inflación respecto del 40% observado en 2014, pero no mucho más allá de unos diez puntos anuales”.Otros condicionantesFinalmente los economistas Capello y Néstor Grión del Ieral de la Fundación Mediterránea opinaron que el nivel de las reservas y el déficit fiscal condicionan los escenarios económicos de este 2015.En un análisis indicaron que “la caída del PIB de 2014, en torno a 2,0%, refleja el ingreso de la economía en una nueva dinámica, con mayor incidencia del impuesto inflacionario y en la que la falta de confianza y la pérdida de competitividad erosionan los motores del crecimiento”. “Sin contar ingresos extraordinarios, el resultado financiero del sector público sería negativo en 216,4 mil millones de pesos en 2014 y se proyecta un rojo de 315,4 mil millones de pesos para 2015”, sostuvieron.Consideraron que “la emisión monetaria por motivo fiscal sería de 150 mil millones de pesos y para evitar mayores presiones inflacionarias, se esteriliza liquidez con Lebac”.Explicaron que “el stock de estos títulos subió vertiginosamente, hasta 251 mil millones de pesos, con un costo financiero cada vez más elevado”.Dados los compromisos del país y el nivel de las reservas de libre disponibilidad, “no hay margen para un aumento de las importaciones que alivie trabas a la producción”, indican los especialistas.“Un nuevo intento de colocar BONAR 24 por 3 mil millones de dólares es factible en función de evitar una caída adicional de las importaciones en 2015. Sin embargo, para tener chances de un rebote del nivel de actividad sería necesario un acuerdo rápido con los holdouts, tarea que no parece tan sencilla”, señalaron.Para Capello y Grion resolver los actuales problemas fundamentales de la economía requiere de credibilidad, una visión diferente y posiblemente soportar costos políticos iniciales.“El Gobierno actual no tiene ni quiere nada de esto en su último año, de modo que lo más probable es que intente lograr un nuevo puente hasta el 2015, para que sea la próxima gestión la que se encargue de resolver aquellos grandes desafíos”, manifestaron.





Discussion about this post