GARUPÁ. La madrugada del sábado 27 de diciembre del 2014 quedará en la memoria de los vecinos de esta localidad. Cuando se fueron a dormir, todo era normal: sus casas eran un lugar seguro y la ciudad tenía su tranquilidad habitual. Pero desde las cuatro de la mañana de esa madrugada todo cambió. “Lo primero que voló fue el techo del lado donde estaba la cama. Entonces tomé a mis dos hijos y con mi hermano nos fuimos al baño. Mi marido no estaba porque se había cruzado a la casa del vecino de enfrente a preguntarle si podíamos ir todos allá. Mientras nos refugiábamos en el baño, se nos cayó la pared encima. Gracias a Dios estaba el vecino, si no, no sé qué hubiera pasado”, recordó Elizabeth, que viene en el barrio Nuevo, uno de los más afectados por el temporal. Comentó que nadie de la Municipalidad se acercó a ver cómo estaban durante esta semana y que sólo les dieron un colchón de una plaza y diez chapas. “Vimos que pasó un camión con cosas y les paramos a decirles que necesitábamos un colchón. Nos dijeron que no tenían pero cuando bajaron unas chapas vimos que sí tenían y ahí no les quedó otra que darnos”, aseguró. Sus hijos, de cuatro y un año, ansían recuperar esa vida de antes del sábado. “Mi hijo le dijo al papá que está cansado de dormir como dormimos. Pero no podemos hacer nada, con las diez chapas de cartón que conseguimos de gente de la Municipalidad tapamos una parte del techo, la otra parte lo hicimos con las chapas que eran nuestras, pero no es suficiente. Perdimos todo: televisores, mercadería, ropa, colchones, camas, todos los electrodomésticos. Es un desastre”. “Se olvidaron de nosotros”Otro vecino, de apellido Ríos, también sufrió el temporal. Es vecino de Elizabeth, pero más allá de los daños, lamentó que ningún funcionario se haya acercado a ofrecer soluciones concretas. “Sólo vinieron a mirar cómo estábamos y después no aparecieron más. El lunes pienso ir a la Cámara de Diputados a hablar con esos que vinieron a prometer cosas y después no aparecieron”, señaló. “El día del tornado”, como lo llaman los vecinos, “me volaron dos chapas y se me mojó todo el colchón y entró mucho agua. Me enteré que teníamos que hacer una exposición en la Policía con todo lo que perdimos. Lo hice, pero no sé qué nos van a reconocer, porque yo perdí roperos, armarios y muchos muebles”, aseguró. “Es una vergüenza como andan de campaña para las elecciones, pero deberían dejar de pensar tanto en octubre y preocuparse más por los que estamos viviendo ahora estas consecuencias. No les importa nada”, remarcó. “El asado del 31 lo comimos en la oscuridad”Oscar Alcántara es un vecino del barrio 90 Viviendas. Vive con su madre y la madrugada del sábado 27 se levantó para ir al baño cuando vio cómo volaba el techo de una parte de su casa, también las ventanas y los marcos. “La desperté a mi mamá y nos quedamos quietos. No podíamos hacer mucho más”. La consecuencia fue la pérdida de una parte del techo de su casa y, como en todos los casos, el mobiliario mojado. Recordó una imagen que lo impactó: los hijos de sus vecinos, llorando y mojados en la oscuridad en su casa, pero sin techo ni paredes. “Cuando pasó el temporal empecé a juntar chapas. Pero después nadie se acercó. Yo trabajo casi todos los días, todo el día y no puedo salir para ir a reclamar o pedirles cosas, los sábados son mis francos pero no hay nadie”. Al 2015 lo recibieron como pudieron. “Comimos el asado sin luz. Igual festejamos, no nos atajó la oscuridad. El primero no tuvimos energía eléctrica en todo el día, ni agua porque voló el tanque y se dañaron todas las cañerías. Ahora no podemos hacer mucho más, sólo nos queda esperar”. “Compramos materiales haciendo ‘la vaquita’”Como gente de la Municipalidad no se acercó a conocer el estado en el que había quedado la casa de Víctor Delgado, él mismo recurrió a vecinos, amigos y compañeros de trabajo con la intención de juntar algo de plata para comprar materiales que le permitan levantar su hogar. Ese que quedó destruido y en el que vivían él, su señora y sus cuatro hijos. “Estamos trabajando como podemos para reconstruir la casa. La Municipalidad nos dio sólo 15 chapas de cartón y nos dijeron que recién la semana que viene iban a acercarnos más cosas, que la que pasó no podían por las fiestas y los feriados”, se resignó. “No sé en cuántos días voy a volver a mi vivienda, asumo que un mes porque tengo que volver a trabajar el lunes. Me habían dado unos días para arreglar esta situación, pero tengo que reincorporarme”, finalizó. Complejo Paraíso afectadoPor primera vez en 30 años, el complejo turístico Paraíso Lodge sufrió la inundación de más de una docena de cabañas, el edificio de departamentos y el moderno Centro de Convenciones y Eventos, anegados por el desborde del arroyo Tabay, que causó pérdidas valuadas en cientos de miles de pesos.El lugar estaba repleto de turistas, quienes fueron evacuados al restaurante ubicado en el acceso al lodge, mientras observaban cómo la fuerza de la corriente reventaba los vidrios del salón, arrasaba con el equipamiento del mismo, así como avanzaba sobre las cabañas que corrieron con la misma suerte que el salón.Un par de vehículos quedaron atrapados bajo agua ya que no hubo tiempo para sus propietarios buscaran alternativas para sacarlos de la zona que se inundaba por el arrastre de un puente que había en el complejo para acceder a un sector de las cabañas.





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