POSADAS. Si existía una entidad a la que el gobierno del Frente Renovador buscó todas las formas de cooptar a sus filas para evitar las críticas (especialmente en materia judicial y el dominio del oficialismo en designaciones a dedo y de amigos en lugares estratégicos) era el Colegio de Abogados de la Provincia de Misiones.Desde poner listas con militantes renovadores para desterrar a los dirigentes alejados del poder político hasta la idea del exdiputado Alberto Álvarez de presentar un proyecto de ley con el objetivo de eliminar el pago por la matrícula profesional y de esta manera desfinanciar y debilitar el funcionamiento del Colegio, pasando por el repudio legislativo a la postura que tomó la entidad de abogados cuestionando al Tribunal Electoral por el escandaloso reparto de cargos para diputados electos, donde entregó 18 bancas a la renovación y sólo dos a los representantes de la oposición sin aplicar lo que establece la Constitución provincial respecto a las minorías.Todo ello quedó atrás. Sepultado en el tiempo con el gesto que la reelecta conducción de Martín Ayala en la entidad tuvo nada menos que con el ungido candidato a gobernador renovador y actual vice de la provincia, Hugo Passalacqua. Lo invitó al brindis de fin de año con la excusa de entregar un subsidio para la compra de sillas, seguramente para el salón ubicado en la calle Junín.Obviamente que haberlo llevado sólo para conocer su campaña hubiera resultado más repudiado que lo que terminó siendo la foto del brindis. Reconocidos dirigentes de la abogacía buscaron alguna explicación a la decisión de Ayala, que -como en ocasiones anteriores- pudo recibir apoyo del Estado para acciones como el encuentro nacional de abogados, pero con menor exposición pública con el oficialismo.Otros aún se preguntan la razón por la cual dirigentes locales de la abogacía se muestran hoy alejados de Ayala, que nunca tuvo posiciones críticas al Gobierno y ahora terminó de sellar una relación más estrecha con la renovación.





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