POSADAS. Catorce familias de guaraníes construyeron una pequeña embarcación en plena selva de San Ignacio, la bautizaron General Andrés Guacurarí y planean ponerla a flote para antes de esta Navidad. Construida con el mismo sentido profundo y religioso con el que los pueblos originarios aprendieron a afrontar los sucesos de la vida, estas familias no cortaron un sólo árbol para hacer el barco, sino que usaron la madera que la naturaleza les “proveyó”; es decir, aquellas especies de lapachos y cedros que cayeron tras algunos temporales “Todo se hizo con madera de árboles que ya se habían caído y las aprovechamos para que no se echen a perder. Cortamos los troncos a fuerza de motosierras, mientras otros iban lijando, colocando bulones… toda la aldea participó”, explicó el representante legal de la comunidad Tape Porá, Oscar Gabriel Villalba.El hombre explicó que la idea de la embarcación -que lleva en la cubierta el busto del militar guaraní y pintada con los colores de la bandera de su nación- surgió del cacique de la comunidad, Ricardo Martínez, quien es carpintero. En ese mismo sentido, Villalba relató que los trabajos se iniciaron hace poco más de dos meses y ya está casi lista. Tiene siete metros de largo y cinco de ancho. El camarote cuenta con dos camas cuchetas y otros enseres para estar mínimamente cómodos allí. Como un símbolo, o bien como la promesa de un futuro más próspero para la aldea, la embarcación se levanta orgullosa en un claro de lo que queda del monte en el Teyú Cuaré, dentro de un total de 100 hectáreas que pertenecen a Tape Porá. También contó Villalba que están ansiosos de ponerla a flote y presienten que ya falta poco.“Somos una comunidad con valores cristianos, orgullosos de cuidar y respetar a la madre tierra. Ella nos ofrece vida, alimento y creación. Es una bendición mostrar a través de nuestra raíz y cultura, una concientización y educación y estamos esperanzados que el barco nos facilitará las cosas”, añadió el representante legal de la comunidad al tiempo que invitó a los viajeros no solo a visitar la aldea, sino a ser parte de la experiencia de navegar la costa del Paraná en el General Andresito, cuando esto sea posible. Contacto con la naturalezaLa aldea se está poniendo linda, así como la traducción de su nombre Tapé Porá (camino lindo). En paralelo con las tareas del barco, los hombres de la comunidad abrieron un sendero temático de 400 metros de camino rodeado de selva, en cuyo trayecto se encuentran los monumentos de piedra, de hondo significado para la nación guaraní, y que además permiten estar en contacto con animalitos autóctonos, como carpinchos por citar uno. “Estamos criando carpinchos porque los turistas que llegan desde distintos puntos del país quieren sacarse fotos y con los de monte es imposible”, contó.Pero no todo es alegría, ya que ahora la preocupación son los cazadores furtivos, que se meten al monte con fines de llevarse algunas de las preciadas piezas que éste conserva.“Por suerte estamos teniendo la ayuda de Gendarmería para disuadirlos de que se vayan, porque la cría de animales es de por sí dificultosa y si encima se meten a cazarlos, se echa abajo el trabajo de muchos años”, explicó el hombre.





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