ARISTÓBULO DEL VALLE. El drama sacudió la tranquilidad de la noche del sábado en Picada Belgrano, donde un exconvicto que se había atrincherado en la chacra de una mujer embarazada encontró la muerte al balearse con efectivos policiales que habían llegado a la escena para detenerlo.La víctima fatal fue identificada por las autoridades como Héctor Ramón M. (31), quien antes de morir alcanzó a lesionar gravemente a una vecina de la dueña de casa que había llegado junto a su familia en auxilio de la embarazada. Un efectivo policial también sufrió lesiones de consideración al ser alcanzado por los proyectiles.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, el terror se inició minutos después de las 21 en la denominada Picada Belgrano. Para llegar hasta el lugar se debe recorrer unos mil metros hacia el norte desde Aristóbulo del Valle por la ruta nacional 14, girar a la derecha y transitar otros mil metros.Se trata de una zona donde predominan los cultivos de yerba mate y té, y donde Héctor vivía hasta hace algunos años, cuando fue detenido y se le inició una causa penal por daños y lesiones. Las fuentes informaron que fue condenado y recluido en una Unidad Penal de la provincia. Hace un mes había recuperado la libertad.Siempre según la versión oficial, el exconvicto llegó hasta la chacra de la mujer y fue directamente hasta un galpón emplazado a unos quince metros de la vivienda en la que la víctima, embarazada, se encontraba sola. Su marido aún no había regresado del trabajo.Sin mayores explicaciones, el irascible sujeto comenzó a proferir insultos e incluso a disparar con una escopeta de fabricación casera. La dueña de casa, shockeada, tomó el teléfono y, como no pudo comunicarse con la Policía, dio aviso a una vecina de la zona.Esa mujer, identificada como Carmen, junto a su marido y el hijo de la pareja, mayor de edad, recorrió en segundos los 300 metros que separan su casa de la de la víctima en el vehículo de la familia. Cuando llegaron fueron recibidos a “perdigonazos” e insultos por Héctor, quien continuaba atrincherado en el galpón de la chacra.Carmen sufrió lesiones de consideración, por lo que fue trasladada de inmediato por su pareja hacia el hospital de Aristóbulo del Valle. Debido a la gravedad de las lesiones, fue derivada luego a un centro de mayor complejidad. El marido fue quien entonces pudo dar aviso a la Policía.El hijo de la mujer herida quedó en la escena y fue quien explicó la situación al móvil del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional XI, que llegó alrededor de las 21.30. Un cabo de 24 años y un oficial de 23 se “parapetaron” detrás del móvil y solicitaron refuerzos. Sin embargo, la situación iba a terminar antes de que llegaran más policías.Al notar la presencia policial, Héctor salió del galpón y se ocultó detrás de un carro de madera. Desde ese lugar comenzó a disparar a los policías. Allí se habría producido un intercambio de balazos, hasta que el exconvicto decidió atacar “cuerpo a cuerpo” a los uniformados. Entonces tomó un machete de importantes dimensiones y arremetió contra los efectivos, que abrieron fuego y lo ultimaron.La víctima fatal habría recibido al menos tres impactos de bala que le provocaron la muerte, varios de ellos en el abdomen. Al menos así se indicó de manera preliminar, ya que el resultado de la autopsia se conocería recién hoy.Además de la mujer herida, el cabo de 24 años también terminó con lesiones. Sufrió “herida de arma de fuego en el rostro, tórax y hombro derecho”, según el médico policial. Debió ser asistido en un centro asistencial de la zona.Efectivos de Criminalística de la UR-XI trabajaron en la escena y secuestraron la escopeta utilizada por la víctima fatal, de fabricación casera, algunos cartuchos calibre 28 milímetros, un cuchillo mediano y un machete marca “Corneta”.Por otra parte, el magistrado Horacio Alarcón, al frente del Juzgado de Instrucción 2 de Oberá, ordenó que las armas reglamentarias de los dos policías que protagonizaron el operativo sean secuestradas y peritadas. Ambos fueron sometidos a exámenes de parafina.“En principio se trata de un acto de servicio, bajo presunción de defensa propia. Se les inicia un sumario a ambos para establecer o deslindar responsabilidades, tal como sucede siempre en estos casos”, explicó el comisario mayor Víctor Hugo Wall, jefe de la UR-XI, en diálogo telefónico con PRIMERA EDICIÓN.La investigación de los detectives de la fuerza provincial se centraba también en las últimas horas en los motivos que llevaron a Héctor a protagonizar la dramática historia. Por ello, se elaboraba un informe socioambiental a los fines de establecer si el exconvicto mantenía algún tipo de cuestión con la familia propietaria de la chacra donde todo sucedió o si su decisión fue directamente azarosa.





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