POSADAS. Respaldado por las imágenes de la autopsia, que fueron expuestas en el recinto a través de diapositivas, el médico que aportó la familia de la víctima, Miguel Ángel Faraudo, brindó una contundente exposición con la que despejó dudas y hasta, en forma anexa, brindó ante el juez César Jiménez dos hipótesis en cuanto a la mecánica de los golpes que ocasionaron las lesiones mortales. “Durante la autopsia observé que el paciente sufrió una hemorragia terrible en su cerebro, que se produjo por el desplazamiento de la primera vértebra cervical o atlas y la segunda vértebra cervical o axis. Esto generó la rotura de una arteria que pasa entre las cervicales, que prácticamente ‘inundó’ el cerebro de sangre. La presión sanguínea a su vez, afectó el bulbo raquídeo, que tiene a su cargo funciones vitales como regular las funciones cardiacas, respiratorias, gastrointestinales y vasoconstrictoras. Esta lesión es irreversible. No hay posibilidades de hacer nada. La víctima se desploma y la muerte es casi instantánea por hemorragia cerebral masiva”, describió. En base a este diagnóstico, Faraudo conjeturó que, si bien no se puede establecer fehacientemente la forma en la que golpearon a Mercol, quien era joven y gozaba de buena salud, existen dos posibilidades para determinar cómo se desplazaron o luxaron las vértebras: “Fue producto de un fuerza externa, una acción de rotación brusca del cuello. Esto puede ser o por un golpe de puño en la mandíbula o en los ojos o por una maniobra de extensión imprevista” y puede incidir cuando la víctima está falta de reflejos, posiblemente por ingesta de alcohol, aunque no quedó probado que Mercol consumió bebidas. Finalmente, el doctor Faraudo aclaró que no puede asegurar cuál fue el mecanismo que produjo la lesión mortal y que se maneja en el terreno de las hipótesis en ese sentido. Al ser consultado por los abogados defensores, dijo que un botellazo es “poco probable” que haya causado dichas graves heridas internas. Hoy declara la jefa de seguridad del bolichePOSADAS. Para la jornada de hoy está previsto que presten declaración quien era la jefa de seguridad de la discoteca posadeña donde se produjo la mortal agresión a Iván Mercol, Marisa Bueno, y de los enfermeros que colaboraron con el médico a cargo del servicio de emergencias privado que evacuó a la víctima hasta el hospital Madariaga, entre otros. El testimonio de la mujer que tenía bajo su supervisión a los custodios -denominados en la jerga popular como “patovicas”- en el citado boliche será clave para los abogados defensores, quienes dentro de sus hipótesis no descartan que Mercol pudo haber sido reducido violentamente por uno de estos hombres a cargo de la seguridad. Citaron a otro médicoAdemás, y por pedido de uno de los abogados defensores de los imputados, el Tribunal hizo lugar a la citación del médico Sergio Tomadín, quien recibió al infortunado estudiante en la clínica privada donde fue derivado. Esta solicitud se produce en virtud de que en la historia clínica del joven, el facultativo mencionó que “el paciente recibió un botellazo según testigos”. Lo que quiere establecer ahora la defensa de uno de los acusados, más precisamente de Ruiz, es quién o quiénes son los referidos “testigos” y si existe posibilidad de individualizarlos para su comparecencia en los estrados judiciales. Pidieron registros del servicio de emergencias Por su parte, los abogados José Luis Rey y Mónica Olivera, quienes están a cargo de la defensa de Cantallops Simonetto, solicitaron al Tribunal que ordene al servicio de emergencias privado que acudió poco antes de las 6.30 al boliche para atender a Mercol que facilite los registros de llamados telefónicos para individualizar a la persona que los llamó. De esta manera, suman ocho los médicos que declararon en lo que va del juicio, que pasó a un cuarto intermedio hasta hoy a las 8.30. Cabe recordar que durante la primera jornada brindaron testimonio dos médicos forenses y los acusados, quienes -aunque se abstuvieron de declarar- solicitaron la palabra para pedir disculpas a la familia del joven asesinado en un boliche posadeño.Esta actitud para muchos fue vista como una estrategia de las defensas y para otros una muestra de arrepentimiento por el violento episodio a la salida del boliche aquella madrugada, que cegó la vida de Iván Mercol.





Discussion about this post