ALBA POSSE. Los menores de 15 años “tienen prohibido andar por las calles después de las 22 horas de lunes a viernes sin justificativo”, afirma tajante Nelson Carvalho, el intendente de esta pequeña localidad ubicada sobre la margen del río Uruguay, en el centro de la provincia. “La Policía tiene la orden de este intendente de levantar a cualquier menor que esté por las calles a esa hora, trasladarlo a la comisaría y avisar a los padres para que lo vayan a buscar. Y se cumple sin excepciones”, explicó el jefe comunal albaposeño.Contrario a los derechos constitucionales argentinos, que garantizan la libre circulación por todo el territorio nacional, en Alba Posse las autoridades aplican “mano dura”, deteniendo a los jóvenes que encuentran en la vía pública después de ese horario estipulado. Afirman que la medida logró evitar la drogadicción, el alcoholismo y la “vagancia” de los menores en la localidad, aunque en un principio hubo muchas oposiciones y quejas. “Después de las 10 de la noche es obligación de la Policía levantar a esos chicos, sea hombre o mujer, y llamar a los padres para que los busquen. Hemos logrado una tranquilidad para muchísimos padres que agradecen porque los chicos rebeldes fueron controlados”, afirmó Nelson Carvalho.La norma no escrita, pero impuesta por “orden” del Ejecutivo municipal y aplicada en la zona por la Policía provincial, generó muchas confrontaciones con padres molestos por la detención de sus hijos, a lo cual Nelson Carvalho responde “yo me siento el segundo padre de todos los chicos de Alba Posse y voy a hacer todo lo necesario para cuidarlos y evitar que les pase nada. Si los primeros padres no quieren controlarlos o cuidarlos, lo voy a hacer yo”.“Acá se aplica la prohibición de menores en la vía pública. Se aplica la prohibición de tomar bebidas alcohólicas en la vía pública. Ni en la plaza, ni en la costanera. Los vecinos pueden salir a caminar tranquilamente, que no van a encontrar borrachos ni gente molestando. Y si alguien está consumiendo este tipo de bebidas en la vía pública, la Policía y los inspectores tienen la obligación de aplicar la ley, derramar la bebida y si es necesario detenerlos”.Otra polémicaOtra polémica norma, en este caso aprobada por el Concejo Deliberante local durante el primer mandato del actual jefe comunal y que se aplica rigurosamente, es una ordenanza que castiga con una multa de 500 litros de nafta súper a cualquier conductor que agreda verbalmente a un inspector de tránsito o policía y con mil litros del mismo combustible si la agresión es física y en cualquier circunstancia, por ejemplo durante un intento de evadir un control.“Gracias a esto y a las otras medidas, Alba Posse redujo un 95% los accidentes de tránsito, no encontramos jóvenes drogados, no hay presencia de drogas, hemos logrado con eso el respeto a la Policía, el respeto a las señales de tránsito, no hay motociclistas que circulen sin casco. Gracias a eso acá existe respeto y tranquilidad”. “Acá podemos olvidarnos de sacar la llave del vehículo porque hay un trabajo de patrulla permanente con los móviles de la Policía y de Tránsito de la Municipalidad”, aseguró Carvalho.El Juzgado de Paz es el órgano de aplicación “y lo aplica tal cual se aprobó en 2008, comprometido con la causa”, dijo el intendente, quien planteó como un logro que desde la aplicación de esta norma lograron reducir drásticamente los accidentes y, como contraparte no menos interesante para la Comuna, se cobran las importantes multas. “Hubo muchas de 2009 a 2012, después fueron bajando cada vez más y hoy ya casi no tenemos multados de nuestra localidad, porque ya aprendieron a respetar, pero sí suele haber bastantes multas de conductores de localidades vecinas o de gente que está de paso”.El pago tampoco se puede evitar fácilmente, porque los uniformados para asegurar el cumplimiento incautan los vehículos de los infractores a estas normas. “Y no tienen ningún descuento. No se perdona nada”, ratificó el intendente.




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