POSADAS. La situación procesal de los once policías imputados por la muerte del trabajador de la construcción Carlos Raúl Guirula es delicada, sobre todo de los que intervinieron en el procedimiento efectuado en el motel de avenida Santa Catalina y Andresito. No es para menos: afrontan cargos por “tortura seguida de muerte”, calificación que prevé una condena a prisión o reclusión perpetua.En ese contexto, todo parece indicar que la más comprometida es la oficial de la comisaría seccional Decimotercera, que encabezó el citado operativo. A ella la Justicia le agregó el delito de “hurto calamitoso”: consideró que se aprovechó del estado de indefensión de la víctima para quedarse con su celular.El aparato fue encontrado entre sus prendas de vestir, en el edificio de la comisaría 13.Aunque no está asentado en el expediente, la Justicia trabaja sobre la teoría de que los policías que viajaban en la camioneta, con Guirula esposado y agonizante, se habrían repartido el dinero y luego se deshicieron de la billetera.La posición de la oficial de la 13 es compleja, además, porque ella tenía el control del procedimiento.Sus camaradas de la Decimotercera y los tres móviles del Comando Radioeléctrico I, que acudieron en apoyo, estaban a sus órdenes. Ella era la que disponía lo que debían hacer y la manera.En paralelo, trascienden detalles escalofriantes que confirmarían las torturas al trabajador de la construcción.Uno de los policías habría declarado que uno de sus colegas se paró sobre la espalda de Guirula mientras el resto le daba de patadas y golpes en todo el cuerpo.La autopsia determinó que el albañil murió debido a un “hemotórax”. Tenía, además, golpes en todo el cuerpo y las costillas fisuradas. Declaran los testigosFuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN indicaron que ocho testigos desfilarán el martes próximo por los estrados del Juzgado de Instrucción 1 de Posadas, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo.La misma especie indicó que las personas citadas para la ocasión son el conserje, el empleado de seguridad y dos mucamas del motel; las dos chicas que acompañaron a Guirula y sus amigos la noche en que se produjo el homicidio; y estos dos últimos.Trascendió, por ejemplo, que el conserje habría dicho que no vio nada. La Justicia quiere saber si es cierto o no. La situación no es sencilla, en el medio hay una persona fallecida y faltar a la verdad podría acarrear consecuencias severas para el declarante.El objetivo es reconstruir, con la mayor precisión posible, qué ocurrió dentro del alojamiento, concluyó el informante. La Justicia tiene en mente realizar la reconstrucción del “19J” El juez de Instrucción 1 de la Primera Circunscripción Judicial, Marcelo Cardozo, adelantó que dispondrá de las medidas necesarias para efectuar la reconstrucción de lo que ocurrió el “19J”, en el motel de las avenidas Santa Catalina y Andresito.Aún no hay fecha, pero trascendió que se trabajará con los once imputados y los ocho testigos que tiene la causa que investiga el homicidio del albañil Carlos Raúl Guirula.La tarea comenzará en el motel alojamiento, continuará con el recorrido del trayecto que hicieron entre aquel y la comisaría seccional Decimotercera.La medida es considerada clave para cerrar la hipótesis respecto de lo que pudo haber pasado el 19 de julio pasado.Los once imputados afrontan cargos por “tortura seguida de muerte” y en el caso de la oficial, única mujer vinculada al hecho, se le suma el delito de “hurto calamitoso”.El martes que viene está previsto que los ocho testigos de la causa presten declaración testimonial ante el magistrado que entiende en la causa.Mientras, se aguarda el resultado de las conclusiones finales de las pericias realizadas en el motel, la comisaría 13, las prendas de los involucrados y de la víctima; y los celulares de los uniformados. Estos elementos probatorios, sumados a las declaraciones en indagatorias, a los testimonios de los testigos y lo que vaya a determinar la reconstrucción, llevarían al juez Cardozo a resolver la situación procesal de los once imputados y pedir, o no, la prisión preventiva, al menos para los incriminados en forma directa con el lamentable episodio criminal.




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