POSADAS. Fuera de peligro, sin lesiones graves ni secuelas, pero con un susto que no olvidará fácilmente. Esa es la situación de un adolescente de 16 años que sufrió lesiones al recibir un disparo de arma de fuego luego de resistirse a un violento asalto “motochorro”, en el oeste de la capital provincial.Aunque ya fue dado de alta y no sufrió heridas graves, el episodio pudo haber terminado mucho peor. Y una vez más, los hechos hablan de la violencia con la que actúan los delincuentes en las calles posadeñas.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, todo sucedió el último sábado alrededor de las 16.30 cerca de la intersección de las avenidas Bustamante y Aguado, cerca del barrio Los Kiris.Por ese lugar, el adolescente de 16 años caminaba hacia un kiosco en compañía de un amigo de su misma edad. Lo hacían por Aguado, en dirección al sur, es decir, hacia la avenida Quaranta.Unos 50 metros después de pasar Bustamante, una motocicleta que circulaba en el mismo sentido y en la que viajaban dos individuos interceptó a los muchachos. Entonces, uno de los desconocidos se bajó y caminó directamente hacia ellos.“Entréguenme el celular”, les dijo el delincuente, en referencia al aparato que uno de ellos llevaba en las manos y con el que venían escuchando música.Los menores titubearon pero enseguida respondieron al unísono: “No te vamos a entregar nada”. El malviviente no toleró la reacción y llevó la mano derecha a la cintura, amagando quizás con extraer un arma de fuego.Al notar ese movimiento, los adolescentes entendieron el peligro que corrían. Dieron media vuelta e intentaron huir a la carrera. No habían hecho más de siete metros cuando escucharon un estampido.Fue ahí que el menor sintió algo caliente en el muslo derecho, cerca de la entrepierna. Conmovido, cayó al suelo y vio cómo la motocicleta huía a toda velocidad en dirección al norte, por donde había llegado.El muchachito descubrió luego junto a su amigo que había sido rozado por un balazo. Por eso sentía algo que le quemaba. Caminó hasta su casa, a pocas cuadras, y dio aviso a su padre, quien enseguida lo trasladó en un automóvil particular al Hospital René Favaloro, en Villa Cabello.Preocupado por la salud de su hijo, el padre no dio aviso a la Policía de lo sucedido. Las autoridades recién tomaron conocimiento del caso alrededor de las 18.50, cuando fueron alertados por médicos de dicho centro asistencial ante la presencia de un herido de bala.La noticia llegó entonces hasta la guardia de la comisaría seccional Decimotercera, a cargo del comisario Fabián Rivero. Se inició un operativo de proporciones en la zona del hecho, aunque sin resultados positivos: entre la comisión del delito y la radicación de la denuncia, pasaron prácticamente dos horas. De todas maneras, los uniformados continuaban anoche con el trabajo, en busca de los ladrones. Mientras tanto, en la mañana dominical trabajaron en la escena efectivos de Criminalística, en busca del proyectil que, según las pericias, sería calibre 22.Alrededor de las 23 del sábado, el adolescente finalmente fue dado de alta con lesiones menores, aunque con el temor de que todo pudo haber sido mucho peor. Es que lamentablemente los delincuentes actúan cada vez con más violencia.





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