ROSARIO, Santa Fe (NA). Un diálogo telefónico entre dos presos alojados en dos lugares de detención de la provincia de Santa Fe dio el alerta para detectar un plan que tenía como objetivo asesinar al juez Juan Carlos Vienna y al fiscal Guillermo Camporini.Ambos funcionarios son de los principales impulsores de las investigaciones que se llevan a cabo para contener a la red dedicada a delitos violentos que operan en la ciudad, conectados con el narcotráfico, llamada “Los Monos”.El plan fue descubiertos a través de escuchas telefónicas ordenadas por un magistrado del fuero federal y, según se indicó en el diario La Capital de Rosario, uno es policía y está acusado de facilitar la fuga de un integrante de la banda de Los Monos, mientras que el otro está imputado de homicidio.El atentado contra el juez Vienna, según las escuchas, iba a ser realizado por un sicario apodado “Anteojito” y los individuos se refieren al magistrado como “arroz con salchicha” mientras que a Camporini, que apareció en numerosas entrevistas periodísticas recientes sobre el tema de violencia en Rosario, lo califican como “bocón”.Por el momento la investigación no provocará detenciones, ya que quienes tramaban el plan están alojados en la Jefatura de Policía de Rosario y en la cárcel de Coronda, acusados por distintos delitos.Las escuchas telefónicas que permitieron descubrir el plan habían sido dispuestas por el juez federal Carlos Vera Barros en una causa que provocó procesamientos la última semana y fue el miércoles cuando se descubrió la llamada entre los dos presos.Ese mismo día Vera Barros le avisó al fiscal general de la provincia Julio de Olazábal, que de los diálogos entre ambos hombres se podía inferir que se encontraba “en plena elaboración un plan para atentar contra la integridad física y/o vida de funcionarios judiciales y/o jueces y/o fiscales”.Uno de los presos que dialogaba es Germán Almirón, un efectivo que está detenido por la fuga de Juan Domingo Ramírez, un hombre de 39 años sindicado como uno de los lugartenientes de “Los Monos”.Del otro lado de la línea, en la Cárcel Modelo de Coronda, estaba al teléfono Arón Treves, que fue procesado por un asesinato en una playa de estacionamiento de Maipú al 800 en noviembre de 2012. Treves también está involucrado en un caso de drogas, ya que el 22 de diciembre de 2012 lo atraparon en San Martín y Circunvalación, en Villa Gobernador Gálvez, cuando circulaba en auto con dos kilos de pasta base y unos 20 litros de acetona, materia prima y precursor químico para fabricar cocaína.El teléfono que Vera Barros seguía era el del policía Almirón, porque se lo presume conectado a la banda “Reina Quevedo”, un grupo de seis rosarinos procesados el martes último por traficar 80 kilos de cocaína desde Salta y que fueron atrapados en la localidad de Metán el 8 de febrero pasado.Según la pesquisa inicial Almirón, que al ser apresado pertenecía a la División Judicial de la Unidad Regional II, tenía una relación estrecha con Arón Treves, quien fue convocado para hablar en la investigación del expediente del “Fantasma” Paz, que maneja Vienna y es conocida como “la Causa Monos”.Lo que Treves dice en las escuchas es que se siente decepcionado porque tras su colaboración en esa causa no recibió el beneficio de la libertad que esperaba y deja muy claro su fastidio por estar preso.“Lo único que te pido es que me consigas dónde vive, dónde vive nada más, y el auto que tiene, que después yo me encargo”, le dice al teléfono de Almirón y éste le responde: “Estos cara de pija de Judiciales me traicionaron”, dado que fueron sus propios compañeros los que lo señalaron por haber facilitado la fuga de Ramírez. Treves también se refiere a los allanamientos con 18 detenidos del domingo pasado en la zona sur y los ocho kilos de droga decomisados: “Allanaron toda ‘Tablada’ boludo, está ‘Mochila’ en cana”.En otro tramo del diálogo del teléfono de Treves se oye: “Esta gente no sabe de las cosas que pueden llegar a pasar”, mientras que del que se atribuye a Almirón se escucha: “Sí, pero hasta que no pase… Nunca pasó en la historia de Santa Fe que mataran a un fiscal o a un juez. Hasta que no pase todo va a seguir igual. Los dueños del poder son los jueces y los fiscales porque nunca les pasó nada”.“Me como un arroz con salchicha, ¿qué me puede perjudicar”, se dice desde el teléfono de Treves y Almirón replicó “absolutamente nada, pero tenés que tratar de hacer un doblete. Si vos lo cortás a salchicha mañana este va y habla con Camporini, ¿entendés?”.“Escuchá vos”, agrega Almirón, “pensálo y meditá tranquilo y mañana me decís si nos comemos el arroz con salchicha o nos comemos el bocón. Vos pensálo. ¿Sabés por qué? Porque si yo me como el bocón, salchicha se va a pegar un susto de aquellos”, se escucha.En la conversación Almirón plantea que tiene influencias en el Poder Judicial y en el Ministerio de Seguridad: “Es muy probable que Vienna le deba algún favor a mi jefe, si es así yo voy a hacer unas cositas, una jugadita, le voy a tirar un poquito de mierda”.En tanto, Treves afirma tener la dirección de una casa del juez Vienna en una localidad cercana a Rosario y le dice a Almirón: “Averiguame todo lo de Judas que yo los mando a los pibes, a ‘Anteojito’”. Rossi se solidarizóEl ministro de Defensa de la nación, Agustín Rossi, expresó su solidaridad con el juez Juan Carlos Vienna y el fiscal Guillermo Camporini, quienes fueron amenazados de muerte por personas vinculadas a la banda de “Los Monos”. “Toda mi solidaridad para con los doctores Vienna y Camporini. Mi repudio a las amenazas y espero que esto sea contundente en el conjunto de la dirigencia política y social ante esas expresiones", expresó el funcionario en diálogo radial con un emisora rosarina.De la misma manera se expresaron otros funcionarios públicos de la Nación y de la provincia de Santa Fe.





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