POSADAS. Un espacio sumamente agradable, “casi en la ribera del Paraná”, una cena exquisita y los amigos reunidos alrededor de una mesa, recibieron el viernes a Susana Moreno, que llegó con un repertorio renovado y una magnífica novedad, las mejores versiones de los más lindos temas melódicos y boleros.Porque “merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal, de las caídas. Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad la bienvenida”, como dice la letra de uno de los temas que escogió para iniciar su presentación, “Honrar la vida”, después de verse obligada a postergar el show por algunos meses, Susana volvió “al ruedo” para recibir el Día Internacional de la Mujer en Jayvi, Misionero y Guaraní.Con un sonido excelente, bajo la atenta custodia de Jorge “El Tano” Fiorio, no faltaron los tangos, como “Garganta con arena” y “El bazar de los juguetes”, que nació de la inspiración de dos grandes, Roberto Rufino y Alberto Podestá, y que esta maravillosa mujer supo interpretar con el corazón.Tampoco estuvieron ausentes las ricas letras de Ramón Ayala, quien le puso el nombre artístico, “una casualidad o un mensaje de Dios”, destacó Susana, puesto que este apellido, que le diera hace tantos años el cantautor, es el que lleva su esposo y compañero de la vida, Carlos “Pato” Moreno.Así sonaron “Posadeña Linda”, con un recitado que erizó la piel, y “Víveme”, un ritmo distinto al que Ayala acostumbró a su público y una letra que fue censurada en Paraguay, por lo que no llegó a tantos oídos como hubiera merecido.“Conjunto Pena y Olvido” y “Amor Salvaje” cerraron la primera etapa de una noche que recién comenzaba.Una románticaMientras el reloj marcaba el inicio de un nuevo día y la noche continuaba pintando con estrellas un cielo que más allá se reflejaba en el Paraná, Susana Moreno tomó nuevamente el micrófono y regaló a los presentes excelentes versiones de “Paisaje”, “A mi manera”, “Si nos dejan” y “Ya no te quiero”.“El último adiós” y “Fuera” le pusieron ritmo a un momento que continuaría con sentidas dedicatorias y “Resistiré”. Y entonces siguieron los minutos más románticos, con “La nave del olvido”, “El hombre que yo amo”, que la cantante entonó especialmente para su marido y que él aplaudió de pie.Aunque nadie lo deseaba, el final se acercaba y, rondando la 1.30, el bar de Roque Pérez y Reguera cantó “Todos tenemos un amor”, que ante el pedido de otra se repitió, una vez más, pero en esta oportunidad con el acompañamiento de “El Tano” Fiorio.




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