POSADAS. Todos nos conmovimos cuando el país arribó a sus primer Bicentenario desde que, en el Cabildo, se empezara a tomar las riendas de la autonomía, el inicio de lo que hoy nos envuelve como argentinos. Y toda la República conmemoró y celebró con multitudinarios actos y festivales en todo el país. A la par se fueron pergeñando exposiciones que hablaran de lo que culturalmente nos aglutina bajo una misma identidad, todo lo que artísticamente fuimos condensando con el paso de los dos siglos, que no es más que el vasto cruce entre lo que ya existía en estos territorios, los pueblos originarios y sus culturas y el choque con el invasor, con el extranjero que también trajo a cuestas la suya y que vino en búsqueda de los recursos naturales de este continente, primero, y luego a habitarlo, adoptarlo como el suelo para su realización.A lo largo de la historia, la música ha desempañado diferentes roles, partiendo de los usos rituales en la América originaria, pasando por los litúrgicos en el período colonial y afirmándose como espectáculo artístico a partir del siglo XIX. “Música en Argentina. 200 años” es una mega muestra que condensa el mapa musical argentino, tan diverso por región, y que propone una mirada retrospectiva sobre las prácticas musicales de los argentinos, desde los pueblos originarios hasta la actualidad. Después de recalar en Catamarca y Tucumán el año pasado y en enero en Cosquín, durante su gran festival, la exposición acaba de ser inaugurada en Jujuy en el Centro de Arte Joven Andino (CAJA) y a fines de este mes desembarcará en la Tierra Colorada. En Misiones, tendrá eco en el Parque del Conocimiento, la inauguración está prevista para el 29 de marzo, y ocupará los cuatro pisos del Centro de Arte, a la vez que compromete el trabajo de todo el Área Teatro, la Biblioteca Pública de las Misiones y la Editorial de las Misiones, para las múltiples actividades paralelas, como ser recitales, talleres, clínicas de formación, conciertos didácticos.La guitarra del Zorzal Criollo La muestra da cuenta de la evolución y de los rasgos particulares de cada género musical, en el marco de un relato que despliega los procesos sociales, políticos y culturales que los acompañaron. Así, fotografías, archivos sonoros, audiovisuales, objetos, instrumentos, partituras originales, publicaciones específicas y obras de artistas visuales forman parte del recorrido que acerca a los visitantes un panorama amplio de la música en la Argentina, en el que se desarrollan distintos géneros como el folklore, el tango, la cumbia, la música académica y el rock, así como la música durante la colonia, la última dictadura, o la música de los pueblos originarios.La mítica guitarra de Gardel, los violines corneta de Canaro y De Caro, el bandoneón de Eduardo Arolas, la caja y la quena de Andrés Chazarreta, la máquina de escribir de Homero Expósito y la recordada foto de Tanguito colgado en la soga de tender la ropa, son algunos de los preciados objetos que forman parte de la muestra y que han sorprendido a los visitantes.Los misioneros, los que anden de paso por la provincia, podrán apreciar in situ en el Centro de Arte del Centro del Conocimiento, algunas de tales reliquias y otra gran cantidad y variedad de objetos e instrumentos de artistas nacionales consagrados por la historia, como así también los de la propia historia misionera, con la contribución que han aportado varias familias misioneras, con la colaboración de exponer objetos preciados de las historias de su familiar músico u otros hitos como pueden ser vinilos históricos, fotografías de archivos de la memoria misionera, esa que se gestó en los sesenta años como provincia y la anterior.La provincia, a través del trabajo conjunto de todas las áreas del Centro del Conocimiento, también aportará la historia que se vivió en estos territorios, con los capítulos “Música Mbyá guaraní”, “Música Misional Jesuítica”, “Inmigrantes”, “Música Regional”, “Programa de Rescate Cultural Legado Regional” y una especial investigación sobre el rock que se vivió, fundamentalmente, en la capital provincial.En definitiva, “Música en Argentina. 200 años” propone una mirada retrospectiva y es parte de las muestras que se hacen en la Casa del Bicentenario que salen después a recorrer el país, está dedicada a la música fue craneada y organizada por el área que conduce José Luis Castiñeira de Dios, la Dirección de Arte de la Secretaría de Cultura de la Nación, y se ha vuelto itinerante. Castiñeira de Dios en la inauguración producida hace dos años, pero con un trabajo detrás que se inició en el Bicentenario sostuvo que: “Pretendemos que esta muestra sea un gran homenaje al arte musical argentino, ya que en ella se pueden encontrar distintos lenguajes, desde artes visuales hasta instrumentos y objetos utilizados por los músicos. Esta muestra fue largamente soñada por nosotros, ya que propone recorrer los doscientos años de historia musical en la Argentina”.La muestra por dentro“Música en Argentina. 200 años” es obra de la Casa Nacional del Bicentenario. Según se pudo apreciar en su apertura en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, además de documentos como fotografías y partituras originales, y objetos como la guitarra de Gardel o el bandoneón de Arolas, que testimonian la historia de la música nacional, se incorpora un amplio conjunto de obras artísticas. En esa oportunidad se exhibieron obras de artistas como Aspix, César Hipólito Bacle, Antonio Berni, Andy Cherniavsky, Sara Facio, Pedro Figari, Nicolás García Uriburu, Annemarie Heinrich, Marcos López, Jorge Macchi, Adolfo Nigro, León Pallière, Carlos E. Pellegrini, Marina Peralta Ramos, Marcelo Pombo, Liliana Porter, Alfredo Prior, Pablo García Reinoso, Marcia Schvartz y Raúl Soldi entre otros. La muestra, distribuida en tres niveles, se inició con una instalación sonora realizada por Rodolfo Pagliere, La nube de música: de un dispositivo del que cuelgan más de cuarenta auriculares que permiten escuchar simultáneamente música de distintos géneros, y también, la video-instalación Los sonidos de la música argentina, una retrospectiva histórica de la música nacional que funciona como un adelanto de las temáticas que se desarrollan en los otros niveles. Las obras de arte, ilustran y acompañan el relato expositivo. Es el
caso del Winco de Marcelo Pombo, los vinilos de Alfredo Prior y los casetes entrelazados de Nicolás Bacal en la zona dedicada al rock. En el sector dedicado al tango, se exhibe Silla Dulce, de Pablo Reinoso, Gardel preocupado de Marcos López, los retratos de orquestas de tango de Annemarie Heinrich y una de las tangueras de Marcia Schvartz. Además, música, así como las hojas muertas, de Jorge Macchi y las fotografías intervenidas de Nicolás García Uriburu (Proyecto de coloración vertical Cataratas del Iguazú) en la zona dedicada a la música de las Misiones Jesuíticas.





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