PUERTO IGUAZÚ. Al principio se creyó que Sixto Báez (79) murió por causas naturales, pero el resultado de la autopsia, como las investigaciones al entorno de la víctima le dieron un giro inesperado al caso.El septuagenario fue asesinado en medio de una trama de codicia y traiciones, por quienes se creen eran personas muy allegadas. El o los autores del hecho le sustrajeron 20 mil pesos, producto de la venta de un lote.El crimen fue perpetrado el pasado domingo en una zona conocida como “Pre-chacra”, en el paraje de las Dos Mil Hectáreas de Puerto Iguazú. El infortunado hombre fue hallado dentro de un zanjón -a la vera de un camino terrado-, presentando un fuerte golpe en el cráneo. Fuentes oficiales señalaron que por estas horas eran intensamente buscados al menos tres parientes de la víctima, tratándose de un nieto y de dos sobrinos, que se presume fueron los últimos en verlo con vida, tal como adelantó este Diario. Lo llamativo del caso es que desde aquel domingo en que fue hallado el cuerpo del anciano, estas personas sobre las cuales apuntan los pesquisas, no pudieron ser ubicadas para ser interrogadas, en virtud de que viajaron hacia distintos puntos de la provincia. La venta del loteDías antes del hecho, Sixto Baéz concretó una operación financiera que le dejó una ganancia neta de unos 20 mil pesos, según establecieron los investigadores. Al parecer, el anciano habría revelado a algunas personas acerca de esta transacción comercial. Fue un error fatal, pues luego se sabría que él o los asesinos lo despojaron del dinero, y que para la Justicia se trató de un homicidio en ocasión de robo.De esta manera queda claro el móvil del crimen, que se produjo al parecer en una ronda de tragos. Voceros del caso señalaron que Báez padecía una enfermedad crónica y de esta manera quedó indefenso ante el ataque que sufrió el pasado domingo a la tarde. Alguien le asestó un terrible golpe en la cabeza con un objeto contundente, que le ocasionó la muerte prácticamente en el acto. Por estas horas personal de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional V, con asiento en la ciudad de las Cataratas, estaba abocada a la búsqueda de los sospechosos. El caso es investigado por el Juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi. Tierras manchadas con sangre Los crímenes en el marco de disputas por tierras o vinculados a dinero proveniente de la venta de terrenos, se siguen sumando en el paraje conocido como Dos Mil Hectáreas de Puerto Iguazú. El más reciente fue el asesinato de Porfirio Martínez (65), quien fue prácticamente masacrado por una patota el sábado 8 de febrero último. Con el avance de las investigaciones y los arrestos se supo que al sexagenario lo ultimaron debido a un conflicto de vieja data por un terreno emplazado en la zona. Pero lamentablemente no era el primero de estos hechos sangrientos vinculados a terrenos. Leandro Medeiros (19), fue ultimado de un disparo en la nuca en medio de una “guerra” de intrusos en las Dos Mil Hectáreas. El crimen fue perpetrado alrededor de la 1 del domingo 12 de enero de 2014 a unos ocho kilómetros del centro de la ciudad, una zona conflictiva desde hace décadas a raíz de las disputas por la posesión y tenencia de tierras fiscales. No obstante, el más recordado quizás sea otro homicidio en ese mismo paraje, el de Rolando Guardiola, en su momento presidente de la Asociación Civil de Trabajadores Rurales de Iguazú (Actri), ultimado a puntazos en la mañana del 27 de octubre de 2004 en un camino terrado. El polémico dirigente defendía el movimiento de los “sin tierra” y días antes había recibido amenazas de muerte.




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