EL ALCÁZAR. Se viven días movidos en esta localidad a raíz del enfrentamiento que mantiene el intendente renovador José Ferreira con ex funcionarios suyos, concejales y otros vecinos del pueblo. Por cruces de la más diversa índole, fue denunciado en la Fiscalía de Puerto Rico y el Deliberativo analiza (es casi un hecho) hacer una sesión extraordinaria para analizar las acusaciones contra el alcalde. La idea de los ediles es escuchar de boca de los denunciantes cómo sucedieron los hechos.Entre los que serían llamados a contar su testimonio están un párroco, directores de escuela y ex empleados de confianza de Ferreira. Si lo que se sostiene deja traslucir irregularidades que pueden motivar el inicio del procedimiento establecido para la destitución, se avanzaría en ese sentido.Fuentes consultadas en el Concejo Deliberante pintaron el panorama: a Ferreira le achacan malversación de caudales públicos, abuso de autoridad, malos tratos y tenencia de arma con fines intimidatorios.Relación rotaAñadieron que en agosto del año pasado, la entonces presidenta del Concejo, Mirta Medina, renunció cansada de los ninguneos del intendente. Un mes antes, ya se había producido el cortocircuito entre el alcalde y el Deliberativo. En esa ocasión, Medina había dicho a PRIMERA EDICIÓN: “Hicimos el análisis y vimos muchas irregularidades, la principal es lo referente a los recursos humanos, donde el intendente nos envió la misma planilla de empleados del balance 2011, firmada incluso por los concejales anteriores”.Medina renunció a la presidencia, no a ser concejal. Se cuenta que en otra charla entre ellos, Ferreira le espetó: “Vos no me vas a hacer caer de donde llegué”.Ella y los otros ediles encontraron numerosas facturas con montos “altos” por compra de materiales de construcción “a una empresa que no existe en el municipio, no tenemos conocimiento de su funcionamiento. Y lo más grave que averiguamos es que esta empresa está inscripta a nombre de la esposa de un funcionario municipal, no sé si el intendente sabe esto o no, pero creemos que es una irregularidad muy grande que creemos que el Tribunal de Cuentas tiene que tener en cuenta”.Esta situación, lejos de aplacarse, empeoró. Con la renuncia de Medina, asumió la única edil radical la presidencia del cuerpo, Ester Iris Feierabend. Pero la indiferencia con los concejales continuó. Es más, le adjudican una orden a los empleados de no enviar información alguna al Concejo. “Al asesor legal del Deliberativo no le paga y hace lo que quiere con el Presupuesto del cuerpo”, apuntaron las fuentes.La mala convivencia se acentuó cuando el Concejo le autorizó una suba de tasas municipales del 15%, cuando Ferreira había pedido el 30%. Tampoco le dio luz verde para comprar un vehículo 0km para el municipio, pues sospechaban que en realidad lo quería para uso personal. El parque automotor de la intendencia, afirman vecinos, se encuentra en estado lamentable.“El proyecto de presupuesto que envió en su momento tenía serias incoherencias. Destinaba miles de pesos en concepto de Publicidad y apenas unos pocos para Deportes, por ejemplo. Otro dato: entrega becas de 50 pesos a los chicos, cuando gasta mucho más en otras cosas y sabiendo que ese monto no le sirve al becado absolutamente para nada”, añadieron desde el Concejo. Los que se fueronEn los últimos tiempos, dejaron el gabinete otrora gente de confianza de Ferreira. Se habrían ido por no avalar el modo de conducción y la desprolijidad administrativa. Entre los que dejaron el Gobierno comunal están quienes se desempeñaban como director de Tránsito, la secretaria privada y el secretario de Gobierno.A Ferreira le adjudican haber avalado una obra de remodelación de la plaza de la que nunca rindió cuentas a nadie. Y también de encarar distintos trabajos de empedrado de calles que nunca terminaron.Se estima que la sesión del Concejo podría salir la semana que viene. El Alcázar es otro municipio donde se vive un clima político convulsionado.




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