BANGKOK, Tailandia (Medios Digitales). Un Gobierno contra las cuerdas, un rey frágil, unas instituciones corrompidas, élites que se resisten a perder su influencia y un ejército que vuelve a erigirse como árbitro. Tailandia votaba ayer en las elecciones más controvertidas de su historia reciente sin ninguna esperanza de que vayan a resolver los problemas que mantienen paralizado el país.Los temores a una jornada de violencia, que habían llevado a habitantes de Bangkok a vaciar las estanterías de los supermercados, no se consumaron. Tan sólo se registró un atentado con cuatro muertos en el sur del país. La oposición logró paralizar la votación en cientos de colegios electorales de Bangkok y las provincias del sur, pero fracasó en su intento de impedir que millones de tailandeses ejercieran su derecho en el resto del país. La Comisión Electoral asegura que la votación fue parcial o totalmente bloqueada en 127 de los 375 distritos electorales. A falta de resultados oficiales, la previsión es una victoria aplastante del partido gobernante de Yingluck Shinawatra.La hermana del ex líder Thaksin Shinawatra, exiliado desde que fue derrocado en 2006, no tenía rival después de que el Partido Demócrata decidiera boicotear el proceso. Las formaciones del clan Shinawatra han ganado todas las votaciones desde hace más de una década gracias al apoyo de los campesinos del norte y la clase trabajadora de las ciudades.





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