POSADAS. En este juego de intereses que configura el servicio de pasajeros metropolitano, funcionarios y empresarios se justifican y defienden. Unos actúan como voceros de otros. El miércoles, la concejal renovadora posadeña Magdalena “Maggie” Solari (a cargo del Ejecutivo capitalino cuando firmó el boletazo) le lanzó una velada advertencia al alcalde de Candelaria, Carlos Flores: si no firma el decreto para aplicar el boletazo, queda fuera del Sistema Integrado. Como el intendente (también oficialista) no puso la rúbrica en el acta acuerdo del SITM, el Grupo Z decidió unilateralmente hacer a un lado a los usuarios de la antigua capital de Misiones. Y de castigo, empezó a cobrar a los vecinos de esa localidad, un precio de transporte de “media distancia”. El boleto desde y hacia Posadas pasó a costar 9 pesos, casi el doble de lo que pagan los vecinos de Garupá que viajan a Posadas.Disposición de un amigoLos pasajeros que subieron a los micros del monopolio se toparon con unos cartelitos, en donde se justificaba el tarifazo con la disposición 268 de la Subsecretaría de Transporte (que maneja el clossista Hermes Almirón y que apaña los manejos del grupo Z); publicada en el Boletín Oficial el 5 de diciembre de 2013 y en la que autorizaba incrementos en el servicio de media distancia. Claro, a los usuarios nadie les explicaba de qué se trataba, simplemente les decían que el dinero pasado para el boleto no alcanzaba. A algunos se les dijo incluso, que debían pagar ese precio, porque no tenían la tarjeta del Sistema Unico de Boleto Electronico (SUBE). Una mentira sin sustento, porque el precio diferenciado entre los que tienen el plástico y los que no, recién se cobraría a partir del 17 de abril, según surge del acta acuerdo que puso en marcha el boletazo.Muchos hombres, mujeres y niños que pretendían viajar a Posadas tenían las monedas justas. Los nueve pesos les resultaba inalcanzables. El grueso debió quedarse con las ganas. A otros los socorrieron usuarios solidarios que les hicieron préstamos salvadores para poder abonar el pasaje.El blanco de las protestas fueron los choferes, que no tienen la culpa de la voracidad y desprolijidad de sus empleadores, pero que tuvieron que poner la cara ante la furia de la gente. Hubo casos en los que por la desesperación de los pasajeros, conductores decidieron llevarlos igual, pese a que no llegaban con al monto del boleto.Las escenas de bronca se repetían en todas las paradas. La sensación generalizada era la de desamparo. Los vecinos quedaron en medio de una puja entre las prestatarias, que responden al criticado Marcelo Zbikoski (cerebro del Grupo Z), y el intendente Flores, que mantiene la negativa a firmar el boletazo y advierte que podría abrir el juego para que otras empresas presten el servicio. El alcalde sostuvo en declaraciones a la prensa posadeña que la decisión empresaria “viola la autonomía municipal; eso demuestra que ellos hacen lo que quieren”.“Es inconcebible que la empresa quiera pasar por arriba del municipio. Si quiere cobrar 9 pesos y faltarle el respeto a la autonomía municipal, le voy a decir a la gente que no pague”, añadió.Flores consideró que la tarjeta SUBE fue ideada para “joder” a la gente. “Acá no pusieron ninguna oficina para registrar usuarios a la SUBE y esto es un municipio independiente de Posadas y Garupá. Además, yo dije que voy a otorgar el aumento si el ciudadano de Candelaria recibe un buen servicio y eso no ocurre”, sostuvo y advirtió que si queda definitivamente fuera del Sistema Integrado hay otras empresas que podrían trabajar en la localidad y que no van a tener pérdidas.“Vamos a recurrir a todas las vías que haya y voy a aplicar todo lo que faculte en el municipio a esa empresa. No puedo dar el aumento del boleto hasta que nos brinden el servicio. Que las autoridades de Transporte salgan a defender la gente, hay que respetar al usuario y ser más coherentes en las decisiones que tomamos todos”, sentenció.La respuesta llegó en la propia voz de Zbikoski, quien en una entrevista con Radio República, haciendo gala de una insensibilidad a prueba de todo, le lanzó un apriete público a Flores: esto se soluciona de inmediato si firma el decreto para aplicar la suba de tarifa como lo hicieron los ejecutivos de Posadas y de Garupá. Maggie Solari había hecho punta con la maniobra de apriete. Lo completó el líder del monopolio.




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