POSADAS. También una pesadilla significó la noche del lunes para el cuidador del predio de una conocida constructora de la capital provincial, quien terminó maniatado en el baúl de su propio automóvil luego de ser víctima de un violento robo.Desde el Departamento de Prensa de la Policía de Misiones se informó que todo sucedió alrededor de las 23.15 de ese día en la empresa “Súper Cemento”, emplazada sobre avenida Chacabuco casi avenida costanera, en el oeste de Posadas.En ese lugar y como todas las noches un cuidador de 72 años llevaba adelante su trabajo cuando llegaron hasta el lugar dos jóvenes que le solicitaron un poco de agua para calmar la sed y el calor de la noche.El vigilante no tuvo mayores problemas y aceptó colaborar con los muchachos, que se ganaron así su confianza. Sin embargo, la “amistad” no duró mucho, ya que minutos después uno de los ladrones tomó del cuello al sereno y le apuntó en la cabeza con un arma de fuego.Fue entonces que se produjo una serie de agresiones y el momento de mayor tensión de la noche, cuando aparentemente de manera accidental se disparó el arma de los delincuentes. Milagrosamente el proyectil no hirió a nadie, aunque calmó la situación y el cuidador finalmente decidió entregarse y hacer caso a los delincuentes.Los malandras le quitaron entonces una billetera en la que el hombre guardaba unos 700 pesos en efectivo. También le robaron un teléfono celular marca Nokia, tras lo cual lo redujeron, maniataron y encerraron en su propio vehículo, un Volkswagen Gol que había dejado estacionado en las inmediaciones al inicio de su turno.Con la zona liberada, los ladrones recorrieron el predio en busca de elementos de valor. Como no encontraron dinero, tomaron varias herramientas que estaban guardadas en un depósito y las cargaron en una carretilla. Así se fueron, con el botín en sus manos, hasta desaparecer en el horizonte.Varios minutos después, ya seguro de que los malvivientes habían escapado, el sereno logró liberarse y como pudo dio aviso a la Policía de Misiones.Efectivos de la comisaría seccional Séptima, del Comando Radioeléctrico Oeste de la Unidad Regional I, de Criminalística y de la Dirección de Investigaciones llegaron hasta la escena y llevaron a cabo su trabajo.Ante los policías, el cuidador describió a los delincuentes con lujo de detalles. Uno era robusto, alto y de cabellos negros, mientras que el otro era de menor estatura y más delgado.Con esos datos, los uniformados montaban ayer un extenso operativo con el fin de dar con los autores del hecho. Sin embargo, al cierre de esta edición, lamentablemente no habían obtenido resultados positivos.




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