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la lluvia no lava la sangre

19 enero, 2014

Autor invitado: José Mas Campos (coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras en Bangui, República Centroafricana)L  a madrugada del 5 de diciembre amaneció diferente en Bangui. No se escuchaban cantos mañaneros de gallos madrugadores ni de cigarras extemporáneas; tampoco se percibía el murmullo de las gentes atareándose en los mercados y las calzadas. Como en sordina y amortiguado por la distancia, se intuía lo que rompía la fresca rutina de una mañana soleada: el sobrecogedor ruido de los morteros.Los cañones y metralletas prosiguieron su trémolo de estruendos en la lejanía hasta que en torno al mediodía por fin cesaron. Desde entonces, disparos y explosiones retemblaban en la distancia llenando el pentagrama de sonidos de la ciudad de ecos, cacofonías y malos presagios. Mientras, nuestros médicos y enfermeros, veteranos curtidos de Médicos Sin Fronteras (MSF), se dejaban la piel en uno de los días más caóticos y sangrientos que sus memorias recuerdan. En el Hôpital Communautaire de Bangui, decenas de heridos arreciaban contra las puertas del hospital, las armas se amartillaban amenazantes y los hombres que las detentaban sacaban heridos “sospechosos” de las camas de los hospitales para no retornarlos jamás, pese a los esfuerzos desarmados de trabajadores humanitarios que interponían su vida entre la de la víctima y sus captores.Esa tarde en Bangui, llovió. Y la lluvia nos amansó un tanto las inquietudes del cuerpo y del ánimo… quizás ingenuamente. Digo ingenuamente porque en aquel momento ya nos temíamos lo peor, muchos ya vislumbrábamos que aquello podía llegar a convertirse en la masacre que efectivamente fue. Pero la oscuridad alimenta el miedo en las casas de la República Centroafricana, un miedo atroz lo atiza todo de la misma manera que una simple chispa prende al combustible…Lo habíamos visto muchas veces, pero aquella noche amenazaba con ser todavía más cruenta: temíamos que los hombres armados, alineados con la coalición SLK que los llevó al poder, y que dominaban la ciudad de manera arbitraria y funesta, desencadenaran, en represalia por el ataque matutino y con la ayuda de la penumbra, una persecución sanguinaria de todo aquel sospechoso de colaboracionismo con las milicias de auto-defensa responsables de la contienda autodenominadas Anti-Balaka (anti-machete). El término acuñado para calificar tal pesquisa es suficientemente gráfico: se trata de una ‘desratización’” en toda regla. El modus operandi es peinar barrios enteros acusados de complicidad o encubrimiento, perseguirlos casa por casa, puerta a puerta, y torturar, ejecutar, asesinar a sangre fría a cuanto joven encuentren entre quince y cuarenta años, los más aptos para empuñar las armas. Quemar casas con familias enteras dentro, instituir en cada esquina mataderos, dar rienda suelta a la ley del vil machete y la mutilación indiscriminada.La lluvia comenzó con un staccato rítmico y continuado, alrededor del filo de la media tarde, cuando nuestros equipos médicos debían abandonar los hospitales por razones de seguridad. El agua apagó los restos de las todavía humeantes explosiones, dejándonos albergar unas mínimas esperanzas de que arramblara a su vez con toda la sangre y toda la cólera que hay desde hace meses hinchándose, pudriéndose, enquistándose como un absceso en las calles de la República Centroafricana. El fino aguacero se tornó tormenta y adquirió tempo de allegro en las horas posteriores, las del anochecer. De manera un tanto inocente, algunos se confortaban con el pensamiento de que esa lluvia apaciguaría el deseo de venganza. Otros, observando el rostro lívido de los compañeros que habían pasado la jornada luchando contra los destrozos de la guerra en los quirófanos, no nos las prometíamos muy felices.Intentamos conciliar el sueño y prepararnos para el segundo día de infierno que ya sabíamos tendía lugar a partir de la mañana siguiente.Al rato desperté sobresaltado: los truenos de la tormenta caían cerca. Me recosté nuevamente en el catre y resolví dejarme mecer por la letanía de la lluvia. Sin embargo, poco a poco, la somnolencia que aún arrastraba fue dejando paso a un desasosiego mucho más jodido, por cuanto se aferraba éste a las entrañas: llegó un momento en que los truenos, allá en un horizonte lejano, comenzaron a entreverarse con el ruido de detonaciones de la artillería pesada, mientras que el repiqueteo de las gotas de lluvia contra los tejados de hojalata se confundía con el tableteo de las ráfagas de ametralladora.Mucha sangre se vertió durante esa noche del 5 al 6 de diciembre y mucha siguió corriendo en los días posteriores en la ciudad de Bangui. Centenares de víctimas cayeron a manos de esa sorda violencia canalla, cobarde, animalizada. Esa mañana salimos con las ambulancias a recorrer la ciudad en busca de los heridos que pudieran haber sobrevivido, no ya a los combates, sino al encarnizamiento que se produjo al abrigo de la noche que todo lo oculta. Bajo esa misma lluvia torrencial contemplábamos, a medida que avanzábamos por cuadrantes y avenidas,docenas de cadáveres arracimándose por las calles. Algunos de ellos habían sido atados y exterminados a sangre fría frente al Hôpital Amitié, otros estaban semidesnudos y abandonados al escrutinio de cada viandantea modo de advertencia. El fango ocultaba la sangre y la lluvia embarraba las calles.Desde ese día en adelante, desempeñé mi trabajo como líder de ambulancias. Nuestro objetivo era buscar heridos y enfermos allá donde se encontraran, cualquiera que fuera el barrio de la ciudad,y trasladarlos de forma segura hasta los hospitales donde MSF trabaja. Ese ir y venir ajetreado a lo largo y ancho de toda una ciudad en carne viva nos permitía conocer en tiempo real el estado de la seguridad en cada rincón y preparar nuestros centros para la recepción de nuevos flujos masivos de heridos. Esos días de diciembre, tanto en la ambulancia como en los hospitales, mi cometido principal era garantizar la seguridad e integridad física de nuestros pacientes, fueran quienes fueran los heridos, madres embarazadas o niños, jamás importa el bando u origen. Cualquier paciente podría haber sido obligado a descender de las ambulancias y aniquilado impunemente, en plena calle. Atravesábamos muchedumbres que se increpaban y se violentaban de repente al paso de un estudiante, musulmán o cristiano. La enajenación de la turba no conocía credos ni religiones. Creyentes y no creyentes se comportaban bajo la misma lógica perversa del ojo por ojo y diente
por diente: “éste colaboró con los Seleka, destruyamos su tienda”, “éste incendió mi casa con una granada, mató a mi hija, merece la muerte”, “éste es un musulmán, mírale la cara, mátalo, no es de aquí”…No tuvimos que llorar, por fortuna, ninguna víctima en nuestras ambulancias. En esos diez días recogimos heridos de bala, de machete y de metralla,trasladando algunos de ellos incluso en carretillas. Algunos tenían los pies completamente lacerados, tratamos fracturas abiertas, aliviamos víctimas de torturas, atendimos a chicas traumatizadas, asistimos a tiroteos en las inmediaciones de nuestros hospitales, nos guarecimos en el quirófano mientras las paredes se estremecían, luchamos en medio de la avalancha de heridos, perdimos gente, salvamos gente… Contribuimos a que miles de desplazados que se refugiaban espontáneamente en más de treinta sitios de toda la ciudad tuvieran sus necesidades médicas cubiertas, que la malaria no aprovechara la intemperie para llevarse a algún niño más, que las embarazadas tuvieran aún una oportunidad de dar a luz en un sitio seguro, limpio, asistidas por profesionales y no en cualquier agujero oscuro, húmedo, a saber con qué clase de lúgubre instrumental.La gran mayoría de mis compañeros siguen allí, pues la emergencia no termina de amainar. Sin embargo yo tuve que volver hace unos días a casa, a Madrid, porque ya me esperan en otra nueva misión, igual de urgente, igual de dramática: Siria, Alepo, donde últimamente lanzan bombas barril con la mera intención de provocar el mayor daño posible. Éste es nuestro trabajo, es lo que hacemos: intentar llegar a las personas que necesitan ayuda, atenderles, protegerles con nuestra presencia cuando es necesario.Por eso y por otro millón de cosas más, no puedo evitar sentirme un privilegiado por haber tenido el honor de trabajar en Bangui tras los acontecimientos del 5 de diciembre, por haber arrimado el hombro y colaborado codo con codo con los profesionales centroafricanos que no dejaban de atender heridos y enfermos, mientras sus familias se escondían por las noches de las desratizaciones o de las querellas personales. Por haber tenido el precioso cometido de liderar convoyes de ambulancias, buscar a los heridos y enfermos, hallarles allá donde estuvieren en el estado en que se encontrasen, trasladarles bajo nuestra protección a los hospitales… y a las pocas horas, al día siguiente o a los dos días, devolverles a casa sanos y salvos, llevarles con los suyos y a los lugares donde pertenecen.He vuelto a casa, sí. Sin embargo, nada de esto viene sin pleito; marcharse cuando aún retumban las metralletas y las cosas todavía pintan feas, no es plato de gusto para nadie. Es de rigor decir que ahora, estos días, cualquier estruendo fuera de lo habitual me sobresalta. No es nada infrecuente, ocurre mucho a los que trabajaron en zonas de conflicto: durante un tiempo mantienes ese estado de alerta, estás en guardia, como un gato oído avizor sobre las uñas crispadas. A veces te traes a casa esa clase de recuerdos, uno no siempre logra salir indemne. Por mucho que trates de alienarte, de distanciarte de lo que ves y lo que oyes, esta forma de encadenar guerra tras guerra no te puede dejar inalterado. También sientes cosas, cosas en las entrañas, una furia ciega, esa rabia contra el hombre que es lobo para el hombre, contra la violencia cobarde y canalla… Esas cosas te acompañarán siempre, y temes por no volverte lobo tú también… porque seamos sinceros: no hay nada en nosotros, o más concretamente en mí, por más o menos extravagante que pueda ser, que me diferencie de las demás personas normales.Soy un tipo común, nacido en una familia común, en un barrio común, en una ciudad normal. Tengo 34 años, una vieja lesión en el hombro, y la certidumbre de que carezco de todo atributo, talento o carácter que pueda convertirme en alguien, digamos, excepcional. Quede constancia entonces de que el trabajo que desempeñamos los tipos como yo no es, en cualquier caso, nada épico ni sobrenatural. Es, simplemente, nuestro trabajo. Nada más. Nada existe pues, ningún código o frontera moral, que me salve de la posibilidad real, sincera, de extraviar los límites éticos y comportarme como otro animal ferozmente humano. Y sin embargo, estando allí, junto al resto de compañeros y profesionales, no puedo sino recordar lo que escribió Viktor Frankl: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino”.Y así, haciendo uso de nuestra libertad, elegimos la actitud consciente de rebelarnos, de no resignarnos ante lo que vemos, sino de continuar al pie del cañón apretando los dientes, de seguir buscando a todas aquellas víctimas que continúan llegando porque esa maldita violencia parece no tener fin, y nada hay que nos permita abrigar la fe en un desenlace pacífico a corto plazo. Son precisamente lugares como Bangui, como la República Centroafricana -un país que la mayoría de la gente desconocía que existiera hasta que se produjo esta última ola de violencia-, los que te empujan hacia los límites, los tuyos y los ajenos.También es en los lugares como éste donde cobra mayor trascendencia nuestro trabajo, donde es indispensable estar donde estamos y hacer lo que hacemos: dar la voz de alarma, no permitir que esta cadena de sucesivas atrocidades, de violencias y venganzas, siga sucediendo inadvertidamente no sólo a ojos de la comunidad internacional, de los que toman las decisiones, sino de todos y cada uno de los tipos normales que pueblan nuestras calles. Por mucho pleitos que en el futuro tengamos que enfrentar o facturas personales pagar, quedarnos de brazos cruzados, sumirnos en una bella somnolencia y querer engañarnos con un murmullo de lluvia que camufla el ruido de las ametralladoras, nos convierte irremediablemente en tipos cobardes y canallas.

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Cristina Weber (27) sabe lo que significa abrirse camino a fuerza de esfuerzo. Nació y creció en una chacra de Colonia Aurora, en el interior profundo de Misiones, en una familia numerosa dedicada al trabajo rural. Hoy, a cientos de kilómetros de su tierra natal, desarrolla una investigación científica que podría contribuir a la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.
A más de 4.000 kilómetros de Misiones, en uno de los lugares más inhóspitos del planeta, tres misioneros forman parte de la dotación de la Base Antártica Conjunta Marambio y sostienen, junto a decenas de compañeros, el funcionamiento de una de las principales puertas de entrada argentinas al continente blanco. Exclusivo de PRIMERA EDICIÓN.
La creciente demanda de atención en fonoaudiología se convirtió en uno de los principales desafíos para el Hospital de Pediatría de Posadas. El área cuenta actualmente con 6 profesionales para atención, con una lista de espera de entre 500 y 600 pacientes.

Para conocer cómo funciona el diagnóstico y tratamiento, PRIMERA EDICIÓN visitó la Unidad de Salud Mental y Fonoaudiología Pediátrica inaugurada a fines de 2025. En este espacio reciben consultas vinculadas al desarrollo del lenguaje y la comunicación, la audición y deglución de niños provenientes de distintos puntos de Misiones e incluso de provincias y países vecinos.
Aunque históricamente la carnicería fue considerada un oficio predominantemente masculino, cada vez son más las mujeres que comienzan a ocupar espacios dentro del rubro. En Posadas, una de ellas es Yanina Lindgvist, de 28 años y oriunda de Campo Ramón, quien hoy se desempeña como encargada del Autoservicio y Carnicería El Jireh.
Bajo la órbita de la Diócesis local y con la comunidad como su principal pilar, la institución inaugurada ayer albergará a hasta 30 personas víctimas de consumos problemáticos.
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El Tribunal Penal 2 de Posadas halló culpable al instructor de artes marciales Richard Arnaldo Cristaldo por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. Antes de escuchar el veredicto, volvió a declararse inocente y cuestionó la investigación.
Las imágenes que captura de su ciudad natal son reconocidas a nivel mundial. “Soy muy feliz con lo que hago y lo tomo con mucha seriedad y responsabilidad”, admitió el comerciante, creador de la página Oberá en Fotos.
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📻 En diálogo con #ElAireDeLasMisiones, Guillermo Rolón, coordinador del Programa IRAB, advirtió sobre un adelantamiento de la circulación de virus respiratorios y un incremento cercano al 30% de los casos respecto a años anteriores.

📈 “Estamos teniendo un adelantamiento de los cuadros respiratorios virales, sobre todo por influenza A, y un aumento de casi un 30% más de casos en comparación con 2024 y 2025”, explicó.

🌡️ Rolón señaló que las condiciones climáticas influyen directamente en este escenario: “El cambio climático favoreció el adelantamiento y el mantenimiento de estos virus respiratorios”, indicó.

🦠 Actualmente, el virus que más circula en la provincia es la influenza, causante de la gripe, aunque advirtió que en las próximas semanas podría registrarse un segundo pico impulsado por el Virus Sincitial Respiratorio (VSR), principal responsable de la bronquiolitis en niños pequeños.

👶 “Es muy probable que haya un segundo pico importante durante las vacaciones de julio. El virus sincitial ya comenzó a circular y se sumará a la influenza, que no ha desaparecido”, alertó.

🏥 Aunque las consultas aumentaron, destacó que en gran parte de la provincia no se registró saturación de camas. Sin embargo, en la zona norte hubo una fuerte suba de internaciones y ocupación hospitalaria.

💉 El especialista insistió en la importancia de la vacunación: “Con el calendario gratuito y obligatorio completo estamos previniendo entre un 80 y un 85% de estas enfermedades respiratorias”.

🤰 También remarcó la necesidad de aumentar la cobertura de la vacuna contra el Virus Sincitial Respiratorio en embarazadas: “Es una vacuna muy eficaz para prevenir la bronquiolitis en los bebés, pero lamentablemente no llegamos ni al 38% de cobertura”.

🚪 Además de la vacunación, recomendó reforzar la ventilación de los ambientes, el manejo adecuado de secreciones y las medidas de higiene para reducir la propagación de los virus.

💬 “Tenemos que insistir en la vacunación y en el cuidado de los ambientes. Son las herramientas más efectivas para prevenir complicaciones”, concluyó.
La Dra. Mirta Soria detalla las actividades realizadas en Misiones por el Día de Toma de Conciencia sobre el Abuso y Maltrato a la Persona Mayor y alerta sobre las formas visibles e invisibles de violencia. 

Misiones realizó actividades para visibilizar el maltrato hacia personas mayores. La Dra. Soria alertó sobre violencia intrafamiliar, acceso a la salud y la importancia del buen trato cotidiano. 👵🏽🧓🏽 #AdultosMayores #BuenTrato 

📌 “Dra. Soria: ‘El maltrato más frecuente es el intrafamiliar. El buen trato es cultura, no un acto aislado’.”
#Gerontología #AdultosMayores
📻 En diálogo con #ElAireDeLasMisiones, el párroco Alonso Freiberger, de la Capilla San Juan Bautista, explicó el significado de esta celebración que cada 23 de junio reúne a miles de personas entre expresiones de fe, fogatas y rituales populares.

🙏 Sobre la figura del santo, destacó que San Juan Bautista fue quien anunció la llegada de Jesús y recordó que “todos somos profetas en los ambientes en los que estamos, anunciando lo bueno, lo justo y lo verdadero”.

🔥 Respecto al tradicional fuego de San Juan, señaló que “es un signo fuerte de purificación, de liberación y de luz”, y que simboliza aquello que Jesús trae a la vida de las personas cuando se lo deja entrar.

✨ Freiberger explicó que rituales como la quema de Judas representan “quemar todo lo malo, lo negativo, liberarme de las malas experiencias que he tenido durante el año”, una práctica que invita a renovarse y seguir adelante.

🌙 También recordó que las fogatas tienen un profundo simbolismo: “La luz vence las tinieblas, el pecado, la oscuridad y el mal”, especialmente en una de las noches más largas del año.

🔥👣 Uno de los momentos más esperados es el cruce de brasas cerca de la medianoche, una tradición que se mantiene vigente como expresión de fe, comunidad y esperanza.

💬 “A vivir esta Noche de San Juan con mucha fe, sabiendo que Dios siempre está con nosotros”, concluyó el sacerdote.

#NocheDeSanJuan #SanJuanBautista #TradiciónPopular #Fe #Misiones #ElAireDeLasMisiones #FogataDeSanJuan #ReligiosidadPopular
Martín Oria, presidente de AMHBRA, analiza el movimiento gastronómico del Día del Padre en Posadas, el impacto del Mundial, el nivel de consumo y los desafíos del sector.

El Día del Padre dejó buen movimiento gastronómico en Posadas, aunque con márgenes ajustados. Más clientes, precios contenidos y un Mundial que aún no impulsa el consumo. 🍽️📉 #Gastronomía #posadas 

📌 “Oria: ‘Hubo más gente que el año pasado, pero no pudimos ajustar precios. Trabajamos más para llegar al equilibrio’.”
#Economía #Gastronomía
Federico Panozzo analiza el movimiento comercial por el Día del Padre en Posadas: ventas estables, impacto del Ahora Papá, anticipo del aguinaldo y las urgencias del sector para sostenerse. 

El comercio posadeño logró igualar ventas del año pasado gracias al Ahora Papá y el aguinaldo. Pymes siguen complicadas y piden refinanciación urgente. 🛍️📉 #Comercio #Posadas 

📌 “Panozzo: ‘Fue un buen fin de semana, pero no alcanza. Sin refinanciación, las pymes no salen de la crisis’.”
#Economía #Posadas
La Fundación Ristreto lanzó “La Argentina completa”, una campaña para que hogares y comedores de todo el país reciban un álbum del Mundial 2026 completo. Cómo participar y dónde donar figuritas en Misiones.

La Fundación Ristreto impulsa “La Argentina completa”: donar figuritas para que hogares y comedores reciban un álbum del Mundial 2026 completo. Tres urnas habilitadas en Posadas. 🇦🇷📘 #Solidaridad #Mundial2026 

📌 “Una figurita repetida puede completar un sueño: Fundación Ristreto lanzó ‘La Argentina completa’ para que cada provincia reciba un álbum del Mundial.”
#Solidaridad #Argentina
El coordinador del Programa IRAB, Guillermo Rolón, analiza el panorama respiratorio en Misiones: aumento del 30% en casos, circulación de influenza A y VSR, ocupación de camas y recomendaciones clave. 

Misiones registra un 30% más de casos respiratorios. Influenza A y VSR circulan simultáneamente y se espera un segundo pico en julio. Vacunación y prevención, claves. 🩺❄️ #Salud #Misiones 

📌 “Rolón: ‘Influenza A se adelantó y el VSR ya está en ascenso. Esperamos un segundo pico en vacaciones’.”
#Respiratorios #Misiones
El párroco Alonso Freiberger explica el sentido cristiano y cultural de la Noche de San Juan: el fuego, el cruce de brasas, la quema del Judas y la vigencia de esta tradición en Misiones.

La Noche de San Juan une fe y tradición: fuego, cruce de brasas y quema del Judas como símbolos de purificación y esperanza. La comunidad se reúne para celebrar y renovar. 🔥🙏 #SanJuan #Misiones

📌 “Padre Freiberger: ‘El fuego de San Juan purifica, ilumina y nos ayuda a dejar atrás lo que pesa. La fe es un soporte vital’.”
🔥 Noche de San Juan
#SanJuan #Tradición
La figura del lector de sensibilidad crece en la industria editorial: revisan manuscritos para evitar estereotipos y polémicas. ¿Cuidado necesario o censura encubierta? 

Los lectores de sensibilidad revisan manuscritos para evitar estereotipos y polémicas. Su avance divide a autores y editoriales entre libertad creativa y responsabilidad cultural. 📚⚖️ #Literatura #Cultura 

📌 “Los lectores de sensibilidad ganan espacio en la industria editorial: ¿protección necesaria o censura previa? El debate ya está instalado.”
#IndustriaEditorial #Literatura
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