POSADAS. Desde casi la madrugada de ayer, usuarios del servicio de transporte público de pasajeros del área metropolitana colmaron los escasos lugares habilitados para poder hacerse de la tarjeta del SUBE Misionero, formando largas colas y sabiendo que la espera sería de muchas horas. Lamentablemente, tal como se anticipó ayer en PRIMERA EDICIÓN, la empresa contratada por el Grupo Z para la implementación del sistema electrónico se vio desbordada, dejando en evidencia la falta de preparación para dar respuesta a la alta demanda que existe para sacar la primera tarjeta. Ocurre tal situación a meses de presentado el sistema (agosto de 2013) y con promesas de unidades móviles barriales para la registración, de las que nada se sabe.Mientras las fallas se evidencian día a día, el Estado provincial -a través de la Subsecretaría de Transportes, que preside la Comisión de Seguimiento del Sistema Integrado- lejos estuvo de atender los reclamos y su titular, Hermes Almirón, aplicó el mismo modelo de su jefe Maurice Closs: criticó a la empresa por no acelerar la implementación del SUBE y dijo que nada tiene ver con el sistemaTensión en los puestosEn total son cuatro los lugares habilitados para la registración y obtención de la tarjeta, oficializados mediante la web institucional del SUBE Misionero (www.subemisionero.com.ar/novedades.php).La mayoría de ellos tiene apenas entre dos y tres personas tomando los datos de cientos y cientos de usuarios. Por supuesto que difícilmente lleguen a realizar su trabajo con la celeridad reclamada por los vecinos.A ello hay que sumarle el clima: el martes hubo lluvia y hasta ahora no hubo día sin calor. Y también la poco sabia decisión empresarial de dar apenas 200 números cuando en las delegaciones municipales el público superaba el medio millar. Todo generó un clima tenso, con reproches, gritos y hasta un pedido de presencia de efectivos policiales, como en el caso de Itaembé Miní, sede de la que no se difundió oficialmente si hoy volverá a abrir sus puertas, ya que originalmente se dijo que funcionaría para la SUBE sólo hasta el 15 de enero. Oberá: el SUBE se convirtió en una expresión de deseoDurante 2012, decenas de intendentes misioneros viajaron a Buenos Aires para entrevistarse con el entonces secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, a fin de analizar la llegada del SUBE nacional a sus municipios.Poco tiempo después, con denuncias por supuestas irregularidades en la contratación de la empresa del SUBE, la aplicación del sistema nacional en la provincia se desvaneció. Desde entonces, como ya es sabido, Misiones aplica su propio SUBE de manera desorganizada.Como ocurre con el monopolio del sistema metropolitano, en la mayoría de los grandes municipios del interior se siguieron autorizando subas en los precios de los boletos sin lograr la transparencia en materia de costos, cantidad de pasajeros que utilizan el servicio y boletos que se venden, entre otros datos importantes a la hora de fijar las tarifas.En Oberá, desde 2012 al presente, se logró la sanción de la redacción de la primera Carta Orgánica Municipal (COM), que establece la obligatoriedad del sistema para volver a discutir tarifas del servicio. La COM, tiene plena vigencia desde hace dos meses, tras haber sido jurada por las instituciones obereñas. La Carta mandaEn la COM se establece que las empresas que brindan el servicio de transporte urbano en la Capital del Monte deben colocar las máquinas expendedoras de boletos u otro sistema similar que permita controlar acabadamente el ingreso real de las prestatarias para establecer los costos del boleto urbano. Si se aprueba una suba en el costo de los pasajes en los próximos días -sin ese mecanismo de contralor- “se estaría violando en forma palmaria la nueva norma”, señaló el exconvencional constituyente de esa ciudad, Rafael Pereyra Pigerl.El abogado recordó que la plena vigencia de la Carta Orgánica obliga al Concejo Deliberante a aprobar una ordenanza reglamentando los nuevos sistemas de control para establecer el precio real del boleto, de acuerdo a una fórmula a la que se llegue analizando la cantidad de pasajeros transportados y los costos de las empresas, pero “de ninguna manera se puede otorgar un nuevo aumento sin esta ordenanza y sin las máquinas expendedoras que son obligatorias desde hace dos meses”.Pereyra Pigerl también resaltó que el contrato de concesión del servicio de transporte urbano “se encuentra totalmente vencido, por lo que la Comuna debiera llamar a una nueva licitación de este servicio público elemental”.Agregó que el contrato tenía una vigencia de diez años, pero “mágicamente apareció un nuevo contrato superpuesto y por veinte años, por lo que todavía se encuentra abierta la causa judicial para determinar su autenticidad, que desde ya desconocemos porque no pudieron haber existido dos contratos y, aún así, la ordenanza que estableció la concesión la otorgó por una década y no por dos, por lo que el contrato por veinte años claramente extralimita lo establecido por la autoridad de aplicación y es nulo”.Para el exconvencional, “pese a que se encuentra vencido el contrato de concesión, no se ha seguido con el proceso de licitación pública con claridad, transparencia y honestidad para seleccionar al concesionario, que según la COM y la ordenanza, no podrá ser monopólico”.Finalmente recordó que la nueva Carta Orgánica también establece la obligatoriedad de poner en vigencia el boleto estudiantil gratuito, por lo cual “son demasiadas cuentas pendientes del municipio y la empresa como para que se den el lujo de desconocer las leyes”.



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