MICHOACÁN, México (Agencias y diarios digitales). Un vocero de las autodefensas, los grupos de vecinos que enfrentan al narcotráfico en la región mexicana de Michoacán (oeste), dijo a la AFP que militares dispararon la madrugada de este martes contra civiles y mataron a cuatro personas, información que no fue confirmada por las autoridades.El portavoz Estanislao Beltrán explicó que un convoy de militares se presentó en la madrugada de ayer en la comunidad de Cuatro Caminos (Michoacán) para desarmar al grupo de autodefensas que el fin de semana se hizo con el control de esa zona para expulsar al cartel Los Caballeros Templarios.De acuerdo con esta versión, pobladores de Cuatro Caminos salieron de sus casas a exigir a los militares que devolvieran las armas a las autodefensas y bloquearon la carretera para que la caravana no pudiera partir.“En ese forcejeo un soldado disparó y mató a dos comunitarios (autodefensas) en el lugar, donde quedaron heridas otras dos personas, entre ellas una niña de once años, que murieron camino al hospital”, explicó Beltrán.“Le pedimos (al grupo de militares) que nos devolviera las armas pero la situación se volvió tan crítica que en lugar de eso nos rafagueó (…) y mató a gente civil”, afirmó Beltrán en otras declaraciones a la emisora MVS Radio, en las que aseguró haber estado presente en el momento del incidente.El Gobierno mexicano anunció el lunes que tomaba el control de la seguridad en Michoacán y exigió a los integrantes de las autodefensas cesar su ofensiva contra Los Caballeros Templarios, abandonar los pueblos que han tomado por las armas y regresar a sus comunidades de origen.DesarmeEl Gobierno, que tiene desplegados a miles de militares y policías en la región, advirtió que no iba a permitir que las autodefensas empleen armas de alto poder no permitidas por ley, como ha venido ocurriendo.El desarme en Michoacán “ya empezó y el restablecimiento del orden legal”, afirmó ayer el fiscal general, Jesús Murillo Karam, a la cadena Televisa.Murillo Karam no quiso confirmar si hubo muertos en los incidentes ocurridos durante la noche en Michoacán.Beltrán aseguró que su movimiento “jamás va a dejar las armas” hasta que sean detenidos los principales jefes de Los Caballeros Templarios y afirmó que el líder de las autodefensas, José Manuel Mireles, “está desconectado de la realidad” y no puede hacer declaraciones por estar recuperándose de las lesiones sufridas en un accidente de avioneta. Mireles dijo el lunes en un video que las autodefensas aceptaban el pedido del Gobierno de replegarse pero luego lo negó en otras declaraciones a medios.Ciudad fantasmaComercios cerrados, locales quemados y casquillos de fusil en el suelo. Las vacías y temerosas calles de Apatzingán, la ciudad mexicana de Michoacán (oeste) que las autodefensas han sitiado para expulsar al cartel Los Caballeros Templarios, presentan un panorama desolador.“Recorra el pueblo, cuente los negocios abiertos. La iglesia está abierta porque tenemos que pedirle a Dios que no nos llegue una bala perdida, un granadazo”, relata angustiada a la AFP una mujer de 35 años que sale de la iglesia en el centro, donde sólo uno de sus 27 comercios abrió sus puertas.Apatzingán, que tiene unos 120.000 habitantes, es el gran objetivo de las autodefensas de Michoacán, los grupos de vecinos que se han armado contra Los Caballeros Templarios y que han ido tomando pueblos que consideraban bajo influencia de los narcotraficantes.El pasado domingo, las autodefensas tomaron el control de la localidad de Nueva Italia y terminaron de rodear Apatzingán, asegurando que pretenden asaltarla pronto.La cercada Apatzingán, la mayor ciudad de la convulsa región michoacana de Tierra Caliente, ya ha sufrido los embates de la violencia que se ha apoderado de este estado en los últimos meses por la batalla entre autodefensas y los Templarios.Desconocidos encapuchados quemaron parcialmente el pasado viernes la alcaldía así como varios negocios y automóviles, en lo que fue considerado como una advertencia de los Templarios para que no intenten arrebatarles su gran feudo.Desde entonces, la población del centro neurálgico y polo económico de esta región productora de limón y aguacate vive prácticamente encerrada en sus casas.Más que las entrada de las autodefensas a Apatzingán, “lo que nos tiene con temor” son las quemas de negocios, de automóviles y bloqueos, cuenta a la AFP Javier Cortés, el párroco de la catedral.“A pesar de que el ejército y la policía federal están aquí, no sentimos seguridad”, añade el sacerdote.En las calles aún hay casquillos de fusil regados en las banquetas y calles. En los negocios incendiados y en la alcaldía aún flota el olor a combustible con el que les prendieron fuego.Las autodefensas ya intentaron apoderarse de Apatzingán el pasado octubre, pero el ejército les obligó a entrar al pueblo desarmados y después tuvieron que huir del lugar al ser recibidos a balazos.Las autoridades también temen el regreso de las autodefensas, que suelen neutralizar a los policías locales de los pueblos que toma para encargarse de la seguridad, quitándoles las armas y en algunos casos deteniéndoles.“Aquí se dice que van a regresar y que nos van a desarmar. A ver qué nos hacen”, señala de forma anónima un comandante de la policía local mientras muestra los daños en el edificio de gobierno.Además, desde el fin de semana los dos ingresos carreteros del poblado permanecen resguardados por retenes de las autodefensas, que prohíben el paso a distribuidores de gasolina y diesel.Hernán Gómez Vargas, integrante de la Organización Civil Grupo Paz y Dignidad, considera que la presencia de los grupos comunitarios alrededor de Apatzingán ha generado incertidumbre en los vecinos.“La población rechaza rotundamente a estos grupos, no necesitamos que nadie venga a salvar al pueblo”, proclama.




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