LA HABANA, Cuba (AFP-NA). La guerrilla comunista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reconoció ayer haber cobrado tributos a campesinos cultivadores de coca en Colombia, sin embargo acusó al Estado de favorecer el narcotráfico con políticas erróneas y una guerra fracasada.“Nos vimos obligados a establecer un régimen de tributación y de regulación a las transacciones realizadas por los campesinos, siempre pensando en sus derechos, protegiéndolos frente a abusos de intermediarios y narcotraficantes”, dijo el jefe negociador Iván Márquez en referencia a los territorios bajo control guerrillero.“Deseamos un país sin cocaína, aunque somos conscientes que ello depende más bien de regulaciones y definiciones de alcance global por parte de todos los Estados que de manera directa o indirecta se encuentran involucrados”, aclaró el líder de la guerrilla.Antes de iniciar las conversaciones en la nueva ronda de diálogo que se desarrolla en Cuba, Márquez dijo a la prensa que el Gobierno, en vez de atacar las causas estructurales que motivaron a muchos campesinos a cultivar coca, “se allanaron por completo a la estrategia imperialista estadounidense de la ‘guerra contra las drogas’”.“Al tiempo que sectores de ellas se lucraban con sus altísimos rendimientos económicos, encontraron en esa guerra nuevos argumentos para dar continuidad a la estrategia contrainsurgente (…),desarrollaron nuevas formas del terrorismo de Estado al participar activamente en la conformación de organizaciones narco-paramilitares, y activaron toda una maquinaria de destrucción, persecución, estigmatización y criminalización contra el campesinado”, agregó.Rechazó las acusaciones de “narco-guerrilla” y “narcoterrorismo” imputadas a las FARC y explicó su origen en la necesidad de la derecha de buscar un nuevo enemigo tras la desaparición del bloque comunista soviético.“La invención del nuevo enemigo se acompañó en nuestro país de operaciones ideológicas de producción lingüística dirigidas contra la guerrilla revolucionaria, orquestadas por los grandes conglomerados de las comunicaciones: primero se habló de narco-guerrilla, y luego -cuando se instaló el discurso terrorista- apareció el término de narcoterrorismo”, dijo.Márquez defendió la permanencia de la coca con fines medicinales, posición opuesta a la del Gobierno, que se pronuncia por la prohibición del cultivo.Sin relaciónPor otra parte la guerrilla colombiana se mostró ayer contraria a que el diálogo de paz que sostiene con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos se vincule a la campaña electoral del país sudamericano.“No se puede ligar proceso de paz a procesos electorales”, dijo ayer Márquez, jefe de la delegación de las FARC, alias “Luciano Marín Arango”.Márquez hizo esa breve consideración al ser preguntando sobre la decisión de Santos de presentarse a la reelección y la posibilidad de que el actual proceso de paz centre su campaña con miras a los comicios del próximo año.Santos, anunció esta semana que el próximo lunes radicará ante las autoridades electorales del país la carta en la que protocoliza su intención de buscar en 2014 la reelección. Santos justificó su decisión en que siente que en su Gobierno, que comenzó el 7 de agosto de 2010, el país logró importantes avances en asuntos como las negociaciones de paz con las FARC y la reducción de la pobreza y del desempleo y argumentó que esas políticas deben tener continuidad.




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