BUENOS AIRES (NA). Un ex futbolista que jugaba en Villa Dálmine fue denunciado por su ex mujer y la pareja lesbiana de ella por haberlas insultado y atacado a los golpes brutalmente porque no aceptaba la relación en un hecho ocurrido en la localidad bonaerense de Baradero.La joven, de nombre Romina, se separó el año pasado de Ariel Giles, con quien convivió 17 años y tuvo dos hijos, mientras que meses atrás, ella conoció a María Celeste y comenzaron una relación sentimental. Desde ese momento, ambas padecen una pesadilla de insultos y prejuicios por parte del hombre, que no acepta la relación y el días pasados atacó con salvajismo a las dos mujeres: una terminó con la nariz partida y la otra con un corte de diez centímetros en una pierna.“Las voy a matar, tortilleras”, les gritaba el agresor a las víctimas mientras las golpeaba, hecho que derivó en el apoyo de organizaciones que luchan por los derechos ciudadanos y el pedido de justicia.“Hace un año que vivimos tanto mi pareja como yo discriminación, burlas, injurias, por parte de su ex pareja y su hermano. Desde las palabras tortilleras, putas, delante de sus hijos de cuatro años y diez años, hasta las acusaciones de degeneradas o basuras. Nos decía que Dios nos va a castigar, que no saben si yo soy un hombre o una mujer burlándose”, comienza el correo electrónico que recibió la asociación La Fulana.La asociación viene luchando por los derechos de la diversidad sexual y visibilizando actos de discriminación y Claudia García, referente del grupo, contó a Diario Popular: “Esos ataques se repiten, ocurren desde siempre, pero estamos en una etapa donde hay mayor visibilización”. “Se trata de expresiones de intolerancia, de machismo, que se mantienen arraigadas a pesar de los avances en términos de igualdad de derechos que se vienen logrando, ya que una parte de la sociedad aún mantiene viejos esquemas, estigmatizantes y discriminatorios”, reveló. El ataque del ex futbolista Giles se registró el 24 de agosto y una de las protagonistas contó: “Al grito de hija de puta tortillera, en la puerta de la casa de mi pareja con el hijo de cuatro años en el auto bajándose del mismo, comenzó ahorcando a Romina”. “Al soltarla le pegó una piña que fracturó su nariz para continuar conmigo apretándome contra una reja y realizándome un corte en una pierna de una patada. Fuerza que posee al ser futbolista, la cual fue suturada con once puntos”.




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